El verano se fue entre suspiros, esperanzas y nostalgias, salteadas alegrías se disolvieron entre la sangre el sudor y las lagrimas, es el precio justo de vivir amando, al final es normal somos humanos. Las lluvias regaron los campos y un huracán descubrió en el oriente del país lo frágiles que somos, casi se ha ido el año, las primeras verduras de la época invernal, aparecen llenas de colorido en los mercados o en improvisadas ferias circunstanciales en parques o en alguna calle cerrada al tránsito cotidiano. Las carretillas de ambulantes vendedores resurgidos en los últimos meses bajo el férreo control estatal también transitan por la ciudad con el producto de la tierra. Muchas de ellas cosechadas en las ociosas haciendas que permanecían en manos del latifundista estado y ahora han pasado a manos de arrendatarios condicionados a la servidumbre dictatorial.
También aparecen los primeros fríos que vienen del norte donde la mitad de Cuba permanece expulsada. Nostalgias resignadas, melancolías sumergidas tristezas donde el grito silente de adiós padre, adiós hijo, adiós hermano, adiós amigo, adiós patria, adiós a las resignaciones del aparato gubernamental, adiós al tedioso e hipócrita partido comunista, al entrometido CDR queriendo saber hasta cuántas veces en la noche haces la templada, parece escuchase mezclado con el sonido del viento que levanta el polvo en las aceras.
Solo unos días y un año más habrá pasado a las páginas de la historia de una Cuba desbastada por la revolución más que por los azotes de los ciclones. La miseria espiritual y material conforman el relieve. Los lineamientos y las reformas de Raúl Castro solo han logrado programar las necesidades, planificar los desequilibrios sociales, economizar el desorden y legalizar la corrupción.
El capitalismo de estado se ha fortalecido, el parasito partido comunista como clase dominante ha recuperado parte del control perdido. Hombres forjados dentro de las demagogias, las falacias, los fraudes, las hipocresías políticas y todo tipo de perversidades ocupan cargos desocupados por otros que ya disfrutaron de las mieles del poder.
La isla comenzara el 2013 con una guerra de economía paupérrima y desorientada, la lucha antagónica iniciada por los basamentos socialistas de la sustitución de la propiedad privada sobre los medios de producción, por la propiedad social ahora se acentúa y se visibiliza entre el sector estatal y privado, un parasitismo paralelo obstaculiza la disminución de los costos. El sector estatal como dueño absoluto del control de los medios impone su hegemonía mediante regulaciones del comercio buscando ingresar la mayor cantidad posible de capital a las arcas del estado y el privado hace todo lo contrario, intenta adquirir del sector estatal los medios para sostenerse y recaudar la mayor cantidad de capital para sus fines, lejos de ser un fin de justicia social, y aunque posean apariencias altruistas, son solo un medio para alcanzar propósitos egoístas y concupiscentes, la razón más profunda es de poder y no de eliminación de la pobreza.
La tierra facilitada en usufructo bajo condiciones feudales algo modernizadas no ha logrado aumentar las fuerzas productivas vinculadas directamente a la producción por lo que los costos de producción no disminuyen ni la producción aumenta a los niveles requeridos, el país se ve en la necesidad de aumentar importaciones de los alimentos imprescindibles que la mayor parte se cosechaban dentro.
La arquitectura deforme de los barrios hechos a las necesidades independientemente de las prohibiciones estatales que rigieron durante las cinco décadas de revolución han aumentado con la improvisación de construcción tras la adquisición de materiales liberados por el estado, donde la bolsa negra tiene licencia corsaria y controla más del 50% del mercado
En el transporte los medios privados se han incrementados y modernizado mientras los colectivos en los cuales se trasladan la mayor parte de la fuerza de trabajo que sostiene el país(el cubano de a pie) disminuyen o se mantienen en deplorable estado. El nivel de conciencia social caduca sepultado por la demagogia y la falacia política junto a la mediocre ideología socialista, fraudulenta por demás.
El poder envilecido intenta remendar el traje podrido de la revolución que ya no admite costuras.
Nada que acabamos el año peor que como lo empezamos y con cientos de miles de cubanos esperando por una falsa ley de emigración donde sigue violado el derecho pero ahora con la posibilidad de escapar no importa a donde ni porque tiempo, cualquier lugar puede ser un paraíso comparado con el infierno del castrocomunismo.
