La lupa distraída
Algunos escritores y artistas que giran alrededor de los políticos y, los propios políticos, tienden un poco a confundir lo que es pueblo, nación, sociedad, con sus dirigentes. Estos individuos cuando dicen Cuba, casi nunca se están refiriendo a los que aquí vivimos, aguantamos y luchamos el día a día, tratando por nuestra cuenta, de resolver los más disímiles problemas, desde trasladarnos hacia nuestros centros de trabajo, conseguir comida que llevar a nuestras mesas, resolverles el pancito extra a nuestros hijos, para asegurarles la merienda en la escuela, hasta recorrer todo el barrio en busca de un rollo de papel sanitario.
Hace poco leí las declaraciones de un afamado escritor latinoamericano, cuyo nombre me callo por respeto, más que todo a su edad, donde decía que a Cuba se le miraba con una lupa y que todos sus problemas se agrandaban. En mi modesta opinión, creo todo lo contrario, que a Cuba se le mira con la lupa al revés, por eso sus problemas resultan tan lejanos e impalpables.
Obviamente, el compromiso con un partido o con una tendencia, parecen hacer olvidar, que en una nación sana conviven todos los partidos, todas las tendencias y todos los credos y que absolutamente todos tienen derechos y deberes que gozar y respetar sin discriminación ni exclusión alguna por raza, credo o participación política. Me parece, con todo respeto, que el que está distraído y bastante, es el autor de esas declaraciones.














