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Chávez, el sustituto de los rusos?

Lunes, 15 de Marzo de 2010 Desde La Habana Comments off

El gobierno de los hermanos Castro se lo ha jugado todo a una sola carta. A la de Hugo Rafael Chávez Frías, el hombre fuerte de Venezuela, quien por minuto dispara un chorro inusitado de historietas y disparates. Chávez rompe todos los cánones de un estadista equilibrado, sobrio y coherente.

Lo mismo de memoria te suelta un pasaje bíblico, que te canta un joropo o declama su habitual poema a Maisanta, luchador venezolano contra el colonialismo español en el siglo 19. Por supuesto, se cree un estudioso profundo y serio del Libertador Simón Bolívar.

Y ha lanzado la peregrina teoría que Bolívar murió producto de un complot de los yanquis. Si fuese payaso, comediante o un simple ciudadano del estado de Barinas, pasaría inadvertido. Pero es el presidente de uno de los principales países productores de petróleo.

Tiene moneda dura suficiente para derrochar en sus extravagantes proyectos, y se considera el nuevo Bolívar del siglo 21. Está empeñado en un socialismo diferente y humano, pero aplica las mismas medidas coercitivas que sus predecesores que intentaron construir el comunismo.

Chávez es una amalgama ideológica confusa. Cree en Dios y en Marx. Es antiyanqui y desde que llegó al poder en 1999, sus discursos se ha radicalizado, no sólo hacia Estados Unidos, sino a todos los países del primer mundo.

Su meta es hacer una entente de naciones pobres, que comercien entre ellas, posean una moneda común y no tengan que contar para nada con el intercambio depredador de los países ricos. Sigue la habitual costumbre de los estadistas de “sociedades socialistas”, que tienen la rara manía de perpetuarse en el poder, y en reprimir a la oposición y los medios de prensa.

Chávez es el clásico chico malo en cualquier reunión, debate o simposio mundial donde hace acto de presencia. No tiene sentido de la moderación y el respeto. Tiene conectado el cerebro con la lengua. Cualquier idea, por disparatada que sea, la suelta sin siquiera procesarla en su mente. No tiene cloche. Solo acelerador y freno.

Sumemos que el comandante de rojo administra su gabinete como un cuartel militar y reparte prebendas y cargos entre sus amigos y familiares, como toda la lacra de anteriores presidentes venezolano que Chávez suele criticar con frecuencia.

Entró por la puerta de atrás al poder, gracias a una sociedad paralizada por la pobreza y la corrupción en flecha que existía en Venezuela. Cuando las democracias no funcionan, son caldo de cultivo de este tipo de personajes caudillistas y pendencieros.

Desde el Caribe, Fidel Castro tomaba nota. Luego que la URSS dijo hasta luego a la estrambótica ideología comunista, Cuba entró en la era de las cavernas. Apagones extensos, poca comida, una economía de guerra y un amplio sector de la población disgustada y sin futuro que tenían como meta cruzar el Estrecho de la Florida en una rústica balsa o casarse con una aburrida y solitaria cuarentona española.

Castro tuvo que hacer concesiones. Permitió el trabajo por cuenta propia y pequeños bolsones de economía mixta y de mercado, que no era suficiente para progresar, pero unido a los mil millones de dólares que envían los parientes de Miami, le dieron oxígeno y ganó un tiempo precioso para que su revolución no se la llevara el viento.

A los Castro les preocupaba bastante la independencia de un sector de la población. El dinero engendra poder, y cuestionar el status quo establecido. Por tanto, el peripatético Hugo Chávez, se les antojó un regalo de los dioses.

Tenía petróleo y dinero. Era un admirador confeso de Castro y un manojo de ideas incendiarias, que sabiamente usadas podían crear un campo minado para los gringos en América Latina.

Claro, los tiempos que corren son otros. Fidel Castro es un hábil estratega político, pero para instaurar un clon de la revolución cubana en Caracas, había que demoler las estructuras de la sociedad civil y la prensa libre. Y evidentemente, un segmento de morochos no iban aceptar de brazos cruzados que su país se fuera al garete.

