Archivo del Autor: El Pequeño Hermano

The End

Nunca me gustaron las despedidas. Como a casi nadie, creo. Pero solo porque le damos a un acto normal, parte de este ejercicio que es vivir, una connotación especialmente lúgubre. Y de buenas despedidas también están hechos los buenos acontecimientos.

Este blog nació el nueve de julio de hace dos años, y nació por una razón incontestable: era mi blog o mi equilibrio emocional. Necesitaba escribirlo. Era el acto de rebeldía y autorrealización más genuino que he tenido hasta hoy.

Sin embargo, defiendo con uñas y dientes el concepto de la evolución. Defiendo la idea de que todo, absolutamente todo lo que conforma nuestras existencias, tiene principio y fin. Aun las cosas más valoradas, necesitadas, hermosas.

Tenemos amigos que aparecieron alguna vez en nuestras vidas y jugaron un rol determinante. Se convirtieron en imprescindibles. Y luego volvieron a desaparecer. Cuando nos juntamos alguna vez o nos junta la casualidad, revivimos el afecto pero sobre todo los recuerdos: lo que somos quedó en el pasado. Nos duele admitirlo, pero en el presente somos casi desconocidos.

Bueno, también así concluyo hoy este blog. Creo que he dejado de necesitarlo. Y en prácticamente nada de mi vida actúo por rutina. Nunca escribo, discuto, amo, leo, veo o practico deportes, por rutina.

Cuando pierdo esa motivación vital que me enciende la creatividad, la imaginación o la razón, me deshago del cadáver. Sin mucho esfuerzo. Como se deshacía el griego Diógenes de su barril o su escudilla, únicas pertenencias que le acompañaban en su existencia frugal.

El origen de este blog nunca fue escribir por “la causa de Cuba”. No solo porque aquí he escrito artículos que nada tienen que ver con ello, sino porque por encima del destino de mi país está mi propio destino. Escribir siempre fue para mí cien veces más vital que escribir sobre o para Cuba. Escribir porque sospecho, sin certeza del todo, que es mi verdadera razón de ser. 

Hoy aquella motivación obsesa que en Cuba me hacía publicar hasta cuatro textos por semana ha desaparecido. Quizás porque tengo otras maneras de hacer valer mi opinión política, religiosa, sexual, artística, sin recibir graves consecuencias por ello. Quizás porque algo dentro de mí sabe que es momento de evolucionar.

Y que es tiempo de escribir algo más.

Desde luego, el periodismo escrito ha sido y seguirá siendo una de mis pasiones. Artículos míos seguirán circulando en la red ocasionalmente, cuando esa motivación inherente a los buenos textos me mueva a teclear dos o tres cuartillas y echarlas a navegar.

Pero este Pequeño Hermano, la decisión más determinante, arriesgada y acertada que he tomado en mi vida hasta hoy, aquella decisión que les arrancó el sueño a los míos, de puro pánico, en un país donde atreverse a escribir sin ataduras es un acto de locos, cierra su ciclo de casi dos años con 115 artículos, varios miles de hits semanales, y una legión de amigos virtuales que no tendrán nunca idea de cuánto significaron en su apoyo de lectores y comentaristas. 

Mi blog me agenció el respeto de cientos de personas en mi ciudad natal. Jamás olvidaré a aquellos desconocidos que de repente me abordaban en plena calle, la voz baja, y extraían del bolsillo trasero algunas hojas dobladas con mis artículos impresos. Se los llevaban a alguien más.

Mi blog me presentó algunos de los mejores profesionales y amigos que he tenido la dicha de conocer en los Estados Unidos. Mi blog me hizo perder mi nombre en muchos círculos. El Ernesto que he sido por 27 años se convirtió, simplemente, en El Pequeño Hermano o El Peke. 

Así me siguen llamando, también, los diligentes agentitos de poca monta que cobraban un salario en mi ciudad por estar al tanto de mí, y que con cierta regularidad le comentan a los míos sobre mis escritos. “¿Viste lo que colgó ahora nuestro Pequeño Hermano?”

A todos, amigos virtuales y policías disfrazados de civil, lectores, colaboradores con datos o temas, a los que hicieron de pinchar en mi link un hábito dos veces por semana, a todos mi gratitud eterna y la certeza de que sin sus atenciones este blog habría muerto al nacer.  

A otros les quedará siempre París. A mí, para contarles a mis hijos, me quedará siempre este espacio libre, irreverente y ambicioso, como prueba del mayor ejercicio de vocación por la escritura y la libertad que tuve en mi joven adultez. 

Los Cubanos y la Lección de Myanmar

Si una perturbadora frase de Milan Kundera afirma que el hombre jamás podrá saber cómo actuar ante cada reto diario, porque la vida es una actuación sin ensayo, un cuadro sin borrador, un juego sin entrenamiento, también es cierto que existe un método generalmente útil para intentar adelantarnos a los acontecimientos, como quirománticos que husmean el futuro en las palmas de las manos.

Este es: estar atentos a la historia. No la Historia con mayúsculas que aprendemos en los libros de escuela: la historia que transcurre en este segundo a nuestro alrededor y de la que formamos indivisible parte.

Cabe decir que para todos los cubanos, y en particular para los millones desperdigados por los cuatro costados del mundo, se trata de un método altamente recomendable por estos tiempos. Veamos.  

Si a los exiliados de Myanmar, ciudadanos democráticos a quienes una feroz junta militar les obligó a huir de sus tierras durante décadas, les hubieran contado años atrás que en el 2012 serían poco menos que extraños para la situación concreta de su país, con toda seguridad no lo habrían creído.

Los activistas birmanos fundaron cientos de organizaciones en el exilio, grupos que fungieron, sobre todo a partir de los años ´90, como únicas fuentes de información sobre un país donde la entrada y salida de observadores o periodistas resultaba imposible.

Solo en Tailandia los exiliados de Myanmar crearon 200 asociaciones de denuncia y lucha política que recibieron cuantiosos fondos y ayuda de la comunidad internacional. Eran respetados, eran escuchados en sus reclamos de cambios para una Patria amordazada y reprimida.

Sin embargo, acontecimientos inesperados voltearon el tablero de ajedrez, cambiaron la disposición de las piezas. Algunas quedaron incluso fuera. Y esas resultaron ser ni más ni menos que las que habían jugado históricamente los roles más duros.

Disuelta en marzo del 2011 la junta militar que rigió los destinos de la nación budista desde 1962, convocadas elecciones libres, liberados los cientos de prisioneros de conciencia que se pudrían en mazmorras heladas (como el comediante U Maung Thura, condenado en 2008 a 45 años de prisión por criticar la gestión gubernamental durante el paso del terrible ciclón Nargis) o sufrían la prisión domiciliaria (como la célebre Aung San Suu Kyi, ganadora del Premio Nobel de la Paz), cada día se les dificulta más a los exiliados birmanos sostener posturas de enfrentamiento con una dictadura diluida en los tiempos modernos.

O por lo menos, hacerlo sin parecer rebeldes sin causa.

Según el New York Times, organizaciones como la Vahu Development Insitute, fundada en 1980 por estudiantes de Myanmar exiliados en Tailandia, de repente se han quedado sin auspicio, sin apoyo financiero ni político, por una razón elemental: las ONGs que antes sustentaban sus labores creen ahora que si los activistas pretenden seguir imprimiendo pancartas con la Aung San Suu Kyi ya liberada y postulada para el Parlamento birmano, reclamando elecciones libres que ya han sido convocadas, deberán hacerlo por su cuenta.

Algunos han regresado al Myanmar cambiante. La inmensa mayoría no. Arraigados a sus vidas de desterrados, construyeron sus familias, sus negocios, sus doctrinas políticas, sobre una base que de repente se ha empezado a desmoronar: el enemigo no se ha evaporado totalmente, pero casi. Myanmar cambió ante sus ojos, y ellos están fuera del juego.

Con sus amores mal curados, con sus nostalgias a flor de piel, no perciben que pasaron a ser luchadores anacrónicos ante una realidad que de tanto buscarla, de tanto soñarla, de tanto pelear por ella, terminó complaciéndoles. El drama es que ahora no terminan de notarlo, y no han sido capaces de adaptarse a las nuevas circunstancias.

No creo que exista ejemplo más sugerente y aleccionador para nosotros, cubanos de la diáspora, que este lógico rumbo que tomó un país donde hasta el 2007 los monjes -¿se puede imaginar uno algo más pacífico que un monje budista?- eran reprimidos a balazos en sus marchas de oposición.

Comparar el perezoso movimiento de la junta militar que dirige a Cuba con el proceso implementado en Myanmar, sería apresurado e inexacto. Pero desconocer que un viaje de mil millas comienza siempre con el primer paso, es cometer el error del que nos alerta este ejemplo de la nación budista: cerrar los ojos y amoldarnos a posturas inamovibles. No estar atentos.

El gobierno de Raúl Castro no ha generado ningún cambio político de verdadero peso. Pero no admitir que en los últimos cuatro años la sociedad cubana ha experimentado más variaciones que en las últimas dos décadas de mandato fidelista, sería ingenuo y dañino para estrategias ganadoras.

Por más epidérmicos e insuficientes, por más elementales que asumamos esos cambios, sobre todo desde una espera de más de cinco décadas, negar su existencia no le perjudica al gobierno de La Habana, ni les hace a los exiliados democráticos favor alguno. Más bien, es el comienzo de ese pérfido camino hacia la desconexión que sufren hoy muchos exiliados birmanos.

El éxito contra un enemigo atrincherado al que las técnicas de asedio no le han hecho demasiado daño, radica en aprovechar sus tímidas, temblorosas, cautas, cobardes, a veces imperceptibles maniobras de rendición.

Yo no podría afirmar que la excarcelación de los 75 prisioneros de la Primavera Negra, el respeto a las libertades religiosas (que reconoció incluso la Secretaria de Estado Hillary Clinton en 2010), la compraventa de casas y carros, o la implementación de líneas de crédito para sustentar los negocios de los emprendedores, son las trompetas que anuncian el cataclismo. Pero tomadas todas en conjunto, miradas bajo un prisma objetivo, solo pueden apuntar hacia cambios de supervivencia que si los millones de cubanos exiliados saben aprovechar, podría implicar mucho más que esto.

Que medio siglo de posiciones antagónicas no nos dejen al margen de una realidad cubana que es inevitablemente dialéctica, y que en este segundo podría estar viviendo sus días de estertor bajo una atmósfera de engañosa pasividad. Así ha sido siempre. Así será. Minutos antes de colapsar todos los edificios se tienen orgullosamente en pie.

Quienes han destinado sus existencias en cuerpo y alma al reclamo de una Patria “Con Todos y Para el Bien de Todos” desde un exilio nunca deseado, tienen esta vez un reto de inteligencia milimétrica, de cálculo preciosista: no permitir que la democratización de Cuba empiece con ellos fuera del juego. Myanmar nos deja su lección al alcance de la mano. 

(Publicado originalmente en Martí Noticias)

Arlequín Memorioso

Si algún idólatra genuino le queda al viejo, ese idólatra debe estar sufriendo una severa crisis existencial. Los lacayos con pedigrí, los de verdad, sufren lo indecible cuando sus ídolos se revelan como simples humanos, y en casos como este -Fidel Castro expuesto al público durante 6 horas-, un humano esperpéntico.

