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Fariñas, dispuesto a morir, como Zapata

Martes, 2 de Marzo de 2010 Voces Cubanas Comments off

En el barrio pobre y marginal de La Chirusa, en la ciudad de Santa Clara, provincia Villa Clara, a 300 kilómetros al este de La Habana, Guillermo Fariñas Hernández, 48 años, es todo un personaje.

Cuando un forastero perdido, pregunta dónde vive Guillermo Fariñas, los vecinos abren los ojos y no saben de quién estás hablando. Pero si indagas por el ‘Coco’ -apodo por el cual se le conoce-  entonces las personas sonríen y le dicen “en el número 615 vive el ‘Coco’, el de los derechos humanos, ese tipo es un cojonudo, dale saludos míos”,  con el lenguaje llano de la gente humilde dice uno de sus vecinos.

Para llegar a la reducida y estrecha casa de Fariñas,  usted tiene que caminar por un dédalo de pasillos donde su antojo corren las aguas albañales. En una vivienda de principio del siglo 20 reside Guillermo Fariñas, con su esposa, su hija de 8 años y una sobrina. En una sala de tres metros por tres, sentado en un sillón pegado a la pared y de frente a la puerta de entrada está sentado Fariñas, envuelto en una colcha floreada.

Cerca de quince personas, allegados y opositores charlan con él de disimiles asuntos. Algunos se emocionan y rompen en un llanto silencioso. “Eso me afecta más a mí, por favor, hay que ser fuerte”, dice el ‘Coco’ sin solemnidad.

Fariñas debe tener algún récord mundial no registrado sobre huelgas de hambre. La que comenzó el viernes 26 de febrero es la número 23. Y su organismo le está pasando factura. Mide casi 6 pies, pero pesa menos de 65 kilos, sus brazos demasiados delgados y sus limitaciones al caminar son secuelas evidentes de las reiteradas huelgas de hambre.

Como muchos opositores, ‘Coco’ Fariñas creyó algún día en la revolución de Fidel Castro. Se rifó el pellejo en los apartados caseríos de Angola, durante la guerra civil en los años 80 en ese país africano. Fue miembro de las tropas élites de Castro, pero en 1989 cuando el general Arnaldo Ochoa fue fusilado, acusado de tráfico de droga, comenzaron las dudas y preguntas sin respuestas de Fariñas.

Es licenciado en psicología y como nadie en Cuba, conoce los métodos de la policía política para quebrantar a los que disienten. Este mestizo de ojos grandes, y desde 1997 es uno de los pesos pesado de la disidencia en la isla.

Escribe como periodista libre y en su casa radica una biblioteca independiente. Durante su huelga, muchos vecinos entran y conversan jovialmente con Fariñas, le dan ánimos o le ruegan que desista. A todos le suelta un discurso sin consignas y con su hablar popular, da sus razones para mantener la huelga de hambre. La principal razón de esta última y tal vez definitiva huelga de hambre: el fallecimiento del disidente Orlando Zapata Tamayo, el 23 de febrero.

-Yo lo conocí en 1991, cuando Zapata era trabajador de la construcción en un contingente, incluso era miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas, algo que han callado los periodistas del gobierno que hoy lo critican. Zapata formaba parte de las brigadas de acción rápida con las que cuenta el gobierno para reprimir a la oposición, pero largas charlas con el disidentes le hicieron ver que estaba equivocado. De eso, los medios oficiales nada quieren hablar, además estoy convencido que la muerte de Zapata, fue un crimen de Estado, un asesinato.

El opositor del barrio La Chirusa, en la ciudad de Santa Clara, agrega otros argumentos para mantener hasta las últimas consecuencias su huelga de hambre.

En una carta enviada el 26 de febrero a Raúl Castro, lo insta al mismo a que demuestre al mundo y a su pueblo que sus lamentos ante los medios de prensa extranjero, fueron sinceros y le pide que liberen a los 200 presos políticos que existen en diversas cárceles cubanas.

