Archivo del Autor: Mario B.

Una oficina que sobra, y que nunca debió estar (V)

- Los miembros de nuestra iglesia son víctimas de proceso constante de presiones, intimidaciones, chantajes, coacciones e incluso reclutamientos en medio de una guerra fría y psicológica cuyo objetivo final sería mi ansiada renuncia o revocación como pastor. Esto demuestra el doble rasero de este régimen cuyos agentes, en detención arbitraria que se me realizó el miércoles 12 de octubre de 2011, y en su afán de presionarme para que firmase un Acta de Advertencia, a lo cual por supuesto no accedí, me conminaban a que me concentrara en mi actividad pastoral y dejase a un lado mis preocupaciones sociales, cual si estas no fuesen dos caras de la misma moneda. Lo triste es que en la práctica son estos mismos agentes, amparados por la nunca mal ponderada Oficina política en La Habana, quienes dificultan y entorpecen todo lo que intento realizar en mi comunidad, en las bases.
- Pero el colmo de los colmos que como pastor me veo en la penosa decisión de denunciar, es que dicha Oficina, no satisfecha con esta sucia política de interferencia constante a mi trabajo pastoral, que por demás todavía no ha dado el resultado esperado, aprovechando su poder de otorgar o rechazar permisos, extender o retirar privilegios, en extrema crueldad, y en la imperdonable postura de «echar a pelear a los creyentes», para interferir en nuestra misión evangelizadora para con el pueblo (Juan 17.21), ha extendido permisos y privilegios a otra congregación lamentablemente perteneciente a la respetada obra evangélica pentecostal de «La Buenas Nuevas» para que, en una primera fase, prohibiera a sus fieles cualquier tipo de relación no solo conmigo o mi familia, sino para con cualquier miembro de nuestra iglesia; se les prohibió invitarnos a sus actividades, o asistir a las que nosotros cordialmente les invitábamos. Tras esta postura discriminatoria y segregativa para con los hermanos, dignas de las palabras de la Segunda Epístola del apóstol Juan (versos 9-10) referidas al liderazgo tiránico de Diótrefes; lo más triste es que esta congregación con privilegios que no resultan difíciles de advertir para nuestra comunidad y todo el mundo sabe a costa de, ha pasado a una fase más triste que consiste en priorizar por encima de una evangelización para la que existe terreno más que suficiente en nuestro pueblo («La mies es mucha pero los obreros pocos»), un proselitismo agresivo y sin disimulo evidentemente dirigido a los miembros de nuestra iglesia local con el objetivo de captar a cuanto hermano nuestro pueda (que en el argot evangélico cubano se conoce como «pescar en vivero ajeno»), sin tener en cuenta ni la más mínima regla de ética, y en lo cual tristemente ya han cosechado algunos frutos.
Algún día se escribirá la historia de esta triste etapa del cristianismo en Cuba, en el cual nuestro caso lamentablemente no constituye una excepción, y será fuerte descubrir datos y hechos que dejarán pasmados a los más escépticos. Entonces tal vez se sabrá cuánto daño ocasionó esta Oficina, que sobra, y que nuca debió estar, a la iglesia en Cuba, «si bien sus puertas no prevalecerán contra ella». Entre tanto cuento con lo más preciado, ese Dios quien es mi ayuda y fortaleza y el cual me es también testigo de estas breves denuncias que solo constituyen un punto en la cúpula del iceberg que son las violaciones de la libertad religiosa en Cuba.