Asociar al Fidel Castro iconográfico, aquel que obligó a Virgilio Piñera a esforzar su esfínter para no orinarse de miedo ante el mastodonte de pistola al cinto que se reunió en 1961 con él y otros intelectuales descarriados; asociarlo con este ancianito de pómulos huesudos, de mandíbulas y ojos emancipados que se movían a contrapelo del relato, podría entenderse en el terreno de la biología, pero los idólatras asumen la biología como cuestión de mortales. ¿Y cómo hacerse a la idea de que el Líder Supremo también se convertiría alguna vez en un viejito grácil como este, un viejito que solo sirve para reírse de él?

El nefasto simbolismo con que carga este hombre no nos impide disfrutar de la comicidad hilarante que ofreció en su más reciente alocución, durante el lanzamiento de su libro de memorias en el Palacio de las Convenciones en La Habana.

Guerrillero del Tiempo, ha titulado este libro Katiuska Blanco, la diligente escribana destinada a teclear estas casi mil páginas de ficción separadas en dos volúmenes. Guerrillero del Tiempo. Los sátrapas y sus manías exclusivas: unos se levantan pirámides, otros se construyen memorias con títulos faraónicos.

Puede que los dos tomos de este delirio cuasi póstumo de Fidel Castro no sirvan más que para decorar los salones oficiales y para regalo de vanguardia partidista, pero el pintoresco lanzamiento de este capricho del poder, lo que se dijo y no se dijo en esta salita del Palacio de las Convenciones, no tiene desperdicio alguno. Como ellos mismos se apresuran a decir: allí se hizo Historia.  

El viejito habló de lo humano y lo divino. Su auditorio, compuesto por una exótica argamasa de farsantes, idólatras y tontos útiles, rió a más no poder cuando el Comandante lo pidió, y calló las carcajadas auténticas cuando la prudencia lo aconsejó.

El viejito dejó perlas de valor incalculable. Digamos: calificó al precandidato republicano Mitt Romney como “el menos infumable de los infumables”, reveló un top secret al denunciar que los británicos pretenden extraer petróleo de Las Malvinas, y masculló su definición personal de qué es Internet: “un instrumento revolucionario que permite recibir y trasmitir ideas en las dos direcciones, algo que debemos saber usar”.

Entre vahídos e hipos, entre desvaríos y quebraderos de voz, ora susurrando ora pronunciando un galimatías indescifrable, como quien habla una lengua extinta, el Castro más de feria que jamás se haya visto nombró, por ejemplo, a un híbrido entre su fallecida cuñada y la presidenta del Brasil (“Vilma” Rousseff); confesó el errorcillo de poner a todo un pueblo a estudiar Ruso cuando el mundo entero aprendía Inglés; y cuando le pusieron al teléfono al espía liberado René González, lo confundió con otro agente de la Red Avispa tras las rejas, Antonio Guerrero.

Estaba mandado a correr.

Para no desentonar con la atmósfera de teatro bufo, los dos acólitos culturales que escoltaban al magro líder esta vez, pusieron de sus cosechas. Abel Prieto, Ministro de Cultura, aseguró sobre este libro de memorias que “mucha gente que enfrenta hoy en el mundo la barbarie irá corriendo a buscarlo” como manual de soluciones. Miguel Barnet, Presidente de la UNEAC, fue más lejos aún: “este libro recrea la vida del Comandante como una película en tercera dimensión”.  

Con toda probabilidad esta podría ser la última gran aparición pública del ayer hombre fuerte de la Isla, hoy armazón de huesos, canas mal peinadas y balbuceos coloridos. No creo que su cuerpo aguante otras seis horas de cantata, aunque con este espécimen arqueológico nunca se sabe, la verdad. 

Pero como final agridulce, como ese giro de tragicomedia que corta la sonrisa hasta convertirla en mueca dolorosa, la presentación de los dos primeros volúmenes de las memorias de Fidel Castro nos dejará una imagen como vergüenza histórica: intelectuales, artistas, científicos, profesores, convertidos en muñequitos de cuerda que aplauden, ríen o se emocionan en el instante en que un cerebro chamuscado por el tiempo así lo solicita, e incluso, llegado el caso, un auditorio que se tornaría ejército de enfermeras dispuestas a cambiarle el pañal maculado al líder incontinente.

(Publicado originalmente en Martí Noticias)

El Otro Versailles de Reina Luisa

Si en el momento de pisar suelo estadounidense aquel 9 de junio del 2011 alguien le hubiera susurrado al oído a Reina Luisa Tamayo que apenas siete meses después, este 31 de enero del 2012, estaría en el restaurante Versailles no como la madre heroica que es, sino como una mujer necesitada de sostén y comprensión; protagonizando no ya una campaña para defender los derechos universales por los que su hijo murió, sino más bien una campaña por su propio auxilio económico, habría pensado que se trataba de otra manipulación castrista.

Demasiadas mentiras habían hecho blanco en esta humilde mujer que en medio del dolor debió verse a sí misma en la televisión cubana, espiada por una cámara oculta en la oficina del doctor de su hijo, calumniada incluso en su integridad como madre. 

Hace siete meses Reina Luisa apareció ante otras cámaras, en el Miami Internacional Airport, con las cenizas de su pobre hijo en brazos, rodeada por una comitiva de activistas y líderes del exilio -incluido un congresista federal- recibiendo tratamiento de heroína: admiración, promesas de ayuda, invitaciones familiares, un sitio de reposo eterno para su hijo. Los medios de comunicación se la disputaban. Todos querían hablarle, felicitarla, homenajearla. Reina Luisa era noticia.

Bajo el telón de fondo, los únicos en ignorar lo que poco después acontecería en sus vidas, eran los doce familiares que encontraron asilo político de su mano, y la misma Reina Luisa.

Las recientes declaraciones de la Dama de Blanco, ofrecidas al periodista Pedro Sevcec en el programa “Sevcec a Fondo” de América TeVé, donde afirma explícitamente que su llegada a los Estados Unidos fue manipulada, que tanto ella como sus doce familiares se sienten engañados, y donde debió evadir con voz quebrada su respuesta real cuando el presentador le preguntó si estaba arrepentida de venir a este país, eran la triste bomba de tiempo que todos sabíamos en algún momento habría de explotar.

Las primeras señales aparecieron meses antes. Un hombre que lleva los mismos apellidos Zapata Tamayo, Rogelio, hermano mayor de Orlando, dijo a un reportero de la cadena GenTv palabras que escandalizaron a no pocos oídos del “exilio histórico” cubano:

“Todo esto ha sido un engaño, desde que llegamos, primero nos dijeron una cosa, y luego nos dijeron otra, y al fin y al cabo, la verdad no se sabe donde está. Todo se vuelve política. Yo no como política, yo no siembro política…ya yo lo que viví en Cuba, yo lo hice en Cuba. Mi objetivo principal aquí es trabajar, y no encuentro cómo hacerlo”.

Por esos días Reina Luisa prefería no conceder entrevistas. Era fácil intuir por qué.

Pero ahora que rompió el silencio y regresó a las noticias, esta vez por considerar que las promesas con que los atrajeron a suelo americano se tornaron irreales, por presentir que tanto ella como sus familiares han sido simplemente utilizados por una maquinaria política de ideología opuesta a la que la hostigaba en Cuba, la verdadera historia ha salido a flote. Y de una muy dolorosa manera.

Primero una familia lacerada por la represión gubernamental cubana. Después, la sórdida realidad de un exilio distante, donde muchos terminan de morirse de nostalgias mal curadas, y donde el que no sabe valerse por sí solo tiene una única opción en el tablero de posibilidades: jamás venir.

¿Valdría la pena investigar el historial de promesas incumplidas con esta familia por parte de organizaciones y líderes exiliados? Desde luego. No para corroborar lo que ya sabemos, sino para demostrar cuánto les mintieron a estos cubanos humildísimos en el afán de aglutinar más víctimas en Miami, a como diera lugar.

Valdría la pena preguntar quiénes les dijeron a trece personas sin demasiado nivel escolar, a una mujer de 65 años con algunas enfermedades de atención, que serían mantenidos por tiempo indefinido en una ciudad donde cada quien debe esforzarse por no engrosar el 11.5% de desempleo vigente, y donde miles de nacidos acá, con doble idioma y conocimiento absoluto de la sociedad, no consiguen trabajo con qué sostenerse, o deben limpiar más que patios –como Reina Luisa afirma que ha debido hacer – en aras de conseguir con qué pagarse las cuentas.

Cuando Reina Luisa imploró desde Banes, Holguín, por gestiones que variaran el destino original de la familia –Arizona- para el Miami cálido y “conocido”, pensaba que sabía lo que hacía. Esto es: arribar al sitio donde sus compañeros de causa y dolor mejor podrían ayudarla a ella y a los suyos. Las gestiones de la Presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, congresista Ileana Ros-Lehtinen, hicieron de su pedido una orden de inmediato cumplimiento. 

Hoy la madre de Orlando Zapata Tamayo aprende una lección de la peor manera posible: en las sociedades libres no solo se disfrutan de derechos inviolables, también se contraen enormes deberes. El primero y principal: el deber de velar por la propia vida. Así se vive en la mayor parte del mundo civilizado. Así se vive en una sociedad estadounidense a la cual, ojalá me equivoque, Reina Luisa probablemente jamás se consiga adaptar.

A todas estas, el fuego cruzado. Desde Cuba el aparato propagandístico ríe a carcajadas, y muestra al pueblo cautivo las bondades de un exilio donde los iconos, como Reina Luisa, dicen sentirse traicionados a siete meses de arribar a la libertad. En Miami, demasiadas voces comienzan a emplear calificativos como “malagradecidos” e “injustos” para nombrar a los trece familiares del mártir.

¿Cómo explicarle a una mujer que no escogió su destino, sino que ha sido víctima de él; una mujer sin escolaridad, sin más planeta que su Santiago natal y su Banes adoptivo, sin más existencia que el dolor por la pérdida atroz de un hijo; cómo explicarle que ahora ella y los suyos deberán agenciárselas solos, sin las cámaras de televisión, sin los titulares, sin organizaciones o políticos demasiado absorbidos por un año electoral?

¿Cómo hacerle entender que el concepto de un Estado paternalista, donde las casas “se daban”, donde la medicina no debía pagarse, donde si faltaba el azúcar o el arroz la solución llegaba pidiendo prestada a la miseria del vecino, que todo eso quedó en el pasado, que en estas tierras no solo se conquista la libertad sino, sobre todo, la responsabilidad por el destino propio?

¿Cómo hacerle entender que ella hablaría ante el Congreso de los Estados Unidos, sería invitada a contar su historia en Boston y Puerto Rico, pero que una vez concluida la narración tendría que empezar a pagarse ella misma las cuentas de electricidad, cable, teléfono y transportación? 

No, eso no será posible. Como no será posible devolverle a su hijo y devolverle su vida humildemente feliz en Banes, algunos años atrás. Como no será posible, tampoco, ir puerta por puerta de todos los que en Miami le prometieron un apoyo irrenunciable, a exigirles el cumplimiento de sus palabras.

La imagen de Reina Luisa Tamayo este 31 de enero en el restaurante Versailles, apelando a su simbolismo para mover los sentimientos de quien pudiera ofrecer un trabajo de consolación para ella o alguno de los suyos, me parece de una tristeza descomunal. Y sospecho que los responsables directos de esta realidad ni siquiera saben por dónde estuvo hoy la madre de Orlando Zapata, ni en busca de qué.

Benedicto en su Laberinto

A la ya hirviente caldera que aguardaba a Benedicto XVI en la Isla tropical que visitará en marzo próximo acaba de sumársele otro ingrediente definitivo: una muerte demasiado posible. Lamentablemente probable. 

