Archivo del Autor: Lilianne Ruíz

Empezar a morir

Cada vez son peores las noticias sobre Calixto. Hay que saltar de la silla y acordarse que podríamos ser nosotros o un hermano nuestro. Lo último que sabemos, gracias a Hablemos Press, es que Calixto continúa la huelga y se niega a recibir asistencia médica. Según informaron algunos reos de la prisión Combinado del Este en el día de ayer el agente “Rodolfo”, jefe de la unidad 3, ordenó que le dieran una golpiza salvaje. Sigue confinado en celdas de castigo, desnudo, golpeado y en huelga de hambre. Está exigiendo que lo traten con respeto, ese respeto abarca que le sea devuelta inmediatamente su libertad.

Ay de Fidel y Raúl Castro que algún día, si logran escapar de los Tribunales de este mundo, del Juicio de Dios no podrán escapar. Poco es la muerte eterna para castigar a los que en vida han producido tanto dolor y muerte a tantas personas, a tantas familias. Tanto terror en una población, tanta mentira, daño físico y espiritual en una nación. Calixto puede haber gritado en rebeldía por el trato que le estaban dando los agentes de la Seguridad del Estado y la policía: “¡Abajo Fidel y Raúl Castro!”. Como ciudadano universal tiene derecho a hacerlo, pero en Cuba esas dos figuras tan condenables, para protegerse, lo han declarado un delito. Es una vergüenza y un escándalo, que sean ambos tan poca cosa que tengan que represaliar por tan poco mereciéndose mayores actos de rebeldía y desobediencia civil.

Pero han conseguido algo peor que el miedo en esta población: han conseguido que a muchas personas no les quede un atisbo de conciencia ni responsabilidad por sus actos.

Les voy a pedir a todos ayuda de manera explícita. He enviado un correo a Amnistía Internacional, a una cuenta tan pública que temo que no sea leído con prontitud. Los colegas y amigos de Calixto podemos proveer a Amnistía Internacional de toda la información que necesite para declararlo preso de conciencia y otorgarle visibilidad internacional de manera que el gobierno cubano sea presionado para que lo liberen inmediatamente. Según los datos publicados en el mes de octubre por la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional los presos políticos en la Isla suman 82.

Regular la convivencia entre los ciudadanos y el Estado es urgente en Cuba. Hay una desproporción tremenda entre ambos poderes. Y ante las macro ideas que han logrado inyectar en la población, el derecho humano queda subestimado y embotada la sensibilidad de numerosos nativos para reconocer la situación en que todos nos encontramos.

 

Por la libertad de Calixto

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Mi amigo Calixto R. Martínez (al extremo izquierdo de la foto) reportero de Hablemos Press, está cumpliendo 23 días de huelga de hambre en las celdas de castigo de la prisión Combinado del Este. La fiscalía le achaca el delito de “desacato a las figuras de R. y F. Castro”.

Según el boletín informativo de Hablemos Press: “Calixto fue arrestado violentamente a mediados del mes de septiembre, cuando estaba corroborando una información confidencial sobre el manejo de un cargamento de medicamentos y equipos médicos, que se habrían echado a perder en los almacenes del aeropuerto internacional José Martí.”

Yo caminé algunas tardes con él de regreso a mi casa cuando coincidíamos en algún lugar. Me gustaba escucharlo porque tenía mucha experiencia en detenciones arbitrarias y deportaciones forzosas y me explicaba la mejor manera de enfrentar una situación de ese tipo consciente de las trampas legales que contiene el código penal cubano.

En la noche del sábado recibimos el mensaje de OLPL: “Calixto Ramón, reportero de Hablemos Press lleva 21 días en huelga de hambre en celdas de castigo de la prisión Combinado del Este. Ha bajado mucho de peso y está muy tembloroso.”

Me gustaría organizar una vigilia por mi amigo. Días de ayuno. ¿Cómo se puede hacer que este Estado despótico y violento, escuche? ¿Qué tiene que suceder?

Lo que los revolucionarios llaman “defender su revolución” significa sin lugar a dudas una metodología destinada a violar los derechos humanos en Cuba. Desde los hogares hasta las cárceles. Desde el médico hasta el policía político. Comenzando por el clan del Consejo de Estado, por supuesto. Se trata de un negocio familiar.

Voy a poner un ejemplo: en el edificio donde vivo, han colocado un recorte del periódico Granma en una de las paredes. Si no fuera por la tragedia que ha significado para tantos cubanos -entre los que se cuenta ahora mi amigo-  hacer uso del derecho a la libertad de expresión, podría resultar hasta cómico lo que puede leerse en él:

“Periódico Granma, viernes 23 de noviembre 2012

Se solicita:

Más personas que señalen lo que es correcto y menos que insistan en machacar lo que es incorrecto”

Las 6 oraciones restantes que conforman la nota del Granma y que han parecido ingeniosas a mis vecinos dicen todas lo mismo en otras palabras. Me resulta tedioso reproducirlo completo. Quise fotografiar el cartel, porque además de ridículo refleja exactamente lo que se considera moral en esta sociedad. No iba a esconderme para hacer la foto así que estaba enfocando en el momento en que bajaba las escaleras uno de los dos presidentes del CDR. Es una persona mayor, aparenta decencia, me dijo: “los revolucionarios de este edificio no te dejamos hacer fotos.”  Todo esto dicho con una tranquilidad de conciencia espantosa, teniendo en cuenta los siguientes grados de represión para los que está dispuesta la sociedad cubana actual.

