Archivo del Autor: Reinaldo Escobar

El peso de la Historia

Este martes, en horas de la mañana, decenas de miles de jóvenes cubanos estarán realizando su examen de Historia como parte de las Pruebas de Ingreso a la educación superior. El contenido principal es la historia de Cuba y abarca desde las guerras de independencia del siglo XIX hasta el inicio del siglo XXI. Para acceder a la Universidad hay que aprobar los tres exámenes, Matemática, Español e Historia El resultado de estas pruebas representa un 50 por ciento, que se suma al otro 50 por ciento que resulta del promedio de los tres años de preuniversitario. Así se logra un acumulado total con el cual los estudiantes compiten para alcanzar la carrera que cada cual desea.

Muy a menudo se pierde la oportunidad de matricular en determinada carrera universitaria porque en este acumulado faltó una décima de punto. Esa décima puede ser el resultado de una respuesta incorrecta en un inciso.

Mañana, decenas de miles de jóvenes cubanos tendrán su futuro profesional colgando de la manera en que contesten a preguntas como esta: ¿En qué momento se cumplió el programa del Moncada? ¿Cuál ha sido la repercusión del Bloqueo norteamericano sobre el desarrollo de Cuba? Y otras por el estilo donde la ideología tiene una importancia determinante.

Muchos responderán lo que se espera de ellos, porque de eso depende en gran medida que puedan realizar su vocación. Luego les espera cumplir el requisito de que “la Universidad es para los revolucionarios” y tendrán ante sí nuevas decisiones, como asistir a un mitin de repudio o levantar la mano en una asamblea o aplaudir algo que no les gusta. Pero algún día se reirán de todo eso y le contarán a sus hijos lo que tuvieron que hacer para obtener ese título que exhiben en la pared.

Las Conquistas del Proletariado

 

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Este miércoles volveremos a ver el tradicional desfile del Primero de Mayo. A diferencia de otros países donde la clase obrera aprovecha estos actos para reclamar sus reivindicaciones, nuestros trabajadores marcharán con fotos de Hugo Chávez (a quien, a última hora, se le dedicó esta jornada) y llevarán una diversidad de lemas previamente aprobados. Las pancartas mayores ostentarán la consigna de turno: “Por un Socialismo prospero y sostenible”.

Aunque parezca increíble ni uno solo saldrá con un cartel pidiendo que le suban el salario (a pesar de que todo el mundo sabe y proclama que a nadie le alcanza para vivir), ninguno exigirá la liquidación de la dualidad monetaria, o que bajen los precios, o que se fabriquen viviendas accesibles, o que se mejore el transporte. Mucho menos podrá leerse algo relativo a la libre sindicalización o alguna protesta por la eliminación de puestos de trabajo.

La respuesta –oficial- a la ausencia de estos reclamos es que este es un gobierno de obreros y campesinos y no tiene sentido que los que desfilan protesten contra ellos mismos. Ellos sabrán que tienen que esperar a que existan las condiciones objetivas para mejorar la situación. Han sido persuadidos de que si no se avanza más rápido se debe a que el país no logra producir más y mejor y eso, obviamente, es una responsabilidad de ellos mismos ¿Cómo van a ponerse a protestar?

Los que desde la tribuna miran el desfile han estado muy ocupados últimamente en satisfacer las conquistas de la clase media. Compra venta de autos y casas, ampliación de la telefonía celular, libertad para viajar por el mundo, comercialización de modernos equipos electrodomésticos, permisibilidad para abrir un pequeño negocio y contratar mano de obra asalariada, aceptación de la ley de la oferta y la demanda en el mercado. Algún que otro sector cuentapropista agitará alegremente sus prósperas banderas y a lo mejor hasta se les permite, en medio del desfile, venderle algo a los obreros que son los que garantizan la sostenibilidad.

Creo que fue Lenin quien dijo una vez que la realidad era terca y obstinada.

Por una prosperidad sostenible

Dos nuevos vocablos se han incorporado a la neolengua de funcionarios y dirigentes políticos cubanos: próspero (a) y sostenible (en ocasiones se dice sustentable) Estos “recientes” adjetivos se usan bien para calificar a la sociedad que se pretende alcanzar o al socialismo que se supone en construcción.

El estreno de ambos términos ocurrió en el discurso de toma de posesión en su segundo mandato del general presidente Raúl Castro y poco tiempo después ya aparecen en las pancartas que se colocan tras la mesa presidencial de eventos oficiales, en spots televisivos y próximamente en vallas públicas. De hecho forma parte de la consigna central del próximo Primero de Mayo.