Entonces, es lógico que Chávez las esté pasando canutas en este febrero del 2010. Cerrar una televisora por cable le ha traído manifestaciones callejeras y violencia. En once años del comandante tocado con boina roja, las cifras no nos muestran que haya disminuido la pobreza, la corrupción y la violencia. Todo lo contrario.

Lo que sí ha aumentado es la presencia cubana de médicos, entrenadores y asesores militares. Los Castro, preocupado con la situación de su aliado han enviado al siniestro ministro de comunicaciones, Ramiro Valdés, ex jefe de la policía política cubana, y antiguo ministro del interior, a ver in situ cuáles acciones hay que tomar para detener la oleada de descontento entre un sector amplio de venezolanos.

La prensa oficial cubana no ha publicado una línea sobre los últimos acontecimientos en Caracas, ni de los apagones de 4 horas diarias, y casi nada acerca de la presencia de Valdés. Según medios oficiales en el país sudamericano, Valdés va en plan de asesor en materia electroenergética. Píldora difícil de tragar. Ramiro Valdés, ferviente admirador de Félix Dzerzhinski, el primer jefe que tuvo la Cheka rusa, es un neófito en esa materia. Si algo conoce al dedillo es la manera más efectiva de reprimir.

La economía cubana en estado de sitio, no soportaría el mazazo terrible de perder los suministros de petróleo, si a Chávez lo apartaran del poder. Es probable que entre los consejos de Valdés, haya algunos mensajes de Fidel Castro, invitando a la mesura al inquieto y díscolo comandante bolivariano.

Los Castro se lo han jugado todo a la carta Hugo Chávez. Desde crear una sociedad comercial, el ALBA, o una moneda en común, el sucre, hasta depender del petróleo sudamericano que mantiene iluminada a Cuba. Por ello, de ninguna manera van a permitir que el irreflexivo Chávez se despeñe por el barranco. Lo van a intentar todo. La suerte de Venezuela, en alto grado es la suerte cubana. Y el gobierno cubano hará lo que haya que hacer para mantener al Papá Noel venezolano en el trono.

Se apostó por el caballo equivocado.  Y a esta altura, para los Castro no hay marcha atrás.

Iván García

Foto: Reuters. Hugo Chávez y Ramiro Valdés, ministro de las comunicaciones e informática, durante una reciente visita a Venezuela.

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¡Vete al carajo Chávez!, ¡Vete al carajo Castro!

Miércoles, 24 de Febrero de 2010 Voces Cubanas Comments off

Disidente cubano. Murió el lunes en una cárcel después de una huelga de hambre que mantenía ya por 83 días. Era un albañil de 42 años y había sido detenido y preso junto a otras 75 personas en el 2003, durante aquella “Primavera Negra”. Era un preso político. De aquellos, aún quedan en las cárceles cubanas 52. Son cientos o miles los presos de conciencia en Cuba y a muchos ni si quiera conocemos.

Fue detenido por desacato, desobediencia civil y desorden público. Los tribunales cubanos le condenaron a tres años y ya en la cárcel las “autoridades” le imputaron otros cargos para elevar su condena a 36 años. Zapata dejó de ingerir alimentos sólidos el pasado 3 de diciembre para protestar por las palizas sistemáticas que recibían los presos políticos en la cárcel bautizada como Kilo 7, en la provincia de Camagüey.

Cuentan las crónicas de ultramar que Zapata es el primer preso político que muere en Cuba por motivo de una huelga de hambre en 40 años, después que eso sucediera con el poeta y líder estudiantil Pedro Luis Boitel en 1972. Sabemos que muchos otros presos han muerto y mueren en Cuba cada día, cada mes. Sabemos que cuando no hay libertad y justicia cualquier persona puede ser encarcelada y muerta por cualquier causa o motivo.

Mientras esto sucedía en Cuba, en la Cumbre de Río que se celebra en México, Chávez mandaba al carajo a Uribe que le había recriminado sus agresiones constantes a Colombia. Chávez le dijo a Uribe que desde Colombia se planeaba su asesinato y amenazó con abandonar la sala. Uribe dio un puñetazo en la mesa: “Sea varón y discuta la cosas de frente”, contestó Uribe. Raúl Castro mediaba conciliador.

