Archivo del Autor: Regina Coyula

Desde Cuba, con amor

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Queridos leyentes, amigos feisbuseros, mi gente de Tuíter: Gracias por esa masiva felicitación de cumpleaños, si me fuera posible, sería tan atenta como ustedes; no es desinterés no responder a los comentarios ni seguir  las cuentas en Tuíter, ni recomendar con mas frecuencia en el foloufraidei, ni actualizar el Feibu.  Algún día, algún día…

Calificativos insuficientes

Presentadora Aleanys Jáuregui

Presentadora Aleanys Jáuregui

La televisión cubana no se caracteriza por la calidad de su programación de factura nacional, por eso mismo, reviso en la cartelera las películas por si me interesan. Lo único que sigo son series pirateadas: Anatomía de Grey, Suts y Dirty Sexy Money; esta última, a pesar de su horario en la madrugada. Pero a veces, por casualidad, por pura casualidad, tropiezo con programas producidos por la tv cubana, que produce poco, malo y demorado y por suerte rellena con enlatados. En fatal casualidad he visto algunas escenas de una cosa horrible llamada Santa María del no-sé-qué que se pasa en el horario de la telenovela; pero el otro día soporté con estoicismo digno de mejor causa un programa ¿humorístico? hecho por mujeres. Concursaban, y un jurado muy condescendiente, levantaba cartulinas con su calificación. Mal gusto, vulgaridad, falta de gracia, ausencia de originalidad; y dando ejemplo de lo anterior, la conductora del programa. En la Federación de Mujeres Cubanas y la UNEAC, instituciones que se preocupan indistintamente por la integridad femenina y por la elevación de los valores culturales, no deben haber visto Más Mujeres (con el signo de más que no encuentro en el teclado), ese engendro de más para el que no encuentro suficientes calificativos en el teclado.

La experiencia revoliquera (reload)

Este posteo lo colgué el viernes pasado, pero los duendes de wordpress lo desaparecieron.  Con mi escaso tiempo de conexión y mi escaso conocimiento tecnológico, desperdicié un valioso tiempo tratando de buscar respuesta en un foro, y de paso, restaurar dicho posteo.  Fracasada la gestión, lo hago a la antigua: repitiéndolo.

La experiencia revoliquera

Si le pregunto a un joven con eventual acceso a internet, cuál página referida a Cuba visita, casi seguro me responderá que es Facebook.  No importa que no sea cubana.  La red social por antonomasia le sirve para ponerse al día con sus artistas y atletas favoritos y para conocer de sus compañeros de escuela, que hoy pueden estar lo mismo en Miami que en Madrid o Moscú.

Pero si el consultado es un joven fanático de la tecnología y/o los videojuegos, o pasa ya de esa primera juventud, lo más seguro es que me responda que su página más visitada es Revolico, el sitio de compraventa nacional, nacido por la carencia de un espacio físico dentro de Cuba para acomodar un anuncio clasificado.

Es inevitable caminar por la calle y no ver papeles pegados en postes eléctricos anunciando conciertos de música electrónica o fiestas house.  En las paradas de ómnibus aparecen impresos anunciando permutas y no llama la atención un automóvil con un cartón en el parabrisas trasero donde con apuradas letras puede leerse: SE VENDE.  Las páginas amarillas de la guía telefónica recogen cada vez más al emergente sector de servicios privado, pero incluso allí es insuficiente el espacio para insertar un anuncio perecedero o transgresor.  Aquí es donde triunfa la nota online.

Al margen del mercado inmobiliario, donde se ofrece la falsa imagen de un fondo habitacional enorme (y sobrevalorado), curiosear por revolico.com depara la constatación de que los cubanos no saben ni les interesa demasiado si el gobierno va a construir el socialismo o no; pero mientras, cada cual se provee su propio modelo de gestión y a algunos parece no irles mal.  Las fuerzas productivas del país están en sus bloques de arrancada esperando el disparo de salida, y Revolico viene a ser entrenamiento pre-competencia.

Pero si no se tiene acceso a internet, eso tampoco ahora es un problema.  Semanalmente o dentro de un pack mensual de 500 GB se puede encontrar una versión offline del popular sitio que permite incluso abrir los enlaces de las fotos: –Es igualitico a verlo en Internet—me dijo la vecina que me copió la versión correspondiente a la semana pasada.  Como desde centros de trabajo y estudio muchas veces está prohibido acceder a Revolico o la página no abre y es redireccionada al buscador, almas inquietas han dispuesto direcciones alternativas y proxys que conducen a la experiencia revoliquera.

