
Me llevaron a un parque céntrico de la ciudad de Holguín. Acepté un jugo natural de naranja y nos sentamos a la mesa. Eran dos muchachos que rondan la treintena de años, vivieron el infierno de la crisis de los balseros y estaban de vuelta, solidarizados con la blogósfera cubana.
Ella sacó una bolsita con unas memory flash, él unos dvd vírgenes “para que los llenes con lo que quieras”. Con eso basta, piensan ellos, con eso basta, lo sé yo. Cargar unos cuantos GBytes con buenas películas y prohibidos documentales y pasarlos de mano en mano. Con eso basta.
¿Qué más podemos hacer?, me dice ella. Y la pregunta se queda contaminando el aire de clandestinidad y conspiración.
Se pueden hacer muchas cosas más para ayudar a un bloguer.
Con este ejemplo de ingeniosidad y sencillez ya es bastante.

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Sucedió el miércoles por la noche, me lo contaron ayer día 22 de junio y hago alerta porque no sé qué otro incidente pueda suceder hoy que se cumplen cinco meses de la muerte de Orlando Zapata Tamayo.
Empezó cuando Caridad Caballero Batista y Mariblanca Avila iban en un auto para Banes a reunirse con otros amigos y la familia de Reina Luisa madre del mártir de nuestra generación Orlando Zapata Tamayo.
Cuenta Cari: Ibamos desde dos días antes del 23 para ayudar a Reina en arreglos de la sepultura de Zapata para ya el dia 23 poder asistir todos a rendirle tributo al término de los cinco meses, pero ni a la casa de la familia pudimos llegar. Detuvieron el carro cuando entró a Banes. Varios policías nos ordenaron bajar. Le pregunté por qué y no hubo respuesta, solo otra orden –Bájense! Nos volvimos a negar y le dijimos que explicaran delante de todos los viajeros el por qué nos ordenaban salir de allí. No hubo respuesta. Arremetieron contra Mariblanca y contra mí varios de ellos. Nos agarraron, tiraron de nosotras y por la fuerza nos sacaron del carro. Nos arrastraron por el camino polvoriento y nos introdujeron en el auto policial a unos metros de allí. Después se alejaron por la carretera rumbo a Holguín, pero ya lejos en un lugar solitario y oscuro se detuvieron por horas. Nos dejaron dentro del carro encerradas y cuando traté de sacar mi celular para avisar a la familia me vieron. Regresaron al carro. Nueva andanada de golpes. Tengo moretones en los senos, en los brazos, porque me golpearon por esas partes del cuerpo que cubre la ropa y que generalmente no mostramos en público. De nuevo partieron y no se detuvieron hasta el cuartel de Holguín. Allí perdí de vista a Mariblanca. No sé si la regresaron a su pueblo de residencia, Velazco, o la dejaron detenida. Pasada la media noche me devolvieron a mi casa. Cuando amaneció dos policías hacen guardia en mi puerta. Dicen que hasta después del 27 no puedo salir. Y sé que si lo hago me arrastrarán de nuevo a la celda inmunda del cuartel de operaciones del G-2.
Desde Banes me dijo Reina Luisa hace unas horas: “Hoy fuimos a pintar la tumba de mi hijo y a prepararlo todo en el cementerio para el 23 que llevaremos flores, rezaremos por su alma y allí diremos ZAPATA VIVE! ZAPATA VIVE! ZAPATA VIVE!
No sé si me dejen orar junto a la tumba de mi hijo mártir. Aquí en Banes ya hay detenidos por intentar acercarse a mi casa. Estén todos alerta porque lo que más necesita @reinaozt es solidaridad.
Desde Holguín ofrezco esta, mi solidaridad. Es la única opción que nos queda a los que vivimos tierra adentro donde no llegan micrófonos ni periodistas acreditados en la Habana para recoger el calvario que cada domingo y cada 23 vive Reina Luisa.

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Se trata de José Cano Fuentes, uno de los más activos defensores de los derechos humanos en Guantánamo. Su filiación a la Alianza Democrática Oriental lo ha llevado a estar en medio de las más sonadas represiones de las últimas semanas.
El miércoles 7 de julio, cuando regresaba de solidarizarse con otra golpeada y humillada, Idalmis Núñez Reinosa, en Santiago de Cuba, fue interceptado en la Terminal intermunicipal Calle 4. el jefe de Sector de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) lo condujo hasta las celdas de la 3ra Unidad (Patrullas). Allí adentro donde nadie ve, ni oye, ni puede servir como testigo fue golpeado otra vez, y dice Cano Fuentes que gracias a la intervención de un capitán, no lo molieron a palos en el piso.
Horas más tarde, maltrecho y adolorido lo liberaron.
Cuenta Cano, que regresó a Guantánamo y parece que los policías de Guantánamo se dieron cuenta de que la dosis de Santiago de Cuba pertenecía a la otra provincia y que Cano no había recibido la del Guaso. Lo atraparon en plena calle. Lo llevaron al infierno policial que es la unidad Parque 24, el cuartel general del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI). Tampoco hubo testigos de lo que recibió su cuerpo allí adentro. Queda lo que el cuenta, su voz y su rostro como acta de denuncia. Lo mantuvieron hasta el otro día, en que fue liberado sin cargos, pero también sin disculpas de los militares. El 14 de julio lo volvieron a apresar cuando aún conservaba las huellas de la golpiza anterior. Esa vez no hubo golpes solo advertencias para que no saliera del poblado.
El 14 de julio también corrieron las malas noticias. Francisco Luis Manzanet Ortiz fue obligado a volver a su Baracoa natal. Le negaron, sin una explicación, el derecho a visitar Guantánamo. Maiky Martorell Mayans, de Manatí, Las Tunas y Asdrúbal Delgado Pérez, de Chaparra, en la misma provincia fueron llevados a los calabozos policiales. También recibieron advertencias policiales de que no podían viajar a Holguín y en caso de hacerlo los encerrarían por días en calabozos.
Entiendo muy bien la preocupación de las autoridades autoritarias de mi país. En el momento en que el gobierno de La Habana se maquilla el rostro y se lava las manos desterrando a prisioneros políticos de la Primavera Negra de 2003, el G-2 en el oriente cubano controla reprime y convierte las casas de nosotros en prisiones temporales.
¿Qué los lleva a violar constantemente el derecho ciudadano a viajar, reunirse y expresarse públicamente? ¿Qué lleva a otros a aplaudirlos todo el tiempo? ¿Qué hace que tanta gente se tape el rostro ante las violaciones de Derechos Humanos que cometen los gobernantes cubanos?
Yo no tengo una sola respuesta. Tengo varias.