Una oficina que sobra, y que nunca debió estar (IV)

- En diciembre de 2012 por presiones de esta Oficina la vicepresidente del Consejo de Iglesias de Cuba en Villa Clara me excluyó de los equipos de capellanía que fueron organizados en ese mes para visitar las principales prisiones en Villa Clara, a pesar de mi participación activa desde el principio en el curso que desde dos años antes se impartía para tales efectos. Contradictoriamente fueron incluidas personas no matriculadas en dicho curso pero que al parecer poseían una cualidad que yo no tengo: la de ser Personal Confiable para la Oficina.
- En el último año mi esposa Yoaxis Marcheco y yo participamos de un curso de nivelación como aspirantes a un doctorado en teología (Ph D) ofrecido por el Instituto Teológico FIET en colaboración con la FTS de Londrina. Es primera vez en la pobre historia de la educación teológica en Cuba que un grupo de personas puede realizar un doctorado sin tener que salir del país, es una vergüenza que a estas alturas de la historia esta sea la primera experiencia, y peor aún, que haya por ello que dar una palabra de agradecimiento, como se intentará hacer a la pretendida «omnipresente» Oficina en culto de apertura el próximo 9 de junio. Aunque desde el comienzo sabíamos que el participar de la nivelación era obligatorio y se consideraba parte del proceso, pero que no implicaba la aceptación en el programa doctoral, nos llama la atención que a pesar de cumplir con todos los requisitos exigidos, y poseer los currículos mínimos necesarios, las únicas personas de entre quienes asistieron desde el principio a los encuentros, que fueron rechazadas, fuimos mi esposa y yo. Para nosotros la evidente discriminación ha sido por motivos políticos y no tenemos que ser adivinos para saber que esta Oficina que en materia religiosa todo lo pretende dirimir en Cuba se encuentra detrás de la infeliz decisión. Claramente se percibe la manipulación a hermanos nuestros que han tenido que escoger entre nosotros o la materialización de este ansiado proyecto, que supuesto en el orden personal no deseamos sea sacrificado por nuestra causa.

Una oficina que sobra, y que nunca debió estar (III)

Desde 2007 mi esposa Yoaxis Marcheco y yo fungimos también como profesores adjuntos del Seminario Teológico Bautista «Luis Manuel González Peña» de la iglesia Bautista «La Trinidad» de la ciudad de Santa Clara. A esto también se opone la magnánima Oficina, y no solo lo ha dado a conocer verbalmente, sino que lo evidencia desde hace meses mediante la inoperatividad de la cuenta bancaria de esta como cliente No. 287 en el Banco Financiero Internacional (BFI). Se trata de la cuenta en divisas de alrededor de 27000 USD que permanecen inaccesibles bajo el No. de cuenta 030000000028738. Por supuesto, aquí las sanciones políticas también son compartidas con el Reverendo Homero Carbonell, rector de este Seminario, y quien por más de veinte años fuera pastor de dicha iglesia, y también contra su familia que comparte sus ministerios; históricamente ellos también han sido objeto de presiones que ya en su momento denunció el Rev. Homero al jubilarse el 31 de octubre de 2011 mediante su «Carta abierta a quienes aman a nuestro Señor Jesucristo». Ahora con la cercanía del Congreso del CLAI este mes en Cuba y en un enorme arranque de hipocresía de repente la cuenta se hace operable, parece ser una gracia por el CLAI, pero ya advirtieron que solo será operativa por ocho meses. ¿PUEDE ADMITIRSE TAMAÑO DESCARO?

Una oficina que sobra, y que nunca debió estar (II)

En enero 2010 esta Oficina utilizó sus redes y voceros para interferir mi traslado como pastor de la iglesia en Taguayabón a la iglesia bautista en Bejucal, entonces provincia Habana, ahora Mayabeque. Según el vocero que utilizaron para comunicarse con el pastor Iván Elio García Muñoz quien me invitaba con el apoyo de esta congregación a ser su copastor: «En Taguayabón se le ha tolerado, pero no lo harán en Bejucal». Lo cual constituyó toda una amenaza e intimidación al libre ejercicio de la libertad religiosa a la iglesia bautista en Bejucal. Ante esta coacción yo mismo dirigí carta de agradecimiento a dicha iglesia por tenerme en cuenta pero respondí que ante las amenazas referidas yo rehusaba a su invitación para evitarles las presiones anunciadas.