Me acuerdo de algo que leí en un post de Yoani a propósito de su detención en Bayamo. Lo recuerdo así: “Nada es lo que aparenta. La cama no es una cama. Ni el agua es para calmar la sed.”

Cada uno de los vecinos del edificio 702, por ejemplo, que serían capaces de participar en un acto de repudio, encarcelar y hasta aplaudir un fusilamiento por motivos políticos, ninguna de esas personas, repito, parecen malas personas. Sin embargo, lo son. Son personas muy peligrosas. La mayoría tiene familiares en los Estados Unidos, y alguna vez ha viajado a visitarlos o pretende viajar.  Desconocen olímpicamente el sufrimiento de mi amigo Calixto y el derecho a demandar la libertad para Cuba. Si alguien visita sus casas estarán mejor pintadas que las de Calixto, Roberto de Jesús Guerra o la mía. Comerán mejor. Tienen buenos modales y los enseñan a su familia. Pero en un punto se volverán muy peligrosos, se transfigurarán a modo de “Resident Evil”, y el único modo en que parece posible combatirlos es estar dispuestos para la inmolación. De lo contrario, cada día este mundo podría ser un peor lugar y parafraseando a Yoani “nada será lo que parece y hasta los nombres perderán su sentido”. No puedo imaginar peor destino para la humanidad que no poder recordar el verdadero significado de las palabras, los símbolos, los significantes, por haber mentido tanto tiempo, como mienten todas estas dictaduras que en su discurso, ya sea el del canciller o el de su líder, hablan de justicia y de solidaridad, como lo hacían en el año 1976 cuando yo nací y en un lugar llamado La Cabaña se cometían crímenes atroces contra los opositores a la maldita revolución de 1959. Y se cometen hoy con la complicidad de las tranquilas conciencias cubanas.

Pido a mis lectores solidaridad para con Calixto y que me ofrezcan alguna idea pensada con objetividad y ateniéndose a las actuales circunstancias, para conseguir sacarlo de la cárcel adonde ha sido arrojado de la manera más arbitraria y tramposa, como pretendían hacerlo con Rodiles, como lo han hecho con tantas personas antes.

La necesidad de la luz

Por primera vez me siento blanco del ataque de la dictadura del Estado expresado en la Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores del pasado viernes 2 de noviembre.

Soy alumna, desde hace poco más de un mes, del curso de periodismo que ofrece la Universidad Internacional de la Florida a través de la Sección Norteamericana en la Habana. Lo primero que hice al matricular fue preguntar si existía la posibilidad de estudiar a distancia la carrera completa de periodismo o la de filosofía. Pero la respuesta que me dio la empleada cubana fue que el gobierno de Cuba había cancelado esa posibilidad.

No me siento forzada a dar explicaciones, pero si a defenderme de las posibles represalias que puede tomar con nosotros a partir de ahora el gobierno que evidentemente se siente amenazado por el ejercicio de la libertad de expresión.

Responder a la calumnia de que somos mercenarios de un gobierno extranjero llevaría esta contienda espiritual al plano de hablar el idioma de nuestros secuestradores y presumibles asesinos. Es imprescindible que ellos prueben que pueden dialogar con nosotros en el idioma de la libertad sin la excusa de pretender que la nación es un campamento militar simulando paranoia.

En 53 años no se han atrevido a dialogar con la oposición, les falta valor porque no pueden sostenerse delante de los ciudadanos que se oponen a su tiranía “de la moral socialista” y su consiguiente “legalidad”: especie de lengua muerta sin imagen y que por lo tanto no puede ni tiene la voluntad de expresar nuestros derechos humanos.

No hay nada que resulte más fácil de leer y de comprender por todo el mundo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque está redactada a nuestra imagen. Pero es muy difícil seguir la lógica de pensamiento del discurso oficial cubano porque representa el interés de solo un cogollito de personas en este país que han logrado comprar o aterrorizar a otras tantas personas dentro de la Isla, y alimentar la envidia misantrópica de la izquierda radical en el mundo.

Hay algo que quiero hacer notar, porque es la única nota que salta a la vista en el texto que ha publicado el periódico Granma: “…la tarea imposible de convertir a sus mercenarios en un movimiento creíble de oposición interna”

Hay que partir del hecho de que el Estado cubano ha estado simulando paranoia como excusa para reprimir a los ciudadanos que se atreven a expresarse en contra de su gobierno que es un total fraude, incluyendo por supuesto el fraude electoral revestido de trampas legales.