La prosperidad siempre fue vista en las últimas décadas como una aspiración pequeño burguesa y la sostenibilidad, un concepto rechazado por ser contrapuesto al voluntarismo imperante en los largos años del mandato del comandante en jefe, cuando las ocurrencias del máximo líder se intentaban llevar a cabo “al precio que fuera necesario”.

Resulta difícil no relacionar la prosperidad con mejoras visibles (cuando no ostensibles) en la vida material de los individuos: Una casa confortable, equipos electrodomésticos, un vehículo propio, una dieta balanceada, ropa adecuada al gusto de cada cual, vacaciones en sitios de recreo y otros detalles que la saludable ambición humana puede ir sumando a una lista interminable.

La mejor forma para comprender qué es lo que interpretan los nuevos jefes como sustentable, es enumerar lo que se ha venido desmontando por insostenible: las escuelas en el campo, las gratuidades indebidas, los comedores obreros, las plantillas infladas para exhibir falsos índices de desempleo, la municipalización de la enseñanza universitaria, los trabajadores sociales, la batalla de ideas como omnipresente superministerio inversionista y otros renglones más abstractos como el derroche de recursos y la galopante corrupción.

Como me gusta jugar con las palabras pienso que, como meta comprensible, es mejor una “prosperidad sostenible” (los chinos dicen “una prosperidad moderada”), que una “sostenibilidad próspera”. El primer paso sería despenalizar la prosperidad, eliminar para siempre la persecución contra el que logra mejorar su vida de forma legítima y para eso, valga la redundancia habrá que legitimar muchas cosas, entre ellas la propiedad sobre los medios de producción y la explotación del trabajo ajeno, entendiendo explotación como un término económico, no de crueldad. ¿a donde conduce todo eso?…

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

De regreso

Después de un largo tiempo sin entrar a mi blog (especialmente por dificultades técnicas en el portal Desde Cuba) aquí me tienen, solo para decirles que estoy vivo.

Mi ausencia ha despertado las sospechas que era Yoani quien me escribía los textos y no al revés como se creyó al principio de nacer Generación Y. Otros me dicen que estoy tan ocupado con los asubntos domésticos que no me queda tiempo para nada. Chucho y más chucho. Pierdan cuidado, tengo tabla.

En estos días que he estado en silencio tecnológico han pasado muchas cosas, quizás la más trascendente fueron las elecciones en Venezuela. Me hubiera encantado estar aquí para decir lo mío, sobre todo para equivocarme con mis esperanzas, pero lo digo ahora: Me quedé con los deseos de que ganara Capriles.

También pasó el 13 de abril, fecha en la que tenía una especie de profecía. Como es obvio, no pasó nada.

Pasó el cumpleaños 67 de mi amigo, el fotógrafo cubano Ivan Cañas Boix y no pude felicitarlo como es debido, con mas esperanzas que nostalgias.

Y está pasando el periplo de la Yoani esa, tema del que me resisto a hablar, por elemental modestia.

Bueno, amigos, el asunto es que estoy de vuelta. Regreso el lunes.

Razonando sobre la Reforma Migratoria


Razones Ciudadanas tiene un nuevo capítulo, dedicado a debatir la nueva legislación migratoria, su alcance, limitaciones  posibles repercusiones. Yoani Sánchez, José Daniel Ferrer, Eugenio Leal y este moderador le invitan a visitarnos.

Adiós muchachos…

Debo ser breve porque estoy dedicándome a “las tareas propias de mi sexo” desde que Yoani realiza su ejemplar función de embajadora ciudadana. Lo que más me ha llamado la atención de las pasadas “elecciones” donde repitió Raúl Castro no fue la salida de Machado Ventura ni que hubo que esperar al otro día para conocer el nombre de los integrantes del nuevo Consejo de Estado. Lo que más me admiró fue la indiferencia popular. Como ya señalé en mi cuenta de tiwtter, no hubo celebraciones populares, la gente no salió a la calle a celebrar la reelección de su líder, los claxon de los automoviles no hicieron el menor ruido y a nadie se le ocurrió poner una bandera cubana en su balcón. Si comparamos esta gélida acogida con las demostraciones que vimos en Ecuador ante la reelección de Correa o la bienvenida simbólica que tuvo Chávez en Venezuela, tenemos que concluir que aquellas emociones revolucionarias, aquel entusiasmo desbordante del que tanto se ha alerdeado han muerto para siempre.