Una oficina que sobra, y que nunca debió estar (I)

Yo, el presbítero Mario Félix Lleonart Barroso, pastor de la iglesia Bautista Eben Ezer en el poblado de Taguayabón, Cuba, me veo en la penosa y extrema necesidad de condenar ante el mundo hasta donde llegan los descalabros de la manipulación y chantaje de la denominada Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba hacia mi persona, familia y ministerios; al menos para que estos no ocurran impunemente. Sin acceso a internet alguno en semanas anteriores pude publicar mi denuncia completa gracias al blog Religión en Revolución. Tras horas publicado el granma respondió con el artículo de Dalia González Delgado: ¨¿Hay libertad religiosa en Cuba?¨ el día 30 de abril. Ahora publico cada denuncia por separado en diferentes post y con ello saludo a mi modo el VII Congreso del CLAI en La Habana:

- Desde mediados de 2009 dicha Oficina acosa a los líderes de la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental para que tomen medidas en contra de mi persona y ministerios. Estos líderes constantemente son llamados a dicha Oficina para recibir regaños y presiones por no interferir en mi ministerio pastoral, ni en las decisiones como iglesia autónoma que es la nuestra, pero asociada a dicha Convención Bautista, como es propio de la doctrina y práctica eclesial de nuestras iglesias en las que esta Oficina política del Comité Central intenta interferir a toda costa violando nuestro principio fundamental de separación Iglesia-Estado.

Vía crusis de Estación

El 31 de octubre de 1910, un anciano ruso, aparentemente uno más de entre los miles que utilizaban como techo una estación de ferrocarril cualquiera de las centenares que se dispersaban por toda Eurasia, moría de frío en la sala de espera de la hasta entonces desconocida estación de Astapovo. Pero las apariencias suelen engañar porque este frágil anciano no era un simple koljov.
León Tolstoi había logrado arrancarse las cadenas sociales que le clasificaban como conde cuando él sencillamente aspiraba a ser un campesino, y sin que nadie pudiese impedirlo se enfundó unas botas comunes de labriego y se confundió entre ellos. Cual si no bastase su protesta civil se convirtió también en crítico de la «Iglesia Ortodoxa de todas las rusias» por la cual fue excomulgado, iniciando así un auténtico movimiento religioso de seguidores que con pasión inscribieron nombre en las listas de los movimientos religiosos radicales, los tolstoyanos. No tranquilo en manifestar su inconformidad en medio de la realidad en que le tocó vivir reflejó también sus desacuerdos en el universo de la literatura legándonos clásicas novelas con trasfondo autobiográfico como La guerra y la paz, su Ana Karenina, y Resurrección. Y rebelándose también contra la fama irrenunciable de novelista se negó entonces a volver a escribir otra novela, sin tener en cuenta el lamento de media Europa, y se convirtió en comentarista bíblico con hermenéuticas tan originales como la que resultó en La verdadera vida: vida y obra de Jesús de Nazaret. Pero este espíritu libre todavía cargaba cadenas de las que requería liberarse. Nikolaievich parecía a veces olvidarse que no vivía solo y que con sus decisiones arrastraba y afectaba a su alarmada familia. Ni sus hijos ni su esposa estaban de acuerdo en descender voluntariamente en la escala social. No les hacía ninguna gracia tener que abandonar la vida de la aristocracia, ni sentían la necesidad de echar las peleas teológicas del padre de familia. Y cuando al menos se adaptaron a la idea de ser los más cercanos a tan famoso escritor, no pudieron entender su renuncia a dicha fama. Así la vida íntima de Tolstoi se convirtió en agonía y todos los barrotes de la palestra pública que había quebrantado a plena luz parecían reacomodarse para aprisionarle precisamente en el ámbito reservado de su propio hogar, entrando en profunda contradicción esta vez la libertad individual con lo que podría concebirse como la libertad del conjunto familiar. Fue definitivamente aquel 31 de octubre de 1910 cuando se produjo el grito total de independencia del incomparable genio ruso. Stefan Zweig lo describe magistralmente en su selección de Momentos estelares de la humanidad, bajo el título La huída hacia Dios, en forma de guión teatral preparado para ser adicionado a la autobiografía dramática que Tolstoi empezó a escribir en 1890 y que se publicó y representó como fragmento de sus obras póstumas con el título de La luz que brilla en las tinieblas. El biógrafo austriaco lo resume todo al declarar: Por fin, en los últimos días de octubre de 1910, las dudas de veinticinco años se trocaron en resolución, aunque a costa de una dolorosa crisis interior, «su liberación». Después de una dramática lucha en lo más íntimo de su ser y en el seno de su familia, huye para hallar «una muerte sublime y ejemplar, que consagra y estructura el destino de su vida». De esta manera, en una de las millares estaciones rusas de ferrocarril, en medio del frío y en un banco común, el anciano pasó por ser otro indigente y fue llevado por la muerte, a quien hasta tal vez lograra confundir, liberándose de todo y de todos, incluyendo la prisión del propio cuerpo, y demostrando el costo que puede tener la libertad. Su tumba sencilla, descrita con apasionante admiración por el mismo Stefan Zweig, cuando en su obra póstuma El mundo de ayer relata su revelador viaje a Rusia, quizás tuviera ecos y contenga alguna de las respuestas al suicidio años después de este propio escritor austriaco junto a su esposa exilados en la lejana Petrópolis de Brasil.