Si complejo era pisar un suelo mexicano donde, según cifras oficiales, 47 mil 515 personas han perdido la vida desde que en 2006 Felipe Calderón le declarara la guerra al narcotráfico, al menos el Papa tenía una realidad como asueto: se trata de una democracia. Y en las democracias, lo mismo se puede rezar por las víctimas, que llamar a la paz, que criticar al presidente de turno. Sin mayores complicaciones.

Otro gallo canta cuando la visita papal llega a tierras de dictadores. Ahí el mundo afina los oídos, alista los ojos, husmea, cuestiona, y observa el santo proceder con interés de feria. Y Su Santidad sabe que aquello que diga o deje de decir será urgentemente utilizado por los dictadores, o por los detractores de estos.

A la convulsa realidad de un país donde centenares de prisioneros políticos claman justicia desde las cárceles, donde mujeres son apaleadas sin escrúpulos por fuerzas policiales vestidas de uniforme o de civil; donde demasiadas muertes controversiales han acontecido en un par de años (Zapata, Juan Wilfredo, Laura), se le suma ahora lo que podría ser un heraldo negro de su visita, demasiado escandaloso para ser obviado por el Vaticano: el santiaguero Wilmar Villar Mendoza, a punto de morir en este segundo.

Al opositor político, condenado a cuatro años de cárcel por desacato, resistencia y atentado (sí, esos eufemismos con que define el Código Penal cubano el acto de protestar públicamente), lo reportan de muy grave luego de más de 50 días de huelga de hambre, y según testimonios de allegados, “solo un milagro podría salvarlo” de una terrible complicación con neumonía.

Los milagros suceden, ya sabemos. Pero demasiado esporádicos. Y si no está en manos del Sumo Pontífice -contando con sus altas credenciales- solicitar un milagro para este pobre cubano al borde de la muerte, creo que el laberinto de Benedicto XVI se vuelve más inextricable aún.

¿Por qué? En primer lugar, porque si se reúne finalmente con el arqueológico Fidel Castro, un líder simbólico sin ningún poder oficial en la actualidad, no tendría justificación alguna para no concederle el encuentro a las Damas de Blanco o algunos de los disidentes que ya han solicitado atención a la Nunciatura Apostólica. Y no creo que en apenas tres días de agitado viaje, el anciano de 84 años tenga tiempo para tanto.

En segundo lugar, porque si ya era escandaloso que un representante de la paz y la concordia universal visitara un país con una de las mayores poblaciones penales del mundo, donde opositores políticos han muerto en huelgas de hambre o en circunstancias nunca aclaradas, y no pidiera pública y enérgicamente por ellos, llegar a un país donde solo semanas antes ha muerto otro disidente por una horrible huelga de hambre, y callar, sería imperdonable.

La gravedad de Wilmar Villar Mendoza ha dado un manotazo brutal a la mesa donde ambas partes disponían sus cartas: de un lado la Iglesia Católica, con su guía absoluto pisando tierras cubanas, y el Gobierno Cubano representado por ese mal alter-ego de Fidel Castro que es su hermano menor.

Porque el Vaticano podría anunciar sin rubor que las relaciones con el gobierno cubano han mejorado ostensiblemente en los últimos años, cuando hasta la Secretaria de Estado Hillary Clinton reconoció en su informe anual de 2010 sobre la libertad de culto en el mundo que Cuba había mostrado notables avances en este aspecto, y cuando 75 prisioneros políticos fueron excarcelados gracias a gestiones eclesiales. Pero (a menos que el milagro que piden los médicos de Wilmar Villar Mendoza se haga efectivo, repito) no creo que el Papa quiera cargar con la misma estigma eterna que llevará Luiz Inácio Lula da Silva, de visita en la Isla con Orlando Zapata acabado de enterrar, y haciendo un vergonzoso mutis al respecto.

Los familiares del valiente santiaguero serán los únicos que llorarán con verdadero dolor si el final es el que ellos mismos, devastados, pronostican. Pero por elemental oportunismo práctico, no sé quién desearía más que este joven recuperara a última hora la salud triturada por una huelga de hambre: si los sátrapas de mi país, o Benedicto XVI.


Superpatriotas

Uno.

En la distancia, un horizonte de nubes prometía aliviar la temperatura. Desde mi bicicleta sentí el consuelo por adelantado, aunque todavía el sudor me obligara a entrecerrar los ojos para atender a la carretera semi desierta. En mi espalda una mochila, en su interior un ramo de flores.

El pedaleo se hizo más fácil. Antes de llegar al cementerio, una breve pendiente deslizaba las ruedas casi hasta las puertas dobles, de hierro carcomido y despintado, que permitían la entrada al camposanto.

Camposanto: craso eufemismo. El cementerio de mi ciudad mataba de depresión a los muertos.

Y hasta allí llegaba yo. Era un jueves del 2010, casi a las tres de la tarde. No iba a visitar a mis muertos. Iba a por los de alguien más. Los de un desconocido que, desde Miami, me enviaba una suplicante y hermosa misión que debí leer apenas una vez para asumir como mía:

“He leído con mucho gusto tu blog, veo que vives en Bayamo, el mismo pueblo donde nací y de donde me fui con seis años de edad. Jamás he regresado. Me gustaría pedirte un enorme favor, no sé si perdonarás el atrevimiento. En algún lugar del cementerio provincial descansan los restos de mi tía Amanda. Murió en un trágico accidente con menos de veinte años, cuando yo no había nacido aún. Según mi anciana madre, su hermana fue la bayamesa más bella de su tiempo. Sus ojos adornan la portada de mi blog personal. ¿Sería mucho pedirte que buscaras su tumba, que le pusieras flores en mi nombre, y me enviaras una foto para conocer el sitio donde decansa alguien tan importante para nosotros?”

Dos.

Yo solo tenía un nombre que empezaba con la “A”, el año de la muerte, y un mes aproximado del sepelio. “Mamá no recuerda bien,  Ernesto, disculpa por dificultarte aún más la tarea”. Para mi búsqueda contaba con dos datos y medio y un cargamento de buena voluntad.

Tuve suerte: me tocó el empleado más solícito del lúgubre local. Los cementerios suelen contagiar a los vivos con sus efluvios. El empleado, con una camisa traslúcida que constantemente debía separarse del torso, bañada en sudor, y con gruesos espejuelos, puso ante mí un libro que parecía almacenar todas las verdades de este mundo y del otro, nunca antes mejor dicho.

- Hojéalo con delicadeza – me advirtió-. Recuerda que tiene casi cincuenta años. Prepárate para el polvo.

Y allí transcurrieron mis siguientes dos horas. Entre un volumen de casi cinco mil páginas, escrito a lápiz, descifrando los jeroglíficos de letras apresuradas y desinteresadas, intentando encontrar la fecha exacta del entierro de una dama a la que nunca había conocido, pero que era muy importante para otro desconocido. Una vez precisado el día de su entrada a la necrópolis, sabríamos en qué calle, fila y panteón reposaban sus restos.

Cuando, un par de horas más tarde, el empleado regresó de un cuarto a mis espaldas con un cabo de cigarro en la boca, lo recibí de pie, con un papel en la mano y algo de satisfacción en mi voz:

- Calle 12, Fila 308, Tumba 44 L.

Tres.

Las fotos tomaron más tiempo de lo previsto. De pie ante el rectángulo de cemento que cubría -a modo de lápida- la tumba de una Amanda que jamás llegó a los veinte, me descubrí sin saber qué hacer.

¿Cómo enviar imágenes de semejante sitio espantoso, con hierbas malolientes recubriendo los bordes del sepulcro, una cruz de hojalata oxidada y doblada adornando la cabecera, y un polvo terroso que anunciaba el estado de abandono que sufría la sepultura de Amanda?

Lo limpié. Enderecé la cruz lo mejor que pude. Sin instrumento alguno, solo auxiliado por mis manos y voluntad, resté sitio a las hierbas silvestres. Extraje las flores de mi mochila, las coloqué en un relicario que llené de agua. El sudor me pegaba también el pullover al cuerpo. Sobre mi cabeza las nubes encapotaron el cielo y anunciaron el peligro: una lluvia desbordada y yo en una bicicleta.

Nada importaba.

La imagen de una familia distante, una anciana de ojos húmedos honrando con sus lágrimas el sitial de su linda hermana; la imagen de un desconocido abrazando a su madre, pensando en su tía, poniendo en contexto la abstracción de su Amanda mítica; la hermosa carga de mi empresa absorbía cada segundo de la tarde.

Cuando estuve seguro de que unas treinta fotos digitales me permitirían escoger cuáles mandar por vía electrónica, cuáles ofrecerían el mejor panorama, el más abarcador, el menos deprimente posible, agradecí al empleado con un estrechón de manos que era mío y del bayamés exiliado, y eché a pedalear otra vez.

Cuatro.

No, el infame aguacero no dañó la cámara digital. Me dañó los engranajes de la bicicleta, que sin grasa a la vista chirriarían como cigarras por varias semanas más. Pero las fotos estaban a salvo. Si lograba engancharme a Internet (con mi conexión clandestina) en pocos minutos un desconocido cambiaría su tarde por completo.

Cinco.

Querido Ernesto:

Me has hecho llorar. Has hecho llorar de felicidad y un poco de melancolía a varios miembros de mi familia. No sabré cómo agradecer jamás tu gesto. Ahora mismo estoy algo turbado, cuando pueda decirte más recibirás el correo que mereces. Solo quiero que sepas que en Miami tienes una familia más.

Epílogo.

El 20 de febrero de 2011, dos meses y veintitrés días después de pisar suelo estadounidense, apareció en este blog un artículo titulado “Libertades Incómodas”. Era mi posición sobre las restricciones de viajes y envíos de remesas a Cuba, que meses después abordaría en otros textos, y donde criticaba responsablemente las posturas de los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez al respecto.

Al día siguiente de esta publicación, mi esposa recibió en su celular un breve mensaje. Intentaré reproducirlo textualmente:

“No puedo describir cuán decepcionado estoy de Ernesto. Su artículo me ha parecido lo más hipócrita y lamentable que he leído en mucho tiempo. Qué pena haberlo tenido alguna vez por un patriota de verdad”.

Sonreí sin muchas ganas. Acababa de ganarme algo parecido a un enemigo, que no dudaría en lo adelante en emplear ofensivos calificativos en mi contra desde su patriótico y conocido blog, y que instauró entre él y yo un muro infranqueable de posturas políticas.

Jamás lo llegué a conocer. El almuerzo pactado para algún fin de semana no aconteció jamás. Lamenté no poder besar a una anciana que mantenía intacto su amor por una hermana muerta, no poder contarle de mi viva voz los pormenores del día en que con humildad honré el recuerdo de su Amanda.

Conservo con esmero el recuerdo de un Ernesto sudoroso, empecinado en la limpieza de un sepulcro desconocido, excitado con la sola idea de causar felicidad en un hogar distante. Y desde entonces también conservo una certeza casi absoluta: no estoy dispuesto a creer en las ansias libertarias, en la búsqueda del bienestar para una Patria pisoteada, de quien no es capaz de depurar antes su propia condición humana. 

El Trofeo de los Vencedores

Me lo dijo con un tono a medio camino entre la sorpresa y la decepción:

- No les importa nada, Ernesto. Qué equivocados estamos en el exilio.

Y yo asentí, porque sé demasiado bien de qué me hablaba. Para ella, una santiaguera que desde 1999 no pisaba su país natal, residente en Miami y vinculada a los medios de comunicación hispanos, se trataba de un descubrimiento sorprendente.