No tendré que explicar demasiado que el verdadero paranoico no está consciente de la razón por la que sitúa la culpa en el otro, pero el Estado cubano sí sabe por qué ha escogido como culpable a los Estados Unidos para justificar la arremetida contra su propio pueblo: El Estado cubano, absoluta dictadura sobre la existencia de las almas bajo su jurisdicción, nunca ha tolerado la oposición política y groseramente la ha negado silenciándola, primero por fusilamiento o encarcelándola por las “leyes revolucionarias”, hasta la ley 88 ( ley mordaza), porque sabe que no puede sobrevivir al pleno ejercicio de las libertades y la voluntad popular consultada sin coerción.

Vuelvo a sugerir conferenciarlo con el texto del juicio contra Hubert Matos de 1959, allí, en palabras del entonces primer Ministro Fidel Castro, quien actuó como principal testigo acusador (y que gobernó de manera explícita esta Isla hasta 2006, y al parecer consiguió durante toda su vida imponer su voluntad), se inició la campaña más ridícula de la historia legal cubana cuando el citado testigo creó el delito de ser “contrarrevolucionario”. Décadas más tarde ésta modesta ama de casa se sorprendió de que algo tan natural como estar en contra de una tendencia política y social que ha cometido tantas acciones criminales, que ha redactado unas leyes tan tramposas para encarcelar a los cubanos, que nunca ha representado en su gigantesco discurso la talla real de un solo ser humano, pudiera ser un delito. No puede ser un delito estar en contra de un gobierno y expresarlo y querer cambiarlo, no a la manera revolucionaria, que incluye el uso de las armas, sino a la manera de la democracia en germen: con las armas de la opinión, incluyendo la protesta ciudadana. Pero el detalle está en que para impedir esos derechos, el Estado cubano simula locura, simula paranoia y el blanco de sus ataques son los Estados Unidos, y esa paranoia fingida sirve también a su coartada ideológica para mantener la persecución contra los opositores.

El acto más disidente, en un país de tal fariseísmo político que haría palidecer a los “sepulcros blanqueados” que señaló Jesús en los Evangelios, es acordarse de la decencia y comenzar a ser honesto y objetivo con la realidad cubana. Es fácil alcanzar credibilidad si tan solo se es fiel a la vocación cristiana, humana, que todos tenemos, y se ejerce en una escala superior a nuestro egoísmo.

En situaciones como ésta puedo esperar a mis perseguidores, sin faltar a una sola clase de periodismo, leyendo la Biblia en primer lugar y en especial los Evangelios, y, acordándome también de personas como Martha Beatriz Roque, como Oscar E. Biscet, como Elizardo Sanchéz, tan calumniados, tan perseguidos, por momentos tan sufridos, tan abandonados (por este pueblo siempre dispuesto a cambiar sus derechos por un plato de lentejas) y sin embargo, a manera de antiguos profetas, tan vencedores en Cristo y tan enhiestos.

 