Salve, Erasmo (II)

La Iglesia no debería pedir sólo para sí aquellos derechos que debería pedir para todo su pueblo. Dagoberto Valdés Hernández.

Todo parece indicar que el Elogio a la locura de Erasmo de Rotterdam conserva toda su vigencia. Buena parte de sus párrafos, así como de sus originales ilustraciones cobraron vida en un contexto aparentemente tan alejado en espacio y tiempo de la Europa de los siglos XV y XVI como aparenta serlo la Cuba caribeña en días como los transcurridos entre el 26 y el 28 de marzo del 2012. De un lado el mundo pudo contemplar a otro de esos generales devenidos en jefe de estado declarar con toda parsimonia, mientras daba la bienvenida al obispo de Roma: «la libertad religiosa es respetada por el Gobierno Revolucionario que yo presido.». De otro lado pudo escucharse al Sumo Pontífice emitir una frase tan magistral como podía serlo teniéndose en cuenta el teólogo que también encarna, tarea a la cual solo debía haberse dedicado: «Dios no solo respeta la libertad humana, sino que parece necesitarla.» Lo irónico es que mientras todo el protocolo cargado de hipocresías y cumplidos tenía lugar en plazas públicas, cientos de oscuros y húmedos calabozos, a lo largo de la isla, se abarrotaban, no de brutales criminales, ni delincuentes conjurados para infringir daño a alguno de los dos políticos octogenarios, sino de personas pacíficas, escritores, artistas, periodistas, y algunos hasta fieles católicos, privados de participar de las misas oficiadas, práctica que tenía lugar por cierto y sigue teniéndolo cada domingo para decenas, si bien no en cifras de centenares como sí ocurrió durante la visita de Benedicto XVI a Cuba. Agregado a todos los literalmente detenidos, otras decenas fueron inmovilizados e incomunicados en sus casas bajo estricta vigilancia. El monopolio de los medios en la isla, incluido la telefonía, aprovechó su injusta hegemonía para extorsionar e incumplir convenios con cientos de sus propios clientes, que fueron así afectados por el mayor operativo tecnológico que haya tenido lugar hasta el momento en Cuba, llevado a cabo por las propias autoridades, y que silenció teléfonos fijos y móviles en lo que se ha dado en llamar Operación Voto de Silencio, ordenada y dirigida por los criminales Órganos de la Seguridad del Estado. De esta manera el desgobierno de Cuba incurrió en la violación de su propia legislación que pisoteó, siempre en detrimento del individuo, al hacer caso omiso de la Ley No. 62/87 de su Código Penal (Actualizado) incluida en el Libro II, Titulo IX, Capitulo 1, Sección Tercera, Articulo 286 cuando se advierte que quien sin razón legítima ejerza violencia sobre otro o lo amenace para compelerlo a que en el instante haga lo que no quiera, sea justo o injusto, o a que tolere que otra persona lo haga, o para impedirle hacer lo que la ley no prohíbe, o a él que por otros medios impida a otro hacer lo que la ley no prohíbe o a ejercer sus derechos, será sancionado a penas de privación de libertad o cuotas de multas según fuere el caso.