Para mí, con la memoria demasiado fresca, era apenas la descripción de un cadáver que conozco palmo a palmo: el cadáver de la libertad cubana, mirado desde la apatía nacional.

Mi interlocutora había regresado el día anterior de su Santiago hirviente y bullanguero. Allá se fue, más por urgencia familiar que por desafueros nostálgicos o turísticos: una madre con cáncer de pulmón.

Sus narraciones de un país derrotado por el ejército del hambre, de la ineptitud, de la improductividad, de la escasez y la insalubridad, pasaron a un segundo plano. Las resumió en dos oraciones apresuradas.

Su verdadero descubrimiento, el que –estoy seguro- habría de contarles a cien personas más después de mí, era otro:

- Ellos se acostumbraron a vivir sin libertad. Mientras acá sobredimensionamos el “apoyo popular” a los disidentes; mientras acá nos hacemos la idea de un pueblo en rebelión contra sus tiranos, gente al tanto de las protestas en las calles, de las Damas de Blanco, de opositores en Palma Soriano, nada de eso fue lo que encontré allá…

¿Qué encontró? Un panorama que me parecía estar reviviendo ante mí, imagen tras imagen: una muchedumbre sudorosa, con rostros despreocupados, que mueve las caderas al compás del reggaetón que suena en los altavoces. Cientos de jóvenes apiñándose en molotes apretados, no para defender a mujeres de las golpizas policiales, sino para comprar la cerveza maloliente que expende el Estado. Discusiones acaloradas, a voz en cuello, cientos de gritos, no pidiendo viajar libremente, no exigiendo libertad de expresión y asociación, sino debatiendo el último partido de béisbol entre Industriales y Santiago.

- Cuando les pregunté por los opositores de Palma Soriano que hemos visto decenas de veces en los medios de Miami, encontré casi siempre las mismas reacciones: indiferencia. Eso, en el mejor de los casos. En el caso intermedio: “Esos son cuatro comem… que viven recibiendo palos, total, no van a cambiar nada”. Y en el peor de los casos: “Esos lo único que están buscando es una Visa para irse del país”.

Y me resulta inevitable no recordar a los opositores honestos, consecuentes, dignos, que conocí en mi país. Gente que había pagado un precio descomunal por atreverse a no tener dos caras. Pero no pude dejar de pensar, también, en cierto dirigentito de un partido opositor juvenil de mi ciudad, que tras mi expulsión de los mass media quiso “contratarme” para que les impartiera clases de periodismo a los diez miembros de su grupo. ¿Cuál fue el atractivo que aquel “luchador por la libertad” encontró para tentarme ante su oferta?

- Nos das unas clasecitas, las que tú puedas, y yo te firmo enseguida la constancia de que eres un perseguido político y que has colaborado con la disidencia. Con eso y con tu propia historia, estás en la Yuma enseguida…

Todavía reviso en mi conciencia si fui demasiado hiriente en mi respuesta.

Pero de lo que no dudo es de una verdad como un templo: el entusiasmo romántico que se respira en ciertos círculos fuera de Cuba, ese feeling de epopeya constante, de un pueblo en pie de lucha contra sus opresores; esa perspectiva de sociedad que ha cerrado filas de una vez en busca de sus derechos, es una perspectiva hermosa, pero falsa.

Cuba tiene once millones de almas. Ivonne Malleza es una. José Daniel Ferrer es uno. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional es Elizardo Sánchez. Los blogueros con verdadera actividad de enfrentamiento no pasan de diez. Yoani es una. Dagoberto es uno. Biscet es uno. Las valientes protagonistas de cacerolazos en Cuatro Caminos y protestas en el Parque de la Fraternidad nunca llegan a cinco, siempre rodeadas de cincuenta, cien observadores impasibles que no mueven un dedo para quitarles los esbirros de encima. Yo quisiera que fueran más. Que no fueran noventa Damas de Blanco diseminadas por todo el país, sino que fueran al menos noventa mil bien juntas. Yo quisiera que los nueve millones de cubanos que estamparon sus firmas en 2002 (firmas infectadas de miedo y apatía) para garantizarle el Socialismo a la Constitución de la República, se hubieran sumado más bien al Proyecto Varela que ese mismo año recogió once mil rúbricas verdaderas. Yo quisiera que algún día la multitud fuera a la inversa, y que los del círculo del medio, el puñado de acorralados, no fueran Laura Pollán y sus mujeres, sino los testaferros del sistema rodeados de cubanos valientes. Pero con mis deseos no basta.

Los cubanos nos volvimos larvas bajo las botas militares, y Kant lo advertía: “Quien voluntariamente se vuelve gusano, no debe protestar si deciden pisotearle”. Dos millones escapamos. Once millones permanecen dentro. La mitad de esos once quiere escapar también. De la otra mitad, la mayoría mira los toros desde la barrera, y aguarda por tiempos mejores. Subsiste. Una minoría demasiado minoría ni quiere escapar, ni se resigna a vivir sin libertad. Son casi tan pocos como la familia que se ha adueñado de toda la Isla, y que la dejará a la deriva solo cuando todos sus miembros hayan muerto ya.

Así de breve es la historia reciente de mi país. En un párrafo cruel se pueden meter toneladas de palabras, libros, frustraciones, anhelos, nostalgias.

Creo que va siendo hora de quitarnos las máscaras y mirarnos las arrugas al espejo: los Castro ganaron. Se van a morir en el poder. Lo cederán cuando les dé la gana, o cuando le dé la gana a la biología. Y los millones de cubanos (desmotivados pero presentes) en las plazas públicas cada Primero de Mayo; los cientos de centrohabaneros congregados ante un hogar desafecto para derrochar repudios, ofensas, golpes; y los que miraban con extrañeza a mi amiga, una santiaguera que pretendía encontrar a sus coterráneos en pie de guerra y los encontraba en pie de fiesta, son su innegable trofeo de vencedores.

Entrevista: El Hijo Español del “Querido Líder”

Construir un personaje novelesco a partir de su perfil sería relativamente fácil. Su nombre de pila es Alejandro Cao de Benós, su nombre adoptivo es Cho Sin-il (en coreano significa “Corea es una sola”) y ostenta el desconcertante título de Delegado Especial Honorario de Norcorea, lo cual significa que este catalán de origen aristocrático es el vocero oficial de Corea del Norte en el extranjero.

Pero sus funciones abarcan un poco más.

La defensa a ultranza de la dinastía Kim desde principios de los ´90, y su activismo sólido e imperturbable fuera de la península, le granjearon a Alejandro Cao de Benós una confianza tan absoluta del recién fallecido dictador Kim Jong-Il, que terminó por erigirse una especie de máximo censor nacional, al extremo de decidir qué información se transmite desde Norcorea hacia el mundo, y viceversa.

Se trata -como él mismo en otras palabras lo afirma- del único occidental que pertenece al círculo todopoderoso del país más hermético y feroz del mundo actual.

Esta entrevista telefónica, pactada tras la muerte del “Querido Líder” (como toda Norcorea está obligada a llamar al extinto Kim Jong-Il), duró apenas veinte minutos. El señor Alejandro Cao de Benós respondió con mucha disposición mis preguntas, aunque a veces yo me preguntara si respondía las mías o las de alguien más: por momentos sus palabras ni siquiera bordeaban los puntos ácidos sobre los que yo pretendía indagar.

De cualquier forma se trató, sin dudas, de una de las entrevistas más atractivas que hasta hoy he podido realizar. Su voz marcial de comunista consagrado y enamorado de una ideología; sus argumentos pasmosos para explicar con sobriedad por qué Norcorea necesitaba más la bomba atómica que alimentos, me obsequiaron veinte minutos de verdadero surrealismo periodístico con el hombre que, conocida la muerte de Kim Jong-Il, afirmó haber perdido casi a un padre.

Horas después de que la televisión norcoreana anunciara la “terrible e irreparable” pérdida del Querido Líder, un nuevo líder aparecía en el horizonte. Un guía de 28 años bautizado poco antes como el “Brillante Camarada”, y a quien ni siquiera muchos integrantes de la cúpula más estrecha conocían del todo. Se trataba de Kim Jong-un, el más joven de los hijos de Kim Jong Il. 

Ernesto Morales: Señor Cao de Benós, ¿cómo es posible que Kim Jong-un, un joven de veintiocho años a quien ni siquiera usted conoce, según ha dejado entrever en otras entrevistas, sea en lo adelante el guía de 24 millones de personas que no lo eligieron?

Alejandro Cao de Benós: No es exactamente así. El camarada Kim Jong-un tiene una posición militar, es actualmente vicepresidente de la comisión militar central, y no ha sido nombrado líder. Lo que pasa es que él ha recibido instrucción militar y es muy querido por el Ejército, y hay mucha gente del pueblo coreano que le da su apoyo y que se esta uniendo en torno a él. 

Eso no significa que vaya a tener un poder absoluto sobre el Ejército ni sobre el país. Eso jamás ha sucedido en Corea del Norte. La guía ahora recae sobre el señor Kim Jong-nam que es el Presidente de la Asamblea Popular Suprema.  Así que digamos: es la esperanza del pueblo coreano que el general Kim Jong-un continúe con el legado de su padre, el general Kim Jong Il, pero eso no significa que él vaya a decidirlo todo y que ahora mismo esté al mando del país. 

En mayo de 2001 el primogénito del Querido Líder, y hasta entonces claro continuador de la dinastía, Kim Jong-nam, fue arrestado en el Aeropuerto Internacional de Narita, en Tokio. Viajaba con un pasaporte dominicano falso, utilizaba un alias chino, y buscaba disfrutar de los parques de Disney en Tokio. Tras pasar varios días detenido fue deportado a China. El incidente fue un terremoto diplomático entre Norcorea, China y Japón, y obligó a Kim Jong Il, avergonzado, a cancelar un viaje a Pekín.

EM: Señor Cao de Benós, nosotros teníamos entendido que el primogénito Kim Jong-nam, a quien usted me dice que le correspondería el título de presidente, había perdido el favor de Kim Jong Il, debido a una entrada ilegal que intentó hacer a Japón para acceder a los parques de Disney…

ACB: Pues le digo que esa información es totalmente falsa. Y le diré mas, la prensa occidental está recreando a un supuesto Kim Jong Nam que no existe, que es este señor orondo que aparece en la televisión, y que en verdad es un actor pagado por Japón, ese señor no tiene nada que ver con Corea del Norte.

El turismo nacional o internacional no existe en Corea del Norte. Nadie entra libremente al país, nadie sale libremente de él. Por ninguna razón. En Sudáfrica 2010, Corea del Norte participó por primera vez en un Mundial de Fútbol. Durante el partido contra Brasil, llamó la atención una gran hinchada que aupaba eufórica al equipo norcoreano. Después se supo: eran voluntarios chinos contratados por la empresa China Sports Management, a pedido el Comité de Deportes de Corea del Norte. 

EM: Entonces según parece, señor Cao de Benós, hay un factor muy importante en todo esto, y es el factor desinformación. Yo he leído entrevistas donde usted dice expresamente que una de las autocríticas que podría hacerse el gobierno norcoreano es que no presta la debida atención a las relaciones internacionales, y sobre todo en cuanto a los medios de comunicación. Ahora bien, usted decide en gran parte la información que sale y que entra a Norcorea. 

¿Por qué no pueden salir libremente los norcoreanos a hacer lo que usted, a defender su gran país de las calumnias occidentales, y por qué el resto del mundo no puede entrar libremente a Norcorea, y así eliminamos esa desinformación?