Fuera de Juego

“Zona de golpes” imagen de Lljosemll. Tomada de http://inciclopedia.wikia.com

Este lunes, mi hija y yo llegamos a la escuela a las 9 y15 de la mañana. Ya había terminado la ceremonia de las pañoletas.
La maestra no me preguntó la causa de la llegada tarde de este lunes, pero sí quiso saber por qué la niña no había ido el viernes. Yo esperé a que los niños se alejaran: “El jueves la policía política secuestró a mis amigos y a mi novio para impedirles llegar al Tribunal donde se celebraba el juicio contra Ángel Carromero, único testigo de la muerte de Osvaldo Payá. Ese día la policía política le arrancó un diente de un golpe a Yoani Sanchéz.”
En todos los países, especialmente los Latinoamericanos, en que se ha padecido cualquier tipo de dictadura, también ha sido posible comprobar que uno de los peores efectos sociales, por ser el más generalizado, es la degradación moral en la que caen las personas. Por eso, cuando una persona toma conciencia de sí misma y decide practicar la vida en la verdad automáticamente se convierte en un disidente, especialmente en los países donde gobierna una dictadura de Estado que además tiene un discurso sobre la justicia, -“toda la justicia” como dice el Canciller- y sobre la paz y la amistad. El poder hipnótico de las grandes ideas.
Cuando me pregunto si acaso las mujeres de la policía política que golpearon a Yoani de verdad son seres humanos la que cae en una peligrosa forma de discriminar entre lo que es humano y lo que no lo es soy yo.
De regreso de la escuela encontré a Anita, la esposa del bueno de Orestes a cargo de la Vigilancia en el CDR, que me preguntó por qué no había llevado la niña a la ceremonia. Ella conoce la respuesta, pero está vez abrí mis labios para decir: Se pondrá la pañoleta para no crearle un conflicto de adaptación entre sus amiguitos, pero no fue y no irá a ninguna actividad política entre otras razones porque detrás de todo eso, de esa adoración a la “obra” del líder y todos esos símbolos que no significan “la patria”, están los tipos que ordenaron la represión contra mi novio y mis amigos.” Esta señora es uno de esos casos de adicción al régimen y hasta activismo cederista en lo que espera una visa para viajar a los Estados Unidos previa reclamación familiar de una hijastra. Cuando Anita expresó su complicidad con la política del gobierno no pude evitar hacerle notar su condición de estar a la espera de un visado para residir en los Estados Unidos y depender de su remesa familiar para defender la dictadura, solo que, quién la está pagando, cosa estúpida, es el exilio de una hijastra en el país repudiado por la política de un gobierno extremadamente injusto, abusador, secuestrador, que ella todavía defiende. Es un trabalenguas; mucho peor, porque en esa paradoja violenta muchos han perdido la vida.
Ella empezó a gritar, a gritar de verdad, que “no iba aguantar de mí esas palabras”. Y entonces salió la hija, que es un mastodonte para apostar en una competencia de gente fea por dentro, e instigada por la madre empezó a darme golpes hasta que caí al suelo. Lamento no haber respondido a los golpes porque no tengo miedo. Me acordaba de todas las veces en que evité fajarme a golpes en la escuela, simplemente porque no sé pelear a golpes.
Les dije que llamaría a la policía por agresión y así lo hice. Los patrulleros escucharon de mí toda la historia y hasta me presenté como opositora, con la duda de si los opositores que yo admiro me concederían tomar semejante título que a mí me honra. Ellos cambiaron el semblante, hablaron entonces con más brusquedad pero no me negaron el derecho de llevarme a la Estación a hacer la denuncia por agresión. Les dije que me dieran unos minutos para llevar la niña a la casa de la única vecina que es mi amiga.
Cuando bajé las escaleras y salí al portal del edificio, vi a Isabel, la teniente coronel del MININT que ha hecho una especie de campaña para que algunos vecinos no se me acerquen, hablando con uno de los policías y escuché claramente cómo le decía: “Deja que haga la denuncia, que “nosotros” la vamos a estar esperando allí.” Pensé decirle algo pero seguí caminando con el patrullero que al llegar al carro me dijo: “ve mañana y haz la denuncia, pero yo no te voy a llevar”.  Le dije: “Yo no tengo miedo, si es por lo que ella te dijo, tengo que hacer la denuncia porque yo no respondí a sus golpes no por cobardía sino porque ese no es mi lenguaje y la policía está para reprimir a gente chusma como ella que agrede físicamente  a los demás. Eso sí es un delito en cualquier lugar.” Los dos insistimos unos minutos. Yo con que no le tenía miedo a la “Seguridad” si de verdad me estaba esperando, y él con que si quería ir, tenía que hacerlo por mis pies. La Estación de Policía queda algo lejos de mi casa. El otro patrullero llegó a decirle: “Llévala, que haga la denuncia”. Y aquel policía que todavía me intriga, como si quisiera evitarme una emboscada, no paraba de decir: “En este carro no va.”

Armados hasta los dientes contra nosotros.

Me pregunto si esas cámaras que dicen que tienen y que localizan a alguien antropométricamente, las tienen para que se levante el embargo económico. Lo dice una que ha pasado hambre. Y todas las perseguidoras Alfa Romeo, y la cantidad de salarios en una población donde crece desproporcionadamente el número de policías, y la gasolina con que dan la vuelta al barrio y cada vez que sales encuentras una y hasta dos y hasta tres. Lo único que conseguirá el levantamiento del bloqueo es darle poder financiero a estas fieras monstruosas. Nosotros seremos cada vez más pobres y más sofisticadamente vigilados y perseguidos.

Adiós Papa

Eugenio fue liberado por la tarde, después de que el funesto Papa tomó su avión de regreso a Roma. Pero Agustín estaba todavía en una celda, porque Eugenio lo vio al pasar, además estaba con él algún integrante de “Los Aldeanos”. Han detenido a mucha gente. Cuando regresaba a mi casa me he encontrado en el ascensor con una de mis vecinas, muy “integrada”, que  regresaba con su gorra y pulóver blanco y le he preguntado si había ido a ver al Papa:

–No, estaba en el cordón de Buena Vista, Playa.

-Eso está lejos de la Plaza.

-Pero conduce al aeropuerto.

-y todo eso ¿para proteger al Papa?

-Para impedir que alguien se acerque.

Yo insisto en que esa puede haber sido la orden hasta del mismo Papa pero en el caso de Cuba no solamente por su seguridad sino porque en esta visita los opositores al régimen, han sido excluidos una vez más. No vino el Papa como Campeón a interceder por los derechos de los seres humanos a no ser tratados como “especie” sin derecho. El Papa vino para que la Iglesia tuviera más espacio para las Relaciones Públicas. Y aunque yo creo en los Evangelios, el modo católico no es predicar un Evangelio vivo sino meramente litúrgico, ceremonial.