Antes, Chávez la tuvo con la Reina de Inglaterra a cuento de las Malvinas y con la oposición venezolana y con sus ministros cesantes. Querían los mandatarios latinoamericanos alcanzar un documento de apoyo a Argentina en su reivindicación. Pero la noticia de la Cumbre de Río, es el puñetazo en la mesa de Uribe, como antes fue el “por qué no te callas” del Rey de España. La noticia siempre es Chávez.

Mientras, la pobreza galopa en Venezuela y en Cuba, murió un defensor de los derechos humanos, un preso político, un preso de conciencia, un albañil de 42 años. No creo que hagan falta muchos comentarios, pero uno no puede por menos que pensar y decir: ¡Vete al carajo Chávez!, ¡Vete al carajo Castro!, que otra cosa no se me ocurre ante la impotencia que provoca la complacencia y pasividad de esa que llaman comunidad internacional y tanto líder de pacotilla.

Pablo Izquierdo Juárez

El Diario Exterior

24 de febrero de 2010

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Los buenos de Haití

Sábado, 23 de Enero de 2010 Voces Cubanas Comments off

Haití nos dice muchas cosas, y algunas tienen que ver con países demonizados que, sin embargo, brillan tanto por presencia, como brillan otros por ausencia. Nuevamente, pues, como pasó con el tsunami, en 2004, o con las tragedias africanas, también en Haití, los dos países más solidarios han sido Estados Unidos e Israel.

El caso israelí es tan flagrante que conozco ONG israelíes que trabajan en África y esconden su nacionalidad para poder continuar haciendo su labor, sin que los odios ancestrales lo impidan.

En Haití, por suerte, sus magníficos médicos, que han montado un sofisticado hospital, no han tenido que esconder la estrella de David. Pero demos tiempo a Chávez, o a cualquiera de sus voceros, allá o aquí, que siempre están prestos a lanzar barbaridades antisemitas.

Estados Unidos es el mismo caso, en escala mayúscula. Ha movilizado recursos, ha enviado a su ejército, ha coordinado la logística y, en definitiva, ha aterrizado en el devastado país para intentar sacarlo del caos.

Por supuesto, Haití necesita dos planos de actuación, el urgente, y el estructural, que tendrá que llegar cuando ya se hayan ido los periodistas. Será entonces cuando sabremos si estamos ante una solidaridad real, o si el mundo vuelve a darle la espalda.

Pero mientras ello ocurre, algo está claro: las dos democracias más demonizadas del mundo, y las que, por cierto, han sufrido de forma más sangrante la maldad del terrorismo, son las que siempre se movilizan más.

Mientras ello ocurre, ¿dónde está el resto de los países? Hagamos un repaso. La Unión Europea ha quedado desbordada por los acontecimientos, demostrando nuevamente que no acaba de encontrar su lugar al sol.

Europa, la vieja Europa que marcó la historia durante siglos, empieza a ser en muchos aspectos un bello fósil. Pero, a pesar de todo, y con déficits, ahí está. Latinoamérica, en cambio, ha fallado estrepitosamente. Por supuesto, las excepciones son de oro, pero en conjunto resulta decepcionante.

Decepcionante o… clamoroso, porque al demagogo Chávez no se le ha visto por ninguna parte, confirmando lo que ya sabíamos: que este tipo sólo sabe usar sus ingentes recursos para enriquecerse, destruir al país, fortalecer a Irán y promocionar una delirante revolución golpista.

Y si Chávez se retrata, lo hacen también las grandes dictaduras del petrodólar, siempre ausentes de estas tragedias. La ayuda que dieron para sus “hermanos” víctimas del tsunami fue de escándalo. Y es que estos sólo saben hacer dinero para cimentar dictaduras brutales, acumular fortunas pornográficas y crear una casta oligarca de influencia y dominio.

Pero nunca están en la mejora de la humanidad. Y así ha quedado el retrato de la ayuda a Haití: con los sospechosos habituales desaparecidos, y los de siempre arrimando el hombro. Hoy ayudan. Mañana, los demagogos de siempre volverán a sacarles la piel.

Pilar Rahola

La Vanguardia de Catalunya