ACB: Es la parte de autocrítica que intento resolver desde mi punto de vista, tenga en cuenta que yo soy una especie de puente entre lo que es la mentalidad Occidental y la mentalidad norcoreana. Yo soy posiblemente sea la única persona  que tiene que tiene la perspectiva de los dos mundos y lo que intento es acercarlos. 

Pero básicamente lo que sucede es que Corea ha estado continuamente sometida a calumnias e insultos regulares. Para los coreanos el respeto, la educación, es algo propio de su cultura y es clave en la sociedad.  Mientras que por ejemplo en América o en Europa hay otro tipo de caracteres, una sociedad individualista, donde cada uno dice lo que le parece y en muchas ocasiones simplemente se insulta a los demás, esto es inadmisible en Corea.

Entonces como tantos medios de comunicación han publicado tantas noticias falsas, lo que ha hecho Corea del Norte ha sido cerrarse completamente al exterior.  Y esto podrá ser discutible pero es comprensible, cuando una persona esta dañada injustamente, lo que hace es no dejar a nadie más entrar en su casa. 

EM: Una precisión muy importante: un gobierno no es el dueño de un país. Un gobierno debería simplemente administrar un país en función de los intereses de sus ciudadanos, para marcar distancias con respecto a su metáfora de acceder o no acceder a una casa. 

Ahora bien, hay un punto interesante: organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, desertores del propio gobierno de Norcorea, ciudadanos comunes que han escapado a través de China, todos han denunciado persistentemente los campos de concentración y experimentación humana, el aniquilamiento de casi medio millón de opositores políticos en las últimas cuatro décadas, las torturas, las desapariciones.

La pregunta más elemental para el sentido común es: ¿Cómo es posible que todas esas personas mientan, cómo es posible que cientos de testimonios coincidan, mientras ustedes no permiten al mundo entrar al país a comprobar que son simples falsedades?

ACB: Pues mire, refiriéndome precisamente a dejar o no entrar a alguien a casa, primero le concretare que el gobierno de Norcorea es un gobierno del pueblo, que nace del pueblo y que sirve a sus intereses, no es un gobierno de oligarcas o de multimillonarios, ¿de acuerdo?

Como en otras naciones, el pueblo se siente unido, de lo contrario no continuaría este sistema. Tenga en cuenta que el resto de los países socialistas han incrementado el capitalismo, como el caso de China, pero Corea del Norte y sus 24 millones de habitantes siguen el mismo destino ahora mismo y van a continuar por la vía socialista. Si los norcoreanos decidieran hacer lo mismo que otros países socialistas y se inclinaran hacia el capitalismo, sería una decisión propia del pueblo que se podría materializar a través de su democracia.

Y respondiendo brevemente su pregunta, por propaganda falsa y malintencionada como esa que usted cita, es que cada día Corea se fortalece más en posiciones de distanciamiento con un Occidente que la calumnia y agrede.

El 30 de noviembre de este año, Amnistía Internacional denunció la existencia de por lo menos seis campos de concentración en Corea del Norte que retienen a más de 200.000 prisioneros políticos. El mayor de ellos, Yodok, encierra a cerca de 50.000 personas, incluyendo mujeres y niños. Un informe de 2006, encargado entre otros por el recientemente fallecido expresidente checo Václav Havel y el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, daba a conocer datos escalofriantes: más de 400.000 personas muertas en las prisiones norcoreanas en los últimos 30 años. 

EM: Entonces según sus palabras existe la posibilidad concreta de ejercer una oposición democrática dentro de Corea del Norte. Vamos a suponer: yo soy un norcoreano y no apruebo lo que esta sucediendo en mi país, ¿existe una posibilidad viable de que yo pueda manifestar eso públicamente sin que nada negativo me suceda?

ACB: Por supuesto, igual que cualquier otro país del mundo.

Pero realmente lo que quiero decir es que si alguien va y pisa Corea del Norte y conoce a los norcoreanos se dará cuenta de que la ideología gubernamental parte de una base popular. Y le diré mas, esas organizaciones que tanto hablan sobre Corea del Norte muchas de ellas no han pisado jamás el territorio, y si siguen difamando pues con muchas menos ganas Corea va a querer invitarlas, porque lo único que están haciendo es dañar al país antes de conocerlo.

Si yo voy con prejuicios a un país, pensándome que con lo que me voy a encontrar es solo lo que he leído o lo que falsamente me dicen, por ahí desde luego que no podré comprender a ese país. 

EM: Señor Cao de Benós, nosotros hemos visto reportajes, documentales, incluso donde sale usted mismo, y donde no se permite que los visitantes, los periodistas, pregunten libremente a las personas en la calle, filmen a los norcoreanos, conversen con ellos, sino que ustedes dirigen y dictaminan qué sector de la población se puede visitar, que área se puede filmar y qué área no. Y lo he visto particularmente a usted diciendo con todo su poder: “eso no lo puedes filmar”. ¿Cómo se explica esto desde una perspectiva democrática, bajo qué precepto cree usted que eso es propio de un país con libertades?

ACB: Pues mire, es muy sencillo. Eso ha sucedido porque las personas que yo mismo he llevado (yo trato con cientos de periodistas de todos los países del mundo) a veces vienen a informar pero otras vienen a crear problemas. Vienen a difamar.

Entonces si esa persona que entra con una cámara, y que ha entrado al país gracias a mis gestiones, a que yo le he preparado ese visado, luego llega al país y lo que hace es crear problemas, violar la ley, lógicamente no le voy a dar más campo o más posibilidades para que siga haciendo daño, y que encima yo sea el responsable porque esa persona ha entrado a través de la confianza de nuestro gobierno en mí. 

Hay otros periodistas que han tenido más acceso al país y depende del nivel de confianza que yo tenga con ellos, dependiendo de su forma de actuar, así Corea les responde. 

EM: Entonces filmar un área que no es una zona militar, filmar un parque o un asentamiento poblacional que usted o los dirigentes norcoreanos no quieren que se filme, es violar la ley…

ACB: Tampoco es exactamente así. Le daré un ejemplo: yo he vivido y trabajando en los Estados Unidos. En concreto he estado en la zona de California uno de los lugares con una mayor renta per cápita.  Estuve trabajando allí porque mi profesión original es consultor de tecnologías de la información.  Cuando yo estuve en Palo Alto, lógicamente con sus villas y las personas millonarias que viven por ahí, me di cuenta que a partir de las siete de la tarde, cuando el sol se va, aparecen todas las personas que viven en la calle, los homeless, los veteranos de guerra, las masas pobres y los drogadictos. 

Entonces, si yo cojo una cámara y filmo San Francisco durante esas horas y tomo solo a ese tipo de personas, y digo que “esto es San Fráncico”, obviamente eso es una tergiversación intencionada para dar una mala imagen de esa localidad…

EM: Eso es real, pero hay una diferencia señor Cao de Benós: a usted en San Francisco nadie le va a impedir filmar con total libertad. Y si se lo hacen usted puede demandar a esa persona porque estaría atentando contra la ley.  La ley en este país no es “usted puede filmar aquí y allá no”.  La ley en las democracias es que no puede existir alguien con el poder de usted, para determinar qué puede preguntarse, fotografiarse o filmarse, y qué no.

ACB: Eso no es así. Todos los países tienen una normativa respecto a los medios de comunicación y usted además no puede hacer ningún programa ni en EE.UU. ni en España, si no hay autorización de prensa, y sin declararse como periodista acreditado.

Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América: “El Congreso no aprobará ley alguna por la que adopte una religión oficial del estado o prohíba el libre ejercicio de la misma, o que restrinja la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a pedir al gobierno la reparación de agravios”.

EM: No, eso no es real. Nadie necesita en los Estados Unidos de una credencial periodística para esos fines.

ACB: Mire, aquí mismo en España sucede. Se lo digo porque conozco a todos los periodistas de aquí. No puede estar usted filmando las Ramblas de Barcelona con una cámara sin la debida autorización.

Pero mire, igualmente no voy a entrar, no tengo que entrar en detalles tan concretos y contar mi larguísima experiencia con medios de comunicación o con la prensa, pero únicamente le diré que aunque fuera totalmente libre andar por todo EE.UU., la mayoría de las personas no salen a la calle a partir de las siete y media de la noche por miedo a que los asalten. Y además si usted no tiene un coche, pobre de usted porque a mi me ha pasado, no tener un coche en EE.UU., tener que apelar al servicio publico, y realmente sentir miedo por la inseguridad ciudadana que se vive allí donde usted está.

Desastres naturales y una enloquecida gestión económica destrozaron la economía de Corea del Norte a mediados de la década de 1990. Según aproximados, la hambruna que asoló entonces al país provocó cerca de dos millones de muertos. En 1998 Médicos sin Fronteras denunciaron casos de canibalismo entre campesinos norcoreanos, como único método de sobreponerse al hambre. Sin embargo, Corea del Norte es uno de los únicos 9 países del mundo que poseen armamento atómico y cuenta con el cuarto mayor ejército del mundo: 1.2 millones de efectivos.

EM: Una última pregunta señor Cao de Benós. Es bien conocida en el mundo, no se si eso también usted lo va a negar, la enorme carencia alimentaria que tiene Norcorea. Usted ha justificado antes que esto es simplemente producto de desastres naturales que han arruinado los sembrados.

Ahora bien, ¿cómo es posible que eso suceda en un país que tiene armas nucleares, que destina descomunales cantidades de dinero para sostener al cuarto ejército más grande del mundo, mientras las personas no tienen qué comer?

ACB: Pues mire, está justificado de la siguiente manera: el problema principal de Corea del Norte es que si no la defendemos de un imperio como los Estados Unidos, que ha arrasado ya con varios países, Irak, Afganistán, y recientemente Libia; si no defendemos de verdad al país, este perdería todos sus museos, toda su cultura y acabaría siendo básicamente un territorio devastado. 

O sea, si no hay maneras de defender al país, se perderían sus escuelas, sus hospitales, su educación y cualquier avance que hubiera tenido en los últimos cincuenta años. 

Corea del Norte sabía perfectamente que Bush se reservaba el derecho de atacar de forma preventiva. Sabíamos además que Clinton ya  tenía desde 1994 planes de atacar a Corea del Norte, y si en la actualidad ese imperio se detuvo fue porque nosotros demostramos que teníamos capacidad nuclear.

Le digo entonces que desde el 1994 claramente los Estados Unidos querían realizar ataques preventivos, y si nosotros no contamos con un gran Ejército no importa que construyamos hospitales, no importa que tengamos los mejores tractores para la agricultura, porque van a ser todos aniquilados por los bombarderos norteamericanos.

Por lo tanto, ahora que hemos asegurado la fortaleza del país, ahora que sabemos que Estados Unidos no va a atacarnos porque tenemos una garantía nuclear, podemos desarrollar la economía y desarrollar el nivel de vida del pueblo en la medida necesaria.  

 (Agradecimientos especiales a la Dra. Vilma Petrash por gestionar esta entrevista.)


En Huelga de Hambre Condenado por Red de Prostitución Infantil en Bayamo

Uno de los condenados a prisión a raíz del escándalo de prostitución infantil revelado en Bayamo, Cuba, en mayo de 2010 tras la muerte de una niña de 12 años, se ha declarado en huelga de hambre y lleva hoy 16 días sin ingerir alimentos.

Ramón Enrique Álvarez Sánchez era dueño de una casa de renta para extranjeros en Bayamo, y fue detenido el 4 de agosto del 2010, presuntamente implicado en una red de prostitución infantil descubierta luego de la muerte de la menor Lilian Ramírez Sánchez, cuyo cadáver fue encontrado en mayo de 2010 en las afueras de la ciudad.