El Papa no se ha reunido con las Damas de Blanco porque teniendo “poco tiempo” no consideró una prioridad lo que más afecta a los cubanos: la segregación, el presidio político. De lo que ellas son las únicas gladiadoras que “no esconden su rostro de los golpes y salivazos”. El Papa es un emperador que juzga a los pecadores y parece solo absolver de sus blasfemias a los poderosos. El poder en Cuba es blasfemo, aborrece a la persona humana y el mismo Papa dijo en la Plaza que la medida del hombre es Cristo. Ya yo lo sabía, porque afortunadamente yo no aprendí el Evangelio de ningún cura, de ningún catequista, ellos no pudieron salvarme de una adolescencia marcada por una madre manipuladora y destructiva como la mía. Me salvó Dios, leyendo los Evangelios, regalándome paz, certeza, identificación plena.

He salido con mi hija a buscar pan, porque a todas estas el hambre es también como el león de Jerónimo. De regreso nos seguía un perro. Un perro real, un can, claro que un poco menos perro que la Seguridad del Estado. Mi hija, como muchos niños, tiene miedo a los perros, y yo quizá inspirada por este día terrible me he oído decirle: Los perros huelen tu adrenalina y más quieren atacarte, no le tengas miedo, uno no debe sentir miedo de nada. Solo se debe temer a Dios para no ofenderlo, respetando a nuestros semejantes y respetándote a ti misma No quiero que se me olvide. No le tendré más miedo a la Seguridad del Estado, solo temeré a Dios a quién puedo amar porque se que me ha amado hasta la tortura y la muerte. Y la Resurrección.

Depósuit poténtes de sede, et exaltávit húmiles…

Pudiera pensarse, después de la homilía pontificia en la Plaza, que la Iglesia Católica quiere participar del cambio en Cuba a más largo plazo. Pero lo que evidencia -con la calma de dos mil y 12 años en que ha pecado de tener mucha prisa y desconfiar del poder y punto de la herencia espiritual que atesora para rejuvenecer a las personas- es un protocolo de no beligerancia directa. A pesar de ser una de las instituciones más poderosas del mundo, parece sentirse todavía a merced de la primera chusmería que como antaño consiguió expulsarla de muchos de sus conventos. Podría llegar a ser para los cubanos, y sería hermosísimo, por añadidura la misión de la Iglesia la de producir el cambio por abrir la conciencia de los fieles. A fin de cuentas el catolicismo no es sólo la policía inquisitorial, también es la historia de muchos mártires en el sentido original de la palabra, que fueron perseguidos por proclamar la fe en Jesucristo. Pero la iglesia actual también podría quedarse simplemente en guardar el rito. Pocos católicos que conozco se sienten llamados a ejercer desde la perspectiva cristiana, el juicio de la presente situación cubana. Los templos son el receptáculo de nuestros problemas personales, no se mira al prójimo en realidad. Así que soñar con que el Evangelio despierte la conciencia de los derechos humanos y el afán de reclamar su cumplimiento no se da en la mayoría de los fieles de ninguna denominación en Cuba. Y no porque no esté contenido uno en lo otro, para respetar toda creencia, sino porque nos confunden algunas citas paulinas que tampoco yo se tranquilizar siempre. Sin embargo, nunca sentí estar más cerca de la doctrina cristiana que cuando decidí salirme del closet. Esta mierda de Cuba gris y disparando cañones, hablando palabras vacías, duraría tantas décadas como no perseveremos en nuestro derecho a la libertad y a proclamar la verdad.

Esta Primavera ha sido gris, gris frío y repulsivo, de metal, de armas de guerra sonando para recibir al Pontífice Romano que, sin embargo, encontró “cálida” la bienvenida. Las Damas de Blanco han sido borradas de las celebraciones pontificias, sin teléfono donde se pueda saber de ellas. No sabemos si las han detenido en algún calabozo para que no perturben el éxtasis idiota del Sucesor de Pedro. Solo Dios pudo ser como nosotros. Todavía no tengo noticia de que ningún abuso haya superado aquel de la Primavera Negra de 2003. Hubo una Primavera Negra de la que la gente no tuvo suficiente noticia y con la que no se pudo sensibilizar, porque vivimos como hormigas, buscando comida, “escapando” aunque ningún cubano anónimo ha declarado de qué está escapando. Seguimos aquí, soportando sin escándalo todas las arbitrariedades del poder contra nosotros, los ciudadanos. Hay demasiados cómplices para poder juzgarlos a todos algún día, habrá que hacer como Havel en Checoslovaquia. Los periodistas se han portado bien, laudando al gobierno “justo” que les dicta una política editorial, de censura, sin información verdadera. En esta Primavera Papal muchos de mis amigos están detenidos, tengo esperanza en que serán progresivamente liberados en el transcurso de estas primeras horas. Supe por Ada que ya han liberado a Eugenio Leal, Veritas, y de paso me he enterado de que también lo habían llevado preso.  Agustín sigue detenido, no sé de Ismael, ni de Ciro. No responden el teléfono en algunas casas a las que he llamado y eso solo puede ser que están cortados. Porque dudo que hayan salido hoy. Si están, no pueden responder, y si no están ¡¿dónde están ahora?!