Lo más triste de esta historia que ilustra una constante manera de comportarse -más o menos agresiva, más o menos abierta o solapada- de un régimen que viola los derechos de libertad religiosa de sus ciudadanos, es que esta vez se convirtió en cómplice del atropello hasta la mismísima iglesia y a su Papa que no emitieron ninguna condena inmediata a tales maltratos. Afortunadamente ahora conocemos del encuentro del nuevo Papa FRancisco con Berta Soler, líder de las Damas de Blanco. Es de suponer que en algún momento suceda lo mismo en relación a la complicidad que sostuvo Pío XII con Adolfo Hitler de lo que constituye prueba irrefutable aquel cobarde concordato; décadas después tuvo que venir otro Papa, Juan Pablo II, para pedir perdón a nombre de la iglesia. Tanto en aquella historia como en esta y tantas otras, así como se vuelven a suceder las escenas y personajes descritas antaño por el genial Erasmo, se ponen también de manifiesto las atinadas palabras de Dante: «las partes más ardientes del infierno están reservadas para aquellos que en tiempo de gran crisis moral se mantienen neutrales.»

Salve, Erasmo

Traté de saber si Erasmo de Rotterdam era de aquel partido. Pero cierto comerciante me respondió: “Erasmus est homo pro se” (Erasmo es hombre aparte). (EPÍSTOLAS OBSCURORUM VIRORUM. 1515)
Era el siglo XVI y la búsqueda de la libertad parecía por fin avistar un horizonte. La Reforma abría paso a la modernidad, y el oscuro medioevo que aprisionó por siglos la vida de los seres humanos, cual las biblias encadenadas a sus monasterios, comenzaba a recibir su extremaunción. Aquel monje agustino que en acto cuasi suicida el 31 de octubre de 1517 clavó noventa y cinco tesis a la puerta de su iglesia, era incapaz de imaginar que, en la misma medida que aprisionaba el cartelón, desclavaba al hombre de esa edad oscura vergonzosamente ya entonces milenaria.
Pero no era como para que el atalaya de este barco perdido armase todavía demasiado alborozo. Paradójicamente, el mismo Martin Lutero, capaz de defender su posición ante la Dieta de Worms y majestuosamente concluir encomendándose a la voluntad divina, consciente de que solo un milagro podría salvarle, y uno más grande que el que una vez le librara de aquel rayo; con la misma vehemencia condenó las acciones radicales de los campesinos alemanes, tachó de herejes dignos de hoguera a los anabaptistas, y, es duro decirlo, aportó también su escalón a la escalera antisemita que siglos después desembocaría en el horror del Holocausto. Sería un católico, sorprendentemente nunca excomulgado, quien consiguiera caminar mejor por esa sinuosa frontera que traza el hilo que divide el territorio de la libertad del de la prisión del alma humana. Correspondería a Erasmo de Rotterdam equilibrar la balanza entre la cordura y el desenfreno. Fue así como se insufló nuevos aires a uno de los debates más interesantes y sin concluir, que tal vez prosiga mientras se prolongue aún esta loca travesía en la búsqueda del mayor de todos los Dorados: la del libre albedrío. Más allá de las controversias teológicas en que nace la Diatribe de libero arbitrio (1524), que han llegado a convertir el tema a veces en un asunto abstracto, de poca utilidad práctica para un mundo donde la libertad parece seguir solo allí, en el horizonte, Erasmo tiene el mérito no solo de ser uno de los espíritus más libres que hayan pasado por la tierra, sino de apuntar en su tratado hacia este tema tan crucial para los hombres, tan divididos, frenados y cercados lamentablemente, unos contra otros, y donde quien pierde siempre es el ser humano individual. Si bien la obra se enmarca en las disputas con Lutero, ya que encuentra respuesta pronta en él (1525) con su acalorada exposición de la servidumbre de la libertad humana, y derivada luego en uno de los principales puntos de ruptura de Calvino, por su énfasis en la predestinación; no hay dudas de que muestra a Erasmo colocando su dedo en la llaga que es la historia humana. Es por ello que ninguna disertación sobre la libertad se encuentra libre, valga bien la redundancia, sin reconocer su lugar a Erasmo. Él mismo que rió irónico, y a carcajadas, de papas, reyes, obispos, filósofos, comerciantes, y en fin, de todo aquel quien se creyese dueño de la libertad ajena olvidando el imago deo que otorga a todos por igual el don del libre arbitrio por encima del cual ni el mismo Dios ha decidido pasar. Su época fue precedida e incluida en la etapa de los denominados descubrimientos y conquistas, pero este Desiderio de Rotterdam no ambicionó otro continente, por más escurridizo que parezca en el horizonte, que el de la libertad.