Álvarez Sánchez, de 51 años, fue sentenciado en octubre de 2011 a 14 años de privación de libertad por el delito de “Complicidad de Corrupción de Menores”. Como parte de la condena a Álvarez Sánchez le fueron decomisados sus bienes, que incluyen la casa con sus todas pertenencias, y el carro heredado por su familia.

Según Rosa Nelvia Álvarez y María Isabel Álvarez, hijas de Álvarez Sánchez, este necesitó ser hospitalizado el pasado día 17 de diciembre dentro de la prisión provincial “Las Mangas”, debido a problemas de presión baja luego de dos semanas sin alimentarse.

Ambas hijas de Ramón Enrique Álvarez afirman que este había sido trasladado a una celda de aislamiento en los días previos a su hospitalización, para obligarlo a alimentarse.

Ramón Enrique Álvarez Sánchez y su nieta recién nacida

Ramón Enrique Álvarez Sánchez y su nieta recién nacida

El reclamo fundamental de Álvarez Sánchez es que su caso sea revisado por fiscales militares de Ciudad de la Habana, toda vez que según él “este caso posee irregularidades inaceptables, mentiras, y manipulaciones” sobre las que los instructores de la provincia de Granma han basado sus informes.

En un “Manifiesto” enviado por Álvarez Sánchez desde la Prisión Provincial de Granma “Las Mangas”, resalta como punto medular de su denuncia el hecho de que las niñas interrogadas tras la muerte de Lilian Ramírez afirmaran haber participado en orgías sexuales en una habitación de renta en el segundo piso de su casa, cuando las habitaciones dispuestas para la renta se encontraban todas en la primera planta.

En la segunda planta de su vivienda, según él, vive su hija María Isabel Álvarez con su esposo y su pequeña hija.

Además, Ramón Enrique Álvarez Sánchez refiere que otra de las implicadas en el caso, Yaína Cosett Pardo Muñoz (condenada a 22 años por asesinato y corrupción de menores) testificó en su contra bajo presión y tortura psicológica, según esta misma admitió de forma pública durante el juicio.

En su “Manifiesto”, Ramón Enrique Álvarez denuncia torturas, golpizas, permanencia en cuartos fríos, celdas de aislamiento, y demás métodos para obligarlo a él y a otros implicados a confesar delitos según él no cometidos.

En su relato, Álvarez Sánchez refiere que a otro sancionado por el caso, Leonel Milán Gamboa, alias “Pincho” (condenado a 25 años por asesinato y corrupción de menores) le pusieron en la misma celda a un supuesto recluso que lo agredía con un objeto punzante, y le decía que confesara o él mismo lo mataría porque era el tío de la niña muerta. Según Álvarez Sánchez, Milán Gamboa necesitó ser hospitalizado por una patada en los testículos que le propinaron los interrogadores.

Jeep decomisado a Álvarez Sánchez

Jeep decomisado a Álvarez Sánchez

Otro de los reclamos de Ramón Enrique Álvarez es le sean devueltos todos los bienes a su familia, en especial el Jeep, para el cual, según este, no existe nada que justifique su decomiso.

El juicio contra los nueve implicados en el caso (tres italianos y seis cubanos), se realizó a puertas cerradas entre los días 26 y 30 de septiembre de este año en la Escuela Profesional de Arte “Manuel Muñoz Cedeño”, situada en la periferia de la ciudad de Bayamo.

El cuerpo en descomposición de la niña de 12 años Lilian Ramírez Espinosa, fue hallado el 19 de mayo del 2010 en una zona rural en las afueras de Bayamo. La muerte de la menor en una orgía sexual con extranjeros y cubanos originó un escándalo local e internacional. En lo adelante se sucedieron numerosos arrestos como parte de un proceso investigativo que ha sido denunciado por numerosas irregularidades e inconsistencias.

Todos los detenidos por el caso fueron hallados culpables, sancionados a condenas de entre 30 y 10 años de privación de libertad, y sus viviendas y pertenencias fueron inmediatamente confiscadas.

A continuación el manifiesto íntegro y textual de Ramón Enrique Álvarez Sánchez.

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Manifiesto Íntegro de Ramón Enrique Alvarez Sánchez

 

Bayamo, 10 de noviembre del 2011

 Nombre y Apellidos: Ramón Enrique Alvarez Sánchez

Fecha de Nacimiento: 29/ Marzo/ 1961

Número de Causa: 364/11

Supuesto Delito: Cómplice de Corrupción de Menores

El 4 de Agosto del 2010 fui detenido y conducido a la Unidad de Instrucción Penal Granma por el Oficial Instructor Luis Medina.

En el registro efectuado en mi domicilio se me ocupa una computadora, un Disco Duro externo, una Memoria Flash y teléfono móvil, todo limpio que no arroja nada de pornografía infantil, ni algo relevante.

En el registro que me realizaron se llevan el auto Willys, pero el instructor ese mismo 4 de agosto del 2010 lo manda a devolver señalando que el auto no estaba vinculado en el caso en absoluto, que no había sido utilizado en nada ilícito y era herencia familiar, y bajo este razonamiento fue retornado a mi familia.

Ese día se me toma declaración por el citado Oficial Instructor Luis Medina quien me preguntó -¿Qué si conocía a la mujer de Gallego?, Yaína Cosett Pardo.

Mi respuesta fue que sólo conocía de vista a Gallego.

Luego me continuó interrogando sobre las demás personas a lo que respondí:

-  A Yoker (Yoel Rafael Sánchez Ramírez) de vista pues su abuela sobaba a mis hijas.

-  A Pincho (Leonel Milán Gamboa) no, no sabía en absoluto de quien me hablaba.

-  A Nano (Vicel Ramos Cedeño), sólo de vista.

- A Iliana Muños (Iliana Victoria Muñoz Yero) sí, pues estudiamos en la misma escuela, pero no tenía relaciones de amistad con ella desde el tiempo de la secundaria básica.

Me bajan y me ubican en la celda # 11. Esa misma tarde nos sacaron a coger sol a los 3 que estábamos en esa celda.

El día 5 me sacan a un reconocimiento donde había 4 hombres a mi lado que decían que el Teniente Coronel Rafael Varela Luna los había llevado allí.

Yo vestía con una camiseta azul, short y chancletas, todos los demás con pantalones largos, pullovers y camisas en las 4 ocasiones. Me situaron el centro (pienso que intencionalmente) y luego me movían a la izquierda primero y después a la derecha. Nunca me cambiaron de ropa, ni siquiera la camiseta azul fosforescente  con que me encontraba en la celda.

El día 5 ó 6 escuché desde la celda el Reconocimiento de Rebeca Esther Gómez Paneque (Milka) y el de Dolores Rita Marsán Sosa (Lolita), en el cual le dijeron en varias ocasiones: – ¡Levante la mano y diga su nombre..!  Y escuché: – ¡Dolores Rita Marsán Sosa! Al terminar ella dijo en el patio: ¡Oh, yo pensaba que me había traído por un problema más grave! Sin saber que lo que estaban haciendo era un reconocimiento.

Después el Instructor Frank Solano Ramírez me sacó, me hizo firmar reconocimientos donde menores decían que habían estado en mi casa en una habitación en alto, en un 2do piso, y que a mi me llamaban Memo o Melo. Me dijo que él era transparente conmigo, que eso sólo quería decir que se habían efectuado los reconocimientos. Yo, al darme cuenta que en realidad en mi casa no había habitación en alto, al cabo de unas horas de pensar,  en su compañía y luego solo en un cuarto frío alrededor de 4 o 5 horas, decidí firmarlos, pues él cada media hora me decía:- Acaba de firmar muchacho, que eso no te va a perjudicar en nada.

A los 2 días posteriores me sacaron de la celda en la mañana, como 20 min después del desayuno (pienso que a las 7 de la mañana), llevándome a un cuarto frío. Como a las 11 de la mañana el Instructor Frank Solano Ramírez y El 1er Teniente Instructor Lesther Leyva Vega me llevaron a un hombre delgado muy nervioso, como con un problema de shock, pues movía mucho la cabeza  a la derecha  y a la izquierda, y le saltaban los hombros.

Este hombre supuestamente Italiano, (según el Instructor Frank Solano Ramírez), sin apenas mirarme, con la vista pegada al suelo, me dijo que: iba para el parque Central y que Yoker en la esquina del parque, lo había invitado a una fiesta, que lo lleva a mi casa,  subieron a una habitación en alto,  que yo le había abierto la puerta  de la calle, que él y Yoker habían subido donde en esa habitación había una fiesta de sexo.

Yo traté de atacarlo por las mentiras que estaba diciendo, él nunca había estado en mi casa y su propia declaración lo evidencia, pero el Instructor Frank Solano Ramírez no me dejó hacer nada, y después el 1er Teniente Instructor Lesther Leyva Vega, que estaba en la máquina de escribir detrás del buró, se interpuso también.

Le preguntaron que si yo participaba en la actividad sexual que estaban haciendo y el respondió que no y que si me pagaron y les dijo que no. El Instructor Frank Solano Ramírez le pregunta la fecha y el supuesto extranjero me dijo que en el mes de abril. Lo sacaron inmediatamente y cuando el Instructor Frank Solano Ramírez me dio a firmar inteligentemente no había puesto la fecha (Abril). El 1er Teniente Instructor Lesther Leyva Vega me dijo que eso no era importante y yo les dije que no iba a firmar, al rato cedieron a poner que fue en el mes de abril y les firmé el careo, pues estaba seguro que me soltarían, pues todo era mentira, confiaba que en cuanto investigaran me liberarían, ese señor del careo desconocía mi casa, pues no existe habitación en alto. Todo era una invención.

Después de media hora de estar solo en el cuarto frío me trajeron a la mujer del Gallego, que yo no sabía ni cómo se llama, pero sí la había visto con él y sabía que era de la familia Muñoz. Esta joven (Yaina Cosett Pardo Muñoz) cuando empezó a decir que me conocía, me volví a enfurecer y le dije ¨descarada¨, inmediatamente el Instructor Frank Solano Ramírez me amenazó violentamente y me tranquilicé.

Ella dijo que esperaba con un grupo de mujeres en el Policlínico, en los bancos y aguardaba que le hicieran señas y subían a una habitación en 2da planta en mi casa. El Instructor Frank Solano Ramírez era el que interrogaba. Ella dijo que allí hicieron sexo y ella los filmaba con una cámara de video y gesticulaba con sus manos como si tuviera una cámara.

El Instructor Frank Solano Ramírez le insistía que si yo participaba en el sexo y ella le decía que no, él le preguntó que si ella vio que a mí me pagaron y dijo que no, al igual que el supuesto italiano del careo anterior. Yo sólo le pregunté en qué fecha fue y dijo ¨a final del mes de marzo¨. La sacaron rápido y el 1er Teniente Instructor Lesther Leyva Vega le puso al papel del careo ¨a final del mes de marzo¨. Estos papeles fueron redactados con muy poco contenido, no con todo lo que se decía en el careo. En aquellos momentos en que confiaba en aquellos instructores, pese para mí adentro, pensé que era mejor para mí y le dije al Instructor Frank Solano Ramírez que acabara de traerme a todo el que decía algo más de mí casa, para que pudiera soltarme esa misma tarde, porque como se podía apreciar todo era mentira. Él me dijo que no, que tenía que almorzar para que cuando me soltaran no saliera flaco, que teníamos que continuar por la tarde con los demás, yo no sabía que personas eran.