Dice Ada que toda la zona de Capdevilla, pegada a la avenida Boyeros que conduce al aeropuerto está llena de policías, y que su esposo tuvo que correr y escapó antes de que le pudieran quitar la cámara, porque había salido a hacer fotos. Claro que el resto de la población, o la mayoría, no se escandaliza. No fue así con Juan Pablo II, el Papa que escribía sobre la Primavera. Este Ratzinger es capaz de estar satisfecho, no creo que un cubano ni extranjero alguno, en este día en Cuba, atentaría contra la Santidad de Roma: único que posa su beato trasero en un sillón que se llama cátedra, ¿cómo le llaman al excusado de su Santidad Ratzinger, acaso “cátedra escatológica”? Estoy herida, únicamente con la Iglesia Católica. Amo a Cristo más que a mi vida. Creo en Dios. No nos pondrá una cruz que no sea para vencer en Cristo.

Pero mientras tanto, tengo que denunciar también lo que ha hecho el comunismo con este pueblo. Ya he dicho que el comunismo es el pijama de los líderes, el que más cómodo les queda para descansar en paz, sin temor a sublevaciones, confundiendo a la opinión pública que durante mucho tiempo creyó que ser de izquierda era ser progresista y avanzado en humanidades. Mentira, yo lo padezco. Ha llamado alguien, un idiota, alguien que conozco pero que no es de los que puedo llamar amigos. Cuando le he contado lo que está pasando, me ha dicho: “Si, están “guardando” la gente hasta que se vaya el Papa”. Me insulté, me pidió disculpas por su vocabulario. Pero eso es exactamente lo que creen nuestros enemigos, es parte de su mente porque es parte del vocabulario que le han inculcado a todo el mundo: pueden encarcelar a las personas por horas, días, años, décadas, porque no las ven como sujetos de derecho, las ven como ropa, piedra, animal. Un zoológico, con guardias. Otro vecino me ha dicho, y yo lo he tomado como un cultivo hediondo para estudiar las causas de esta abominación cubana: “hay que convencer a la gente, y si no se pueden convencer hay que vencerlas”, la palabra que usó fue “vencimiento”. Eso supone el ejercicio de la fuerza y la violencia sin respetar al contrario. ¿Cómo podría alguien en el mundo creerle al vocero del gobierno cubano, llámese Canciller o cualquier otro, cuando dice que “Cuba condena la guerra”, si la ideología sembrada en los cubanos de la Isla es de guerra, de imposición, de no respeto a los derechos de la otra persona? Son incultos los gendarmes porque han sido minuciosamente desculturalizados. Una ideología que habla del hombre nuevo, ignora los valores universales. Es capaz de cualquier violencia si llegara a ser poderosa a nivel mundial. El valor de la persona humana, imagen y semejanza de Dios en Cristo, es considerada en Cuba “especie pensante”, están perdidos los que se expresan así. Porque su propio lenguaje, y el haber querido formar un ejército de bestias, los condenará algún día. Cristo es Juez, el Cordero de Dios.

Secuestros por el Papa

 

Hablé con la hermana de Agustín. No se sabe aún adónde lo han llevado. El derecho a una llamada que tienen los detenidos no se cumple por las autoridades cubanas. Sabemos que se lo llevaron ellos: la policía política, porque Agustín estaba durmiendo en la casa de su hermana. Si llega a estar en su “tinajón” donde vive solo, sabríamos menos que eso. Como el caso de Ismael, que solo salió en chancletas a comprar cigarros y su madre y su novia no han tenido más noticias. A Ciro, de Porno para Ricardo, lo abdujeron cruzando una calle. De Orlando Luis todavía no sabemos nada. Los celulares desconectados no permiten saber cuántos podrían estar en problemas ahora.

El Estado en esta visita Papal ha hecho alarde de su poderío para causar infelicidad a los que no son sus soldados, tampoco creo que los soldados sean muy felices. Tienen terror del “pueblo”, de los ciudadanos, porque el nombre de “pueblo” nos lo han dado ellos. Y multiplican su terror contra nosotros con asquerosa frialdad. Los gendarmes no piensan, si no pueden convencerte, intimidarte, intentan vencerte como si no existiera una ética natural, innata al ser humano, que les prohibiría comportarse como lo hacen. Alguien, podemos adivinar quienes han sido, ha dado la orden de secuestrar, detener, encarcelar, mientras el Sucesor de Pedro esté en Cuba. Todos tenemos ganas de que se vaya.  El Papa se lava las manos, le basta con proclamar el Evangelio, hacer una homilía que le sirva a todo el mundo. Y yo recuerdo que Cristo en los Evangelios independientemente que habla de la salvación para todo el mundo, juzga, discrimina, señala constantemente. Tanto dolor, rabia, me ha hecho tener que echar mano de alguna cita de Teresa de Ávila una vez más. Tratando de hallarle sentido  a todo esto.