Se fue abril y llegó mayo

Y mi pobre blog casi no tuvo primavera. Ángel Santiesteban, el clamor del último post que pude publicar todavía en marzo, todavía sigue preso y la injusticia sigue de fiesta. Pensar que alguna gente me considera y acusa en Cuba de privilegiados accesos a internet. Y todo el mes de abril pasó con sus lluvias pero en mi blog no cayó ni una gota.

Pero no llorar. Aquí estoy otra vez. Al menos, para los que a pesar de todo pasan por aquí para ver si reaparezco, acá estoy, sigo vivo todavía, e intentaré sacrame una palabra mientras me quede aliento. Al menos sepan que mientras no escribo no permanezco con los brazos cruzados. Y para testimonio de ello y para gloria de Dios ahí están mis comunidades religiosas y los dos foros del Instituto Patmos celebrados, y para testimonio de esto último les remito a Diario de Cuba que nos dio voz cuando carecíamos de toda. Un abrazo a todos, y como dice mi amigo Antonio Rodiles: ¡y seguimos!

Intercedamos por el Ángel

Fue quien nos abrió la puerta a la casa de Antonio Rodiles el pasado sábado 23 a Lilian del «Blog de Jerónimo», a mi esposa Yoaxis, y a mí, cuando llegamos para participar del Estado de Sats especial dedicado a «Los Pactos, cinco años después» en el que como parte del panel denuncié las violaciones a la libertad religiosa en Cuba. Cuando agradecidos a Dios nos juntamos para orar en acción de gracias a Dios, por permitirnos llegar tras sortear tantos riesgos, me emocioné al descubrir su participación con nosotros y su asentimiento a nuestra oración. Fue entonces cuando le transmití el apoyo que le hemos estado dando desde que supimos la trama que se fraguaba en su contra: los cinco años de prisión a que le pretenden someter. Ahora que ya conocemos que desde el pasado jueves 28 se cumple injusta sentencia ruego a todos los hermanos de buena voluntad en el mundo a que se unan en intercesión con nosotros en favor de Ángel Santiesteban. Pidamos a Dios por él pero también hagamos nuestra parte denunciando este ajuste de cuentas de parte del régimen que no le perdona «Los hijos que nadie quiso». ¡No lo vamos a permitir! ¡Yo soy Santiesteban!