Servicios ofimáticos, traducciones, clases de idioma, alquiler de trajes de novia, oferta de empleo, préstamos con interés, payasos, citas… esa amalgama compone las páginas de Revolico,  un sitio mucho más conocido al interior de Cuba que Generación Y y mucho más visitado que Cubadebate.

 

Qué pasó?

Con mi entrada referida a Revolico?, será que está en los clasificados de ese popular sitio?  Para los que no saben de qué hablo, la publiqué el viernes, y ha desaparecido.

 

Segundo domingo de mayo

Esto del Día de las Madres, se ha deformado con los años. En medio de las carencias, uno ve a todo el mundo loco buscando regalitos para la maestra, para la tía, para la vecina que es tan buena, para mi amiga Fulanita que me regala todos los años, y además, comprando una suma impresionante de postales para todas las madres conocidas.  No sé si es una práctica de la llamada sociedad de consumo que se ha infiltrado por acá, pero a mí no me da la cuenta.  Yo disfruto a mi mamá todos los días, la malcrío cada vez que puedo, y si no puedo, ya podré, nosotras no nos ponemos quisquillosas en cuestión de fechas.

Pero esa soy yo y mi circunstancia.  Para todos mis leyentes, pasen un feliz día y quieran mucho a los suyos.  Si pueden regalen, pero no regalen por sustitución.  (¡Horror!!!, ya me siento en posición de dar consejos…)

Ecos

Mi amiga Ana vivió la muerte de Chávez como la de un familiar: con lágrimas, sin poner música. Habla de él y se le quiebra la voz. Ni siquiera sabe explicarme el origen de tanta devoción, pero estuvo pendiente por Telesur de todos los detalles. Como para ella el tema es muy emocional, no fue hasta hace dos días que le pregunté qué le habían parecido las elecciones venezolanas y su opinión me dejó fría:

–Yo no hubiera votado por ninguno de los dos. El Capriles será de la ultraderecha, pero no sé qué le vio Chávez a Maduro. Alguien debía recomendarle que lea los discursos, porque sabe hablar, ¡lo que no sabe es callarse!

Algo parecido, pero con menor concisión y contundencia, le había escuchado a mi vecino Tomás, que apenado le comentaba a una visita: –Maduro es muy trabajador, pero no tiene el carisma de Chávez.

Mi mamá, con sus 96 años mantiene su lucidez y su observación coincide con muchas que podían recogerse durante la campaña presidencial venezolana: –Lo peor que hace es tratar de imitarlo (a Chávez).

También he escuchado comentarios cínicos, de algunos que detestan a Maduro con displicencia, pero detestan más aun los apagones de que nos salvamos los cubanos, al menos por los próximos tres años.

 

¿Qué celebran?

martires

No exagero si les digo que hace más de un mes se conocen con precisión las cifras de participantes por provincias, sindicatos y sectores que llenarán de color las plazas del país en las “espontáneas” marchas por el primero de mayo.

¿Qué celebran los trabajadores cubanos? En realidad, no celebran nada.  Consuman una representación que comenzó siendo genuina y fue desprendiéndose de significados por el camino.  En contraposición a la clase trabajadora en otros países, y con iguales o mayores razones, no luchan por aumentar un salario insuficiente, no demandan el término de la dualidad monetaria, no se unen ante la posibilidad de quedar despedidos, no protestan por la lentitud y cortedad de las reformas económicas, no se organizan para reestructurar un sindicato que no los representa.

Una de las consignas que presidirá la marcha de este año será: Por un Socialismo próspero y sustentable.  Si alguna vez realmente hubo socialismo, en sus comienzos trajo cambios sobre todo en educación y salud, que al desaparecer la subvención soviética  no han parado de deteriorarse, pero la prosperidad ha sido una meta inasible para la clase trabajadora, la cual de un tiempo a esta parte percibe la posibilidad real de llegar a ella a través del esfuerzo propio, por largos años tan satanizado.

En cuanto a la sustentabilidad, causaría gracia de no ser dramático; haber tenido todas las oportunidades que ofrece más de medio siglo al timón del gobierno y no haber logrado ni siquiera una independencia alimentaria a pesar de repetir como un mantra en la propaganda oficial los peligros del Bloqueo y la Amenaza Imperialista.

Es una paradoja que los trabajadores desfilen para celebrar conquistas de las que gozan hace medio siglo o más, pero sean incapaces de estructurarse por demandas que interfieren en su día a día.  Mientras la clase obrera cubana continúe marchando al son de consignas que nada le representan, el legado de los Mártires de Chicago tendrá mucho todavía por hacer entre nosotros.