Este no solo será el último mandato de Raúl Castro, sino también el canto de cisne de la ya agonizante revolución cubana.

Un viaje muy viejo con unas alas enormes

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Después de recibir 20 negativas de Permiso de Salida a lo largo de cinco años, la blogera Yoani Sánchez traspasó ayer domingo la línea fronteriza del aeropuerto José Martí en La Habana para volar a Brasil.

Una docena de países están incluidos en este viaje para cumplir invitaciones académicas, en eventos de las redes sociales y en los medios informativos. Si, como se ha dicho, Yoani era el termómetro para medir el alcance de las nuevas regulaciones migratorias, hay que aceptar que –a pesar de sus limitaciones- esta es la más importante reforma aplicada por Raúl Castro en el ámbito político y social. Unas horas antes Rosa María Paya, la hija del fallecido opositor Oswaldo Payá había salido rumbo a Europa y ya otras destacadas personalidades de la sociedad civil como Dagoberto Valdés, Berta Soler o Wilfredo Vallín están organizando sus visas.

De momento solo se mantienen con restricciones los que fueron encarcelados en la primavera negra de 2003 que “disfrutan” de una licencia extrapenal pero que no han sido ni amnistiados ni indultados, por lo que la ley considera que tienen condenas pendientes.

La presencia en el extranjero de estos que ahora cruzan las fronteras nacionales pone en ejercicio la diplomacia popular a cargo de embajadores ciudadanos. Rompe el monopolio de las autoridades cubanas tanto de su sector oficialista como de “los incómodos tolerados” para difundir una versión de nuestra realidad.

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Ciudadanos rsponsables: ciudadanos con derechos

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Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), dijo en La Habana que a partir de las nuevas políticas económicas dictadas por Raúl Castro para que la gente pague impuestos se abrirá el camino para que haya ciudadanos responsables. Lo que no dijo la especialista mexicana fue que cuando a los ciudadanos se les da la responsabilidad de compartir los gastos sociales a través de sus impuestos también hay que dotarlos de derechos jurídicamente respaldados para que puedan expresarse y asociarse con entera libertad.

Ser responsables de los costos económicos de un proceso social sobre el que no se puede opinar, que no se puede cambiar, no puede ser una práctica “envidiable”.

Una precisión para observadores desprejuiciados

A las diez de esta mañana del lunes 4 de febrero ni siquiera en Cubadebate había noticias frescas sobre los resultados finales de las llamadas “Elecciones” en Cuba. Obviamente se puede apostar a que los 612 candidatos fueron aprobados a sus 612 puestos de Diputados. Quizás por eso la noticia de que Fidel Castro había reaparecido ocupaba los espacios del noticiero matutino de la Televisión.

Como en cada una de las ocasiones anteriores recibiremos, en su momento, una catarata de números en los que se desglose por provincias el comportamiento de la presencia de electores en los colegios y la cantidad de boletas anuladas o en blanco. Nadie podrá discutir con pruebas estos datos, a pesar de que los medios oficiales insisten en proclamar que cualquier ciudadano puede estar presente a la hora del escrutinio, !incluso extranjeros! han llegado a afirmar.

La ley electoral establece que al terminar el conteo, los encargados del colegio volcarán los resultados en una boleta en blanco, idéntica a la que se usó para emitir los votos donde solo aparecen los nombres de los candidatos. Dicha boleta debe quedar expuesta para información de la población. La ley es particularmnente enfática en insistir que está prohibido usar otro papel para escribir en él esta información. En todos estos años a nadie se le ha ocurrido confeccionar e imprimir un modelo donde puedan aparecer los números de boletas anuladas y en blanco junto al dato de asistencia en cada colegio. Si existiera dicho modelo, cualquier persona tendría tiempo para recorrer en bicicleta o a pie los colegios de un municipio y en coordinación con otros, computar los resultados por provincia y a nivel nacional. La no existencia de dicho modelito obligaría a la sociedad civil a tener un observador en cada uno de los 30 mil colegios habilitados en todo el país para completar esta información.

Cuando no hay forma de comprobar, cotejar o desmentir con pruebas un dato de tanta importancia, que usualmente sirve para medir el descontento, existe el derecho a sospechar de la transparencia del proceso. Son muchas las personas que no necesitan enterarse de la precisión que aquí describo para desconfiar de los resultados electorales. Esta es una aclaración dirigida a ese tipo de observador no prejuiciado que pretende tener una posición objetiva.