El Papa ha proclamado el Evangelio de la Libertad en una Plaza mentida. Ha sido otro Primero de Mayo, salvo por los pocos laicos ortodoxamente católicos de esta sociedad, y por las monjitas y sacerdotes. Yo sé que el Evangelio es poder de Dios, pero mis amigos están presos y yo no sé qué hacer. Y todo eso ha ocurrido en la madrugada previa a la aparición de Benedicto XVI en la Plaza, por eso la madrugada me ha recordado a la Noche de San Bartolomé. Ya no pueden impresionarme lo que dicen los hombres, ni el Papa, ni F. Castro en sus reflexiones: son lobos vestidos de ovejas, para engañar a los que no tienen signo, ni criterio, ni ética.

 

La noche de San Bartolomé

Esta mañana había invitado a unos amigos para ver por la televisión la Misa en la Plaza, y después conversar. La última llamada que me hizo ayer al atardecer mi amigo Agustín, antes de que la policía política lo detuviera, fue para decirme que había hablado con Félix, el pastor de la linda iglesia bautista, y que le había dicho que conociendo que toda esta zona donde vivo quedaría cerrada e impedido el acceso, nos viéramos después de que todo hubiera pasado. No recuerdo haber visto un alarde de control semejante por parte del gobierno. No se parece ni a esos días tan feos en que marchan y gritan en la misma Plaza por las celebraciones gubernamentales. Todo está cerrado, la avenida Boyeros desde el atardecer de ayer está tan quieta. Luego en la madrugada, a lo lejos, pasaban algunos transeúntes y yo lo comparé con esos días de sus marchas revolucionarias en que de madrugada se aglomeran en torno a la Plaza. No hay que olvidar que el Papa oficiará la Misa frente a un mínimo de creyentes y una multitud de paramilitares.

Primero nos enteramos de que Ismael Diego estaba desaparecido, había ido a buscar cigarros y fue detenido como en la otra ocasión. Después supimos que habían ido a buscar a Agustín. Más tarde Orlando Luis Pardo Lazo y su novia, estaban también detenidos en alguna Estación. Ninguno ha podido llamar a su familia y amigos, no sabemos todavía adónde han llevado a ninguno.

El Vaticano sabe de los abusos de la dictadura. Somos tratados como hojas, como piedras, como animales, personas sin derecho.

La dictadura de “los buenos” ha amanecido de pláceme. Todo les ha salido bien, el Papa se ha portado muy bien, no es un Papa disidente. De alguna forma le ha otorgado la licencia eclesiástica al régimen para reprimir. Ni siquiera pueden probar que hayamos querido ir a la Plaza donde se celebran esas nefastas nupcias. Pero ese leitmotiv había sido anunciado con la orden de desalojo del Cardenal, ese sería el color de la visita Papal. No le importamos, no le importan los humanos, ni los cristianos, le importa la Doctrina, le importa hacer negocios que excluyen a estos mundanos pecadores que quieren ser libres y necesitan que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba. Agustín mi amigo está preso, Ismael Diego, Orlando Luis con su novia, y tantos otros de los que nos iremos enterando porque los celulares fueron cortados para impedir la comunicación.