No hubo más ningún careo, ni más nada.

Me cambiaron de celda y pude ver a mi familia como el día 11 y a mi abogada (Leonor de los Dolores Estrada Jiménez), que cuando me interrogó le conté lo mismo que he narrado en este escrito, con miedo, pues por seña nos decíamos que habían cámaras y micrófonos. Le dije a ella que en mi casa no había habitación en  alto y mucho menos sexo entre tanta multitud de personas, que ellos estaban locos. Todo esto se lo dije al oído, pues no quería yo que se enteraran que no había habitación en alto.

Pero me percaté que cuando hicieron el registro, el día 4 de agosto, que subieron la escalera, el Instructor Frank Solano Ramírez y una fiscal bajaron muy disgustados de las tendederas de ropa que se encuentra en la planta alta de mi casa. Y algo relevante fue que, en la escalera de concreto, específicamente esta y no la de hierro, le dijo al fotógrafo que fotografiara y que se viera bien.

Algo también importante fue que el Instructor Frank Solano Ramírez antes de enviarme a prisión me sacó y me decía que firmara una declaración de que ¨…sí habían estado en mi casa la mujer de Gallego, el extranjero y otras personas…¨ pues ¨…no me pasaría nada, pues yo no sabía que estaban haciendo en la habitación, que supuestamente era una fiesta entre amigos, que en el careo ellos dijeron delante de mí que yo ni participaba ni cobraba por la habitación de la fiesta¨… Cosa que yo me negué a firmar, pues mi casa era controlada por el D.S.E., Emigración y la Vivienda y no permitía fiestas ni siquiera familiar en mi casa.

Mi abogada solicitó como medida cautelar libertad bajo fianza, pero me fue denegada y me aplicaron prisión provisional.

Después esa tarde del 11 de agosto del 2010 me trajeron ala Prisión Provincial de Granma.

Aquí en el depósito encontré a Yoker y a un tal Pincho, un joven al cual nunca había visto y que estaba muy mal de los nervios, muy perturbado.

A los pocos días me llevaron al Punto de Instrucción  y a las 6 de la mañana del otro día me trasladaron a mi casa para llevarme algunos bienes que se encontraban en la habitación de renta.

El Instructor Luis Medina montó en una rastra las cosas que se encontraban en la habitación. Luego se presentó la fiscal Aliuska y dijo delante de todos los vecinos, que estaban llorando frente a la casa, junto a mi abogada que se encontraba ahí;  -¨ ¡Qué tenía que cargarlo todo, hasta la ropa, que no dejaran casi nada!¨ y el Instructor Luis Medina le dijo que el auto no tenía participación en el delito y las demás cosas de otra parte de la casa tampoco. Ella le dijo… ¨Que había dicho TODO¨. Esto se vio a las claras que contrarió al Instructor Luis Medina y la fiscal joven (que no recuerdo su nombre), ella era la que había ido desde instrucción destina a recoger las cosas de la habitación de renta.

El Instructor Luis Medina y la Fiscal Joven, muy contrariados, mandaron a cargar todo, incluso hasta la cama matrimonial de mi hija y el esposo; y bajo protestas de nosotros dejaron la cuna de mi nieto y 2 camitas personales, obligando a mi hija a dormir separado de su esposo. A la hora de sacar el auto Jeep del garaje tuve que sacarlo yo y el Instructor Luis Medina me autorizó a sacar de él las herramientas de mecánica; en ese momento me dijo a lo bajito que eso era demasiado lo que la fiscal Aliuska le había ordenado, que nada ni el auto tenía que ver con el delito, pues eran herencias, que sólo era necesario sacar las cosas de la habitación de renta.

Yo les decía a ellos, y mis hijas también se los aclararon, que todo lo que se llevaban era herencia de mi abuela.

Mi hija mayor les preguntó al Instructor Luis Medina y la Joven fiscal que si eso estaba confiscado, ellos respondieron que estaba sólo ocupado bajo investigación, mi hija me comentó que los notaba apenados y preocupados por lo que estaba ocurriendo allí, evidentemente no tenían seguridad de que se hubiera cometido delito alguno en mi casa.

Al otro día me trajeron  a Prisión Provisional.

En septiembre me llevaron a Instrucción por más menos 17 días, a Pincho y a la mujer de Gallego, está última,  en un descuido al bajar, me dijo que ella iba a decir la verdad, que ella nunca había estado en mi casa, que yo lo sabía muy bien, que la habían presionado y obligado hasta convencerla a decir toda aquella mentira.

El Teniente Coronel Felipe Ordóñez Valdivieso como a los 5 días de estar en el hospital y el Tte. Coronel Damián Artiles Pulido (que en el juicio oral resultó ser Teniente solamente) me sacaron al cuarto frio  y me pidieron, muy correctamente, que les narrara los hechos. Y le conté todo lo que ya he narrado aquí.

Al final, el Tte. Coronel Felipe me dijo que aunque las chicas dijeran que mi casa era en Guisa y yo tuviera mi casa en Bayamo la fiscalía me iba a sancionar, es decir que ya la sanción estaba dictaminada, a mi juicio.

Entonces el Tte. Damián me preguntó por el joven Pincho sobre qué él me había contado del proceso de Instrucción y del tratamiento que le dieron ahí.

Yo le conté todo: que le habían metido en la celda a un tal Rafael, un supuesto delincuente, el cual traía un palo en forma de punzón afilado, este, dice Pincho, que lo pinchaba con el palo y le decía que él era el padrino de la niña muerta y que Pincho tenía que decir que él la había matado.

Además que un tal Lugo le había dado golpes y una patada en los huevos (Testículos).

Les dije también que en prisión había visto a un tipo llamado Wilfredo Benítez, a este hombre se lo pusieron en la celda a Pincho y él (Wilfredo Benítez) decía que hablaba por teléfono con Mercedes la mamá de Pincho y que era amigo de la mujer de Gallego (Yaina), ya en esta fecha yo conocía el nombre de ella, que lo supe allí en prisión. Y este Wilfredo le decía que cooperara en la reconstrucción de hechos que seguramente la policía le pediría que hiciera y si no se lo pedían que él se brindara, así la policía se daría cuenta que él no sabía nada de los hechos y lo soltarían. Wilfredo Benítez (Agente Celda) me dijo que para el reconocimiento mío, el día antes, me sacaron al sol para que las niñas me vieran desde la ventana en los altos del patio. Y me contó a mí y al tal Pincho como trabajó con él y con Yaina para convencerlos de que cooperaran con todo lo que les pedían en Instrucción.

El Tte. Damián se ofuscó mucho cuando expresé todo esto y me dijo que: “Pincho era homosexual, que la doctora de criminalística de la Habana había redactado un certificado de que el muchacho no tenía ni pliegues en el ano…” esas fueron sus palabras, obviamente utilizando obscenidades que no quisiera plasmar en este documento. Yo le dije que ese no era mi problema, que yo sólo sabía y estaba completamente seguro que ninguno de ellos había estado ni en mi casa ni en la Habitación Fantasma ni en ningún lugar de la casa. Esa fue la primera entrevista de la cual ni Felipe ni nadie levantó acta.

El 14 o el 15 de septiembre del 2010 tuve la última entrevista con Felipe solo, donde me dijo  que: ¨estaba jodido, que la fiscalía me lo quitaría todo¨. Este no me interrogaba. Sólo yo le preguntaba a él que: ¿Dónde estaban los videos de la fiesta de mi casa? ¿Dónde estaba la nombrada habitación en alto? Que todo eso era un muñeco mal armado.

Él me decía que fuera para la celda, que no eran videos, que eran fotos las que iban a revelar o publicar en el extranjero para después pagarme por la habitación. Yo me fui confiado que con esa falta de argumentos y de lógica en lo que me decían, los Tribunales y La Fiscalía no se tragarían semejante estupidez y así convencido de mi inocencia me trajeron a prisión provisional.

Quiero recalcar que el Instructor Felipe nunca tomó nota de mis declaraciones.

Aquí en la Prisión Provincial de Granma se me aplica una tal orden 22, la cual se dice que es para asesinos y terroristas infernales.

Se me prohibía el teléfono, sólo cada determinado tiempo podía comunicarme con la familia, mientras que los demás detenidos llamaban un día sí y otro no.

Estuve 6 meses luchando porque se me dejara estudiar (pues nada más hice comenzar y me sacaron de la escuela). Hasta que después de mucha lucha, y elevando quejas y protestas, el director de la prisión me autorizó y ya estoy terminando como el mejor de mi clase el duodécimo grado. Se puede apreciar anexado a este escrito un Certificado de Reconocimiento por mi buena actitud y resultados académicos. Aunque todavía persiste la orden 22 y sigo siendo cacheado y controlado como ningún otro recluso y aún más cuando hay jefes presenciando.

Además, se me negó atención médica así como cualquier beneficio extraordinario que concede el Centro Penitenciario, aún y cuando más que inconformidad había solicitado sutilmente al Jefe de Prisiones en Granma su atención. Sin embargo, siéndome diagnosticado un nódulo en la próstata debido a una incontinencia urinaria por la expulsión involuntaria de orina que padezco, fue necesario acudir ante los Instructores policiales que están en el caso para implorar se me practicara un examen físico, con la incertidumbre de que por carencia de un tratamiento médico de urgencia pueda desencadenar en una enfermedad terminal cancerígena.

Mi esposa luego de varios reclamos y quejas fue citada a Ciudadanía Provincial de Granma y el Tte. Coronel Rutinier, que la atendió, le explicó que el Jeep sería devuelto, pues era herencia y no tenía que ver con el caso.

Mi abogada Leonor desde un inicio al saber de algunas declaraciones con las que me había afrontado presentó pruebas de Video y fotos que increíblemente fueron aceptadas por el Instructor Frank Solano Ramírez Solano y a los 3 o 4 días  se las entrega y le dice que fue una violación de él aceptárselas.

Estas fotos y videos fueron copiadas y fueron enseñadas a las niñas para que en marzo del 2011, después de un año de los supuestos hechos, estas niñas (que son catalogadas por psicoanalistas, pedagogos y juristas en esta especialidad como ¨Manipuladoras¨, ¨Mentirosas¨, ¨Incoherentes¨, ¨…Dicen mentiras sin pensar en las consecuencias…¨, según palabras de los expertos en el Expediente No. 69/10, Tomo II, Folio 82 y 93).

Estas niñas increíblemente un año después cambian y dicen que “las 3 se habían equivocado” que fueron a una habitación en bajo, los otros acusados hicieron énfasis en una habitación en alto. Nadie, ni menores ni acusados hacen una descripción correcta de mi casa, ni de mí, no hablan de elementos significativos a la vista de cualquier persona como de la caja fuerte al relieve que tenía en la habitación, paredes cubiertas de plástico que no es común en otras viviendas, el espejo grande y 2 camas, objetos notorios que yo tenían en la habitación de mi casa, como por ejemplo que las ventanas de la habitación señalada por la fiscalía son ventanas Miami pegadas a la calle, lo cual dice que todo lo que sucede en esta habitación es escuchado por los transeúntes. Estos elementos diferencian un lugar de otro, hasta a un retardado le  llamaría la atención y recordaría algo de esto.

Un año después de ser detenido es que mi abogada tiene acceso al expediente del caso, y sólo le dan un mes de preparación para mi defensa, pues antes no sabían casi nada de los hechos, ni de las supuestas evidencias a las que nos íbamos a enfrentar, por encontrarse el caso en una fase cerrada investigativa.