Derechos a la carta

por otracuba

Mi interés por los Derechos Humanos en Estados Unidos es meramente informativo.  Si allí se viola alguno o se violan todos esos derechos, las propias organizaciones de la sociedad civil norteamericana se encargarán de hacer valer sus demandas.  Pero me parece cínico por parte del gobierno cubano condicionar el apego al cumplimiento de derechos inalienables y reconocidos por la comunidad internacional a que su enemigo los viole.  Esa actitud victimizada queda muy mal cuando se trata de este tema en el que Cuba presenta lagunas; si somos la sociedad modélica a la que debe aspirar la humanidad, dicho ejemplo debería comenzar por garantizar la Declaración Universal en pleno a todos sus ciudadanos.  Mientras el respeto a los Derechos Humanos sea selectivo, todo lo demás no será más que demagogia.

Oda a la Alegría

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Dos audiovisuales diferentes me hacen reflexionar una vez más sobre el futuro del país.  El primero, un reciente reportaje de BBC en Corea del Norte.  Una cosa es leer sobre esa sociedad distópica y otra ver las imágenes cuyo referente es la pesadilla orwelliana.  La política es complicada, pero ellos no pueden ser los buenos.  Saberlos amigos de mi gobierno me produce una sensación similar a la que me producen las muestras de amistad con  el gobierno iraní.

Pero para disipar esa visión deprimente, anoche, en el espacio Cine de Nuestra América, vi No, la película chilena sobre el referendo contra Pinochet.  La cinta me dejó una sensación muy positiva de que la oposición puede hacerse desde la alegría, y de lo que  desde ese sentimiento se puede convocar.  No mantener el esquema de que disentir es peligroso, porque los ciudadanos por instinto o por miedo se alejan de las situaciones de peligro, aun cuando sin ser adivina, adivine el agotamiento de la confianza de la población en el gobierno.  Desde la confrontación y el pulso, la heroicidad se pone de manifiesto, pero ello de por sí no suma y muchas veces resta vidas valiosas y muy necesarias.  Pienso ahora mismo en la huelga de hambre de un numeroso grupo de activistas de la UNPACU de la cual conoce un número muy limitado de cubanos al interior de la isla, pero de la que se magnifica en ese rumor la represión a que son sometidos.

Son ideas que comparto con ustedes, leyentes, porque ya saben cómo son las asociaciones.  Con todo el respeto por el dolor de muchas familias, la alegría, ese componente tan de nuestra idiosincrasia, debe ser un componente básico en la argamasa de nuestra reinvención ciudadana.

¡Ay!, la vieja mentalidad

Aun cuando el deseo natural de los nuevos microempresarios es triunfar, la mentalidad adquirida durante tantos años es como el marabú.

Para complacer a mi mamá, con un “antojo”, en uno de esos nuevos negocios por cuenta propia, luego de ver la carta, pedí para llevar un Elena Ruz. Fui bien atendida y luego de alguna demora sobre la que me permití bromear, y a la que me respondieron que cada pedido se elaboraba en el momento, me trajeron en una caja dentro de una bolsa lo que sería mi sorpresa para mamá. Sorpresa fue, pero para mí. No tengo referencias de lo que es un Elena Ruz, pero mi mamá tiene buena memoria. Lo que venía en la caja era un pan de molde tostado, (y sospecho que nada fresco) con un leve rastro de una mermelada inidentificable, y pollo en trocitos. Yo estaba más frustrada que mi mamá, así que regresé a la “paladar” y pedí hablar con la persona a cargo que resultó ser una joven de agradable presencia. Asesorada por mi mamá, ya sabía qué ingredientes y preparación hacían del Elena Ruz un bocadito espectacular, y sobre todo con el ánimo de mejorarles, le dije a la joven que aquello que vendían podría llamarse Lina Ruz (la joven no entendió nada), Elena la Rusa o de cualquier otro modo, pero NO era Elena Ruz. Su reacción fue defensiva: a los clientes les gusta, nadie se ha quejado, todos tienen una opinión diferente sobre cada plato, las normas gastronómicas… fue tanto que lo único que le dije fue: –Si usted pide un Daiquirí, y le traen una bebida que en vez de jugo de limón, tiene jugo de naranja, podrá ser muy sabroso, pero NO es Daiquirí.

Salí de allí con el deja vu de una cafetería estatal, casi convencida de que el cliente no sabe nada ni tiene la razón.

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