Glaucoma gubernamental. / Miguel Iturria Savón.
Una amiga española que ha venido dos veces a Cuba me expresaba en el aeropuerto que a juzgar por la prensa oficial todo marcha bien en la isla, a pesar de los problemas, carencias y tensiones que apreció en sus contactos con personas de diversos estratos sociales.
“Es como si no hubiera trapos sucios o se prohibiera lavarlos en público. Los periódicos que leí no hablan de la crisis, las privaciones materiales ni los derrumbes en La Habana, si no de los éxitos del país y los desastres del resto del mundo, lo cual parece tan exagerado como las victorias contra el enemigo. ¿A qué enemigo se refieren?”
Ante la imposibilidad de evadir el tema, le informé a la amiga que todo parte de la estructura vertical impuesta por el partido único, que dispone de un departamento que monopoliza el control sobre los medios de comunicación, a modo de ministerio de la verdad, con sede en la capital y ramificaciones de arriba hacia abajo, incluidas las estaciones de radio municipales.
- “Pero es el colmo de la censura”.
Sí, se amordaza en base a planes de propaganda, celebraciones históricas, adoctrinamiento político del personal que escribe en los medios, al cual se le exige fidelidad partidista y la fabricación del espejismo social como una utopía realizable.
- “Entonces es una estafa planificada…”
Si, pero enmascarada por columnas de humo, es decir, sobrevaloran la importancia de determinados resultados productivos, presentan lo teóricamente potencial como si fuera inminente y, para colmo, barajan los valores deseados como si fueran un hecho…
- “Realmente maquiavélico”.
Maquiavélico y legitimador, pues tanto los datos informativos como los testimonios recogidos por héroes y funcionarios avalan lo que deben escuchar las personas. Así, por ejemplo, las carencias se achacan a la hostilidad del enemigo y a problemas ajenos a los propósitos estatales.
- “De manera que la expresión pública del problema está en función del discurso del poder.”
Claro. El resto lo pone la autocensura de los comunicadores, quienes exaltan los éxitos de la salud, la educación y la economía, aunque estas reflejen las crisis del sistema y el estilo de ordeno y mando practicado por el Máximo Líder desde tiempo inmemorial.
Hace décadas que el Gobierno sufre pérdida del campo visual –no recuperable- de la realidad que afecta al pueblo cubano. Lo que en términos médicos es conocido como glaucoma, enfermedad que puede derivar en “ceguera”, sería aplicable a los mandatarios de nuestra isla.
- ¿Pero no hay periodistas honrados?
Sí, mas los honrados o ingenuos “critican” desde la militancia política, por lo que pierdan credibilidad y coinciden con los simuladores que cumplen la órdenes del aparato y no desafían al organismo superior.
- “¿Se puede hablar de alternativas?”
La alternativa está en la prensa independiente y en el periodismo ciudadano ejercido por bloggers y twiteros. Ellos escriben sin censura, denuncian las arbitrariedades del régimen y desmitifican la supuesta homogeneidad social pregonada por los ideólogos de un aparato que percibe al país con los lentes oscuros del gobierno.
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