Al enterarnos de la fecha en que supuestamente ocurrieron los hechos sentí que las cosas comenzarían a aclararse con mayor fluidez porque podía demostrar que no estaba en mi casa ese día en el horario en que se me hacía la acusación pues desde finales del mes febrero del 2010 con el propósito de construir un tráiler para mi familia, comencé los trabajos en el taller perteneciente al mecánico Alexis Robles ubicado en el reparto Jesús Menéndez, obra en la que participaba directamente y a la cual arribaba desde horas muy tempranas de la mañana hasta pasadas las 8:00 pm, esto lo hacía todos los días de la semana, incluso algunos domingos, guardando dicha casa rodante en la vivienda de la vecina Sra. Josefa Antonia Peña Ayala, ocupándome de estas labores todo el mes de marzo hasta mayo en que se concluyó el mismo.(Folio 80 Tomo XVI de la causa).

El 6 de marzo del 2010 es la fecha a la que se me atribuyen este hecho delictivo que no fueron efectuados en mi casa, pues por añadidura, en Pío Rosado No. 22 (mi hogar) se encontraba convaleciente mi esposa Margarita Tamayo Chelala de un fibroma, estado de reposo que se tornó absoluto a partir del 4 de marzo del 2010.

El juicio oral se realizó a partir del día 26 de septiembre del 2011 hasta el 30 de septiembre del 2011 en la Escuela Provincial de Arte a puertas cerradas y sólo 3 de mis familiares podían presenciar el juicio. En el mismo fue fehacientemente demostrada mi inocencia con las declaraciones del tal Angelo Malavasi (italiano que primeramente me decían que su nombre era Luigi ), de Yaina Cosett Pardo Muñoz y de todos los demás acusados y en especial de las pruebas fílmicas, donde las menores en el centro de ayuda a niñas y niños de Santiago de Cuba (Expediente No. 69/10, Tomo II Folio 62, específicamente al dorso del folio 64), dicen que fueron a una casa por el Policlínico Bayamo, color azul, puerta sin rejas, piso de Shopping (Tienda recaudadora de CUC), muebles de color rojo y que el propietario de la casa era trigueño y de mediana estatura, en una HABITACIÓN EN ALTO, esto declararon por 3ra vez el 30 de julio del 2010 en Santiago de Cuba y en el expediente el 23 y 26 de junio del 2010 .

Considero que la sanción a la que me sentencian, (14 años de privación de libertad y el decomiso de todos mis bienes), es excesiva y totalmente injusta, con la cual perdería lo que me queda de vida.

Yaina Cosett y Angelo Malavasi en el acto del Juicio Oral renuncian a los beneficios del artículo 52ch  y declaran la verdad, que nunca estuvieron en mi casa, que fueron presionados, intimidados y coaccionados a decir mentiras sobre la ubicación y presencia en mi casa, lo cual explica que en sus declaraciones, supuestamente lícitas, donde dicen que fueron a una habitación en un segundo nivel, la cual no existe.

Además en el caso de Angelo Malavasi dice explícitamente cómo fue llevado a mi casa, los horarios que le indicaron en que, supuestamente, se cometieron los hechos delictivos en mi hogar y cómo el Teniente Coronel Rafael Varela Luna y demás actuantes no se ponían de acuerdo en decidir por cual de las 2 puertas de acceso a mi casa habían entrado, Angelo Malavasi dijo cómo le filmaron esta declaración que borraban varias veces en la cámara, mientras que le cambiaban el libreto como un artista de cine, hasta lograr una declaración supuestamente conveniente a estos Funcionarios dela Ley.

Esto puede ser corroborado en los videos del Juicio Oral y para más veracidad y profundidad con el propio Angelo Malvasi, el cual podrá dar detalles de este teatro, al igual de cómo fue adoctrinado para su actuación en el careo.

De forma similar sucedió con Yaina Cosett,  la cual puede dar fe de todas sus declaraciones y careos falsos, bajo presión, ejercidos por Instructores.

No considero lícitos los reconocimientos (Identificación de Persona) que me fueron realizados, primero porque soy inocente y nadie puede haberme identificado con veracidad por participar en los hechos delictivos que se me atribuyen, y segundo porque, como ya relaté, el señor Wilfredo Benítez (Agente Celda) me dijo que para estos reconocimientos fui sacado al Soleador la tarde antes, y en la planta alta de allí se encontraban las menores (involucradas en el caso), que estaban allí para verme y en el momento del Reconocimiento recordaran bien mi físico.

Para hacer más evidente mi inconformidad y oposición a dichos Reconocimientos, que fueron totalmente simulados y organizados maliciosamente, los participantes que se encontraban a mi lado (en la rueda) vestían completamente diferente a mí y sus aspectos eran totalmente diferentes al mío, yo estaba totalmente desaliñado, con barba, en short, chancletas y una camiseta azul fosforescente, que nunca se me cambió. Los demás participantes en la rueda se notaban que eran traídos de la calle, con otro semblante correctamente vestidos, peinados, pantalones largos, etc.

En resumen:

  • He sido sancionado injustamente, con casi 51 años de edad y  varias enfermedades, a 14 años de privación de libertad.
  • Se me decomisa la vivienda heredada de mi familia, donde nací, para mí uno de los bienes materiales más preciados por el ser humano y personalmente un bien con mucho valor sentimental.
  • Se me decomisa el auto heredado de mi familia, el cual he vendido y comprado en 3 ocasiones, según las situaciones económicas de mi país.
  • Se me incita a pensar que el Sistema Judicial de mi país se ha arremetido en mi contra con una crueldad inmensa, sin darle oportunidad a mi verdad, a la verdad, castigándome por un hecho del cual soy inocente.
  • Es francamente intolerable saber que en este país existan instructores capaces de involucrar a una persona inocente en un hecho delictivo, que no se tomen las medidas pertinentes en contra de los mismos, pues por su actuar los considero traidores, inescrupulosos y han cometido, en mi caso, perjurio, convirtiendo a mis familiares en personas negativas al ver la injusticia que se ha cometido con mi persona, considerándolo imperdonable.

Por tanto suplico a las autoridades de mi país ser trasladado e investigado por los miembros del D.S.E Villa Marista, por fiscales militares por el tiempo que sea necesario, y estoy seguro que con una investigación legal  y verídica se comprobará mi inocencia y se hará justicia.

Mi inocencia es clara y fehaciente. Recomiendo observar y analizar detenidamente el video o grabación del Juicio Oral dónde sale a la luz la verdad.

Indico que, para que este escrito sea leído y estudiado de forma más factible, sea mecanografiado, siendo de igual forma avalado por mí. También anexo algunas reclamaciones, pruebas y quejas que se realizaron en el transcurso del proceso, tal vez los interesados del tema en cuestión puedan tener acceso al expediente y de esta forma verificar y  comprender mi apelación.

                                              ¡Justicia, Justicia!

Ramón Enrique Álvarez Sánchez.

Bienvenido el Pasado

Si de alguna forma impensable por estos días lograra yo cinco minutos con el presidente Barack Obama, creo que los emplearía para transmitirle un mensaje claro: “No vete la cláusula que restringe los viajes y remesas a Cuba, presidente.”

No sé si le diría que tengo a todos los míos en Cuba, y que en mi año de vida en los Estados Unidos no he dejado de repetir, con impertinente constancia, que alejar a los cubanos de dentro y de fuera es poco más que una injusticia: es una grave equivocación.

Pero le aconsejaría al presidente no vetar, por el caso Cuba, el proyecto de ley presupuestario que antes del próximo día 16 quedará aprobado o rechazado por el Congreso, y donde el representante federal republicano Mario Díaz-Balart deslizó hábilmente su enmienda para regresar la política de viajes y remesas a la Isla a los tiempos de George W. Bush.

¿Por qué? Pues porque igual que cada pueblo tiene al gobernante que merece, también cada sector en una democracia tiene las medidas que merece, promulgadas por los legisladores que elige y merece.

Y aunque el veto de Obama evitaría la catástrofe de cortar lazos entre los exiliados y la incipiente sociedad civil cubana, y ahorraría no poco sufrimiento a madres que en lo adelante solo podrán ver a sus hijos una vez cada tres años, no creo que deba ser Obama, un estadounidense nacido en Hawaii, el que deba velar por los nuestros si los propios cubanos eligen, o permiten que otros elijan, a quienes a la postre dictarán leyes en su contra.

Solo quienes no pueden ejercer su derecho al voto por no poseer la ciudadanía de este país quedan excluidos (momentáneamente) de culpas. El resto de quienes en el sur de la Florida han puesto sus rúbricas para que posturas como las de Mario Díaz-Balart parezcan representativas de esta comunidad, y quienes han preferido hacer mercado en los días de elecciones, recibirán al parecer lo que han pedido por el ejercicio de sus derechos o por no ejercerlos.

Lo verdaderamente lamentable es que de los casi 2 millones de cubanos que residen hoy en los Estados Unidos, y de los 1.2 millones que viven en el sur de la Florida, un por ciento cada vez menor es el que sustenta estas posturas de alejamiento y restricciones que en más de medio siglo no han dañado ni con el pétalo de una flor a los hermanos Castro.

Pero sucede que hoy la mayoría real posee las manos atadas por una de dos razones: o imposibilidad legal, o apatía hacia el ejercicio de sus derechos, incorregiblemente heredada de sus días en una Isla donde la palabra elecciones no encuentra resonancias cerebrales.

¿Entonces quiénes quedan?, los que por terquedad, desconocimiento, defasaje u oportunismo insisten en respaldar una política a todas luces fracasada, más parecida a la ausencia de ideas que a la dialéctica del pensamiento y las sociedades.

Eso explica por qué no es imprescindible poseer una plataforma inteligente y audaz en el sur de la Florida para lograr una ascendente carrera política: si se repiten los mismos cánticos, las mismas fórmulas anticastristas, los mismos métodos que han probado su ineficacia década tras década, se tiene más de la mitad del camino andado.

No importa que cada día los hechos prueben que sin personas que viajen a la Isla, los celulares no se transportan ellos solos y en consecuencia, las imágenes de represión no pueden ser mostradas ante el mundo. No importa que quienes como yo somos aún recién llegados, repitamos como loros roncos que cada cubano que recibe un sustento económico fuera del Estado es un ciudadano mucho más independiente y honesto que quien depende de este para llenar su estómago. No importa que se recuerden las bases sobre las que se fundó este gran país: el respeto a la diversidad y a las decisiones individuales.

Por eso yo, que abogo porque todos los que quieran visitar a sus familiares y amigos puedan hacerlo cuando ellos y sus bolsillos lo decidan (no la enmienda de un congresista que nació en Fort Lauderdale, para suerte suya) aplaudiría el veto presidencial en nombre de las consecuencias que ello evitaría, pero si el hombre elegido para decidir los destinos de esta nación me preguntara mi humilde opinión, repetiría la misma sentencia: “No vete la cláusula que restringe los viajes y remesas a Cuba.”

Mientras no exista responsabilidad y sensatez por parte de los cubanos en el ejercicio de sus derechos; mientras no exista conciencia de lo que implica elegir a quienes promueven políticas respetables en su búsqueda de libertad pero desechables en su condición de obsoletas, que sean las leyes draconianas las que rijan los destinos de esta comunidad, y digamos bienvenido al pasado.

No creo que deba ser el presidente de los Estados Unidos el que como un adulto perspicaz tome la decisión acertada en nombre de los infantes. Los derechos se ganan con responsabilidad, no se reciben por indulgencia.