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Hace varios meses dediqué un post a Juan Carlos Herrera Acosta. Hice referencia a sus enfermedades y de manera breve me referí a toda la injusticia que se ha cometido contra el periodista independiente guantanamero que fue encarcelado junto a 74 cubanos más en la Primavera Negra del 2003.
El día 29 de junio visité a Caridad Caballero Batista en Holguín para saber como se sentía después de los momentos de violencia que vivió junto a Mariblanca Avila, Reyna Luisa y familia en Banes el sábado 26 de junio. Una llamada telefónica de Juan Carlos Herrera Acosta desde un hospital de Guantánamo nos sorprendió a ambos. Nos dijo que los oficiales que lo llevaron al médico le permitieron hacer una llamada telefónica y por eso él decidió llamar a Holguín y dar el testimonio de lo que está viviendo en ese lugar para donde lo llevaron hace unas semanas como resultado de los cambios de prisión de presos políticos luego de conversaciones Raúl Castro-Jaime Ortega.
Apenas atinamos a grabar la conversación en una vieja y gastada grabadora, Cari le dijo que su conversacion iba a ser publicada y que hablara todo lo que quisiera.
Transcribimos la llamada porque el sonido no es de calidad debido a las interrupciones de las líneas telefónicas:
“Fui trasladado a un policlínico aquí en el municipio de Salvador para que me atendiera un especialista en ortopedia y ver si se ponen de acuerdo por fi en lo que tengo en la zona cervical. No aparece ningún Rayos X, ningún examen clínico, no aparece nada incluso de los anteriores encierros míos aquí en esta prisión guantanamera (se refere a documentos clínicos que debe tener todo paciente cuando es atendido en hospitales). No aparece nada pues mañana seré llevado nuevamente al policlínico como mismo se lleva a un terrorista a algún lugar (se refiere a las extremas medidas de seguridad que toman con los presoso políicos de la causa de los 75 que solo los trasladan fuertemente esposados y custodiados por varios agentes).Creo que Bin Laden tendría mejores condiciones que yo. Aquello todo rodeado de Seguridad del Estado como si yo fuese un asesino.
Verdaderamente mi situación de salud estoy un poco preocupado, estoy haciendo diarreas en quince días, y te digo repetidas, me ha bajado el azúcar, tengo hipoglicemias constantes, generalmente el agua aquí no es potable hasta la del consumo humano. La situación es peor porque sigo en régimen especial, sigo reclamando, el rigor de ese régimen especial que es inhumano en las cárceles de Cuba.
Este es el otro Guantánamo del que no se habla , el Guantánamo del lado de acá, mi provincia, el lugar donde yo nací. No es el enclave norteamericano. Este Guantánamo es el del que el gobierno cubano no habla.
El día 26 fue el día internacional instituido por la ONU contra la tortura y el gobierno cubano hizo simplemente una leve mención.
Continúo diciendo que Juan Carlos aquí o dondquiera que esté se va a mantener de pie frente al terror. Que sepan que Juan Carlos ha sufrido mucho porque desgraciadamente no han sido los golpes militares en siete años de prisión los que me han puesto a mí de rodillas, ha sido simplemente el dolor de un padre que perdió una hija, la única, que perdió a un amigo, a un hermano ahí al lado de el prácticamente, Orlando Zapata Tamayo (Orlando Zapata antes de ser trasladado en diciembre 2 del 2009 para la cárcel de Camaguey estaba en la Provincial de Holguín junto a Juan Carlos Herrera y aunque los mantenían en diferentes celdas de manera discreta lograban comunicarse gracias a otros presos que les trasmitían los mensajes).
Están utilizando los métodos un tanto refinados de tortura sicológica y física también porque estar en mi provincia no significa nada cuando sigo yo y mi familia igual con las visitas cada tres meses y cada cuatro el pabellón conyugal.
Pero es que yo me pregunto y le pregunto al gobierno -lograrán arrodillar a Juan Carlos Herrera Acosta?Nadie podrá. Y yo pudiera ser por decirlo así la próxima víctima.
Ya yo viví aqui cinco tristes años aislado totalmente como una bestia salvaje. Realmente le estoy haciendo un llamado al CPJ, Comité de Protección a los Periodistas, a Reporteros sin Fronteras, a Amnistía Internacional, a todos que pongan sus manos. Yo no estoy pidiendo mi libertad porque nunca debí venir aquí a esta prisión, yo nunca debí estar ni un minuto preso porque no he cometido un delito,yo no he asaltado un cuartel, yo no he atacado a un militar, yo no he hecho nada, simplemente escribir la verdad, decir la verdad desde el año 1988, más de la mitad de mi vida en esto. Estaré aquí defendiendo esta gran obra que es la democracia y la libertad aunque esté encerrado.

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