Han perdido la regla

A veces uno tiene la absurda idea de que si los soldaditos del poder estuvieran leyéndonos, hasta ellos podrían comprendernos. Que incluso aunque no estuvieran de acuerdo con nosotros entenderían que en el mundo que soñamos habría espacio para todo el mundo y solo se penalizaría el crimen, por supuesto. Crimen es todo lo que atenta contra la integridad de cualquier ser humano. Pero hay que comenzar por observar, comprender, enunciar lo más cercano posible a la verdad el significado de este misterio que es nuestra humanidad. Incluso cuando tomo conciencia de que soy la persona detrás de mis ojos no sé si mi nombre es realmente Lilianne. Existe la cultura, la religión, la filosofía. Pero existe el dolor, la muerte, el sufrimiento. Y no se le debe causar ninguna de esas cosas a nadie. Tal vez si no tuviera primero por delante el obstáculo y la guerra de la Seguridad del Estado contra los cubanos, condenaría la guerra del Pentágono. Desde aquí, conociendo la esencia de los totalitarismos, el desfasaje con la ética que mejor se ha avenido a la felicidad de los seres humanos, sin preferir un mal a otro mal, me preocupa una decidida milésima de segundo menos que sea Occidente quién posea armas de destrucción masiva y no los sultanatos religiosos, ni Corea, ni Venezuela, ni Cuba. Porque en los países de “izquierda”, los “socialistas”, la ley la dicta un líder protegido por miles de súbditos, y esa ley, cuando ya el caudillo se las ha agenciado para encarcelar nuestra libertad y nuestros derechos, se viola de un día para otro. Y eso significa que teniendo ellos, los caudillos socialistas, armas de destrucción masiva, no solamente los disidentes serían exterminados como lo fueron los judíos en Auschwitz, sino que las armas nucleares se dispararían más rápido. Porque en estos países la mutación ha sido peor, nunca hemos sido buenos en la historia, detrás de Hitler y Stalin hubo una ideología y detrás de la Inquisición hubo una doctrina, el dolor de los seres humanos no estaba contemplado en ninguna de las instituciones de exterminio de personas acusadas de disentir o de ser racialmente inferiores o ideológicamente marginales. En Cuba, esos jóvenes de los que gusta el Papa Ratzinger han sido educados en una ideología que en algún momento intentó situar a la Revolución cubana como Paradigma Universal de virtud y justicia. Todavía el General presidente de Cuba dice “toda la justicia”. Cuando alguien dice “toda la verdad” o “toda la justicia”, está mintiendo. Pero el tema es que ese paradigma en que creyeron nuestros padres, alejados ya de los valores de nuestros abuelos que eran todavía los de la república, se resquebrajo completamente cuando terminó la subvención soviética. Y entonces apareció el dólar, amado y odiado, por la familia cubana. Hoy en día la mayoría de los jóvenes en Cuba no tienen ni herencia espiritual que los conecte con el desarrollo espiritual de la humanidad, ni esa ética de izquierda que pusieron de moda los intelectuales de los 70, no tienen más que el deseo de tener dinero y el deseo de tener poder sirviendo al poder. Por eso la nueva generación de segurosos no van a leer lo que escribimos de tal manera que un día, cuando nos llevan detenidos por la fuerza, puedan sentarse a dialogar con nosotros. Mis amigos, en estos días de la visita del Papa, fueron detenidos y obligados a hablar con la Seguridad del Estado. Amenazados, o simplemente embaucados, fueron interrogados y la acusación principal era la de haber querido asistir a la Misa Papal en la Plaza. A muchos ni le interesaba tal cosa, pero en última instancia, pedir una audiencia con el Papa ¿Cuándo y dónde empezó a ser un delito? Pero eso tampoco ocurrió y era el terror de “los que gobiernan” y su Nomenklatura a perder la inmensa satisfacción de gobernarnos, controlarnos, avasallarnos, y por sobre nosotros amenazar al mundo entero envidiando el poder mundial, lo que hizo que la policía política intentara aterrorizarnos.

¿Sufre una mutación la naturaleza humana en el caldero de la violencia totalitaria? Sí. Y es peor que el cáncer y el VIH porque es una afección del alma y no solamente del cuerpo. A esos mutantes no les interesa si el poder es justo o injusto, les gusta el poder, han sido educados sin terceros, sin algún fiel en la balanza que fuere universal, internacional. Si alguno tienen es el de la ideología de la “Revolución”, que trata a todas las personas como si no fueran seres humanos, almas con conciencia, con deseos reales, con derechos humanos. Me refiero a que no hay una escala de valores universales, superior a un partido, con la cual confrontarse. Están solos frente a nosotros, pero ellos están armados. A ellos no les interesa la búsqueda de la verdad, esos son valores aristocráticos y ellos han salido del “pueblo” condenado a ser pobre, inferior al poder y a la nomenclatura del Buró Político. Un vecino me ha dicho que hay que aplicar la política del convencimiento y después si no se convence a la persona, la del vencimiento. Este hombre estudió y se graduó con honores de una licenciatura en Historia, en la Universidad de la Habana. Ese es el entrenamiento que pasan todos, con profesores que no son cátedra de humanidades sino que se prestan a haber pervertido el valor de la persona humana. Su brutalidad y su barbarie nos agreden espiritual y fisicamente porque no pueden dialogar de verdad, no les interesa la verdad. Están programados para imponerse, para “vencer”, para mentir si fuera necesario. Es el vacío antropológico más espantoso.  Son como un tronco seco, sin savia vital, que puede realizar antes de morir un número de cosas pero que están cortados, así que su destino es ser condenados por las crónicas históricas y por Dios. Son mutantes, su ética es obedecer y ganar “dinero” y privilegios según los estándares nacionales. Luego cuando vienen delegaciones de estudiantes extranjeros, o gente de izquierda, le muestran lo que nos han enseñado desde chiquiticos: a simular, un país mejor que el de ellos, porque ellos son capitalistas y tienen que pagar la escuela, y a veces esos extranjeros se van con esa idea. Todas las personas con conciencia en el mundo, directamente afectados o no, debemos luchar contra los totalitarismos, porque ellos no se van a conformar con ser solo en sus países. Quieren todo el poder que hoy, a pesar de cualquier defecto preferible a esto, tienen aún los países occidentales. Es posible que haya crisis de fe en el mundo entero. Yo aprendí a vivir de pura fe padeciendo el resultado en una sociedad que mutó por no creer en los valores anteriores a una ideología, que les enseñó a ser malos, a mentir sin escrúpulos de conciencia, a ser sádicos, impositivos, violentadores, codiciosos, simuladores. Los segurosos son mutantes, no hay un ser humano detrás de ellos y sin embargo, algún día, si Dios quiere, aunque aparentemente no sirvan ya para otra cosa, hemos de respetarles sus derechos para no ser como ellos.