-Soy un firme convencido de que cuando el gobierno vea que producto de las huelgas de hambre mueren como moscaa los opositores, se sentaran a negociar. Estas huelgas son nuestra armas de presión, no tenemos otra.

También ruega al gobernante español José Luis Rodríguez Zapatero que presione con firmeza al régimen de La Habana, para que introduzcan cambios políticos, incluso cree que Su Majestad el Rey de España Juan Carlos I, debiera manifestarse sobre la fatídica muerte de Zapata Tamayo.

Fariñas recibe atención médica cada cuatro horas. Y cree que entre el lunes y el martes lo ingresen en el hospital provincial de Villa Clara Arnaldo Milian, para inducirle alimentos por vía intravenosa. Ya se le notan los labios resecos por no tomar agua. Su imagen asusta a muchos. Juan Juan Almeida, hijo del comandante amigo de los Castro, que peleó junto a ellos en la Sierra Maestra, salió conmocionado de la casa de ’Coco’ el pasado sábado.

En un mensaje por SMS que envió a sus amigos, Juan Juan dijo: “Estoy triste de no haberlo convencido. Si no sucede un milagro, Fariñas no llega al lunes”. Opositores como Héctor Palacios han intentado convencerlo que desista de su huelga de hambre. Pero ni a trancas. Fariñas, sigue en sus trece.

El disidente del barrio La Chirusa, admirador confeso de Gandhi y Nelson Mandela, personajes que están por encima del bien y el mal, cree que ése es el camino para revertir el estado de cosa y soñar con la democracia. “Si para lograr cambios políticos tuviese que sacrificar mi vida, cuenten entonces con ella”, señala sin dramatismo el campeón cubano de las huelgas de hambre. Ésta es la número 23. Vecinos y amigos sospechan que será la última.

“Mi madre se ha convertido en un emblema…”

Sábado, 9 de Enero de 2010 Voces Cubanas Comments off

La Dama de Blanco Gloria Amaya González falleció a consecuencia de un derrame cerebral, confirmó a Diario de Cuba su hijo Miguel Sigler Amaya, exiliado en Miami.

“Mi madre se ha convertido en un emblema para todos los cubanos de dentro y fuera del país que luchan por la libertad. Muchos la han calificado como la Mariana Grajales de esta época, porque llegó a tener tres hijos presos a la vez”, dijo Sigler.

Añadió que su madre había superado cuatro infartos e isquemias cerebrales, y responsabilizó al gobierno cubano y a la Seguridad del Estado de su sufrimiento y muerte. “Estaba muy delicada de salud”, afirmó el exiliado y denunció que, a pesar de ello, recibía anónimos con amenazas de muerte a sus hijos presos, Guido y Ariel Sigler Amaya, hermanos de Miguel.

Miguel Sigler dijo que, bajo un fuerte operativo, la Seguridad del Estado permitió la presencia de sus hermanos Guido y Ariel en el velorio, realizado en la casa familiar, en Pedro Betancourt, Matanzas, a donde acudieron varios líderes de la disidencia interna, como los ex presos políticos Jorge Luis García Pérez (Antúnez), Martha Beatriz Roque y Guillermo Fariñas.

Martha Beatriz dijo a Diario de Cuba que también asistieron el disidente Vladimiro Roca y siete Damas de Blanco, entre ellas la portavoz del grupo, Laura Pollán, esposa de Héctor Maseda; Reina Luisa Tamayo, madre del opositor en huelga de hambre y en grave estado de salud, Orlando Zapata Tamayo; Julia Núñez, esposa de Adolfo Fernández Saínz; y Berta Soler, esposa de Ángel Moya, todos miembros del Grupo de los 75, como han quedado conocidos los arrestados y enjuiciados durante la oleada represiva de marzo de 2003.

En sus últimos meses de vida, Gloria Amaya, fundadora de las Damas de Blanco, realizó dramáticos llamados internacionales por su hijo Ariel, cuya salud se ha deteriorado peligrosamente desde que entró en prisión, de acuerdo con sus familiares. Según Miguel Sigler, el velorio de su madre se convirtió en un acto de protesta, al comprobar los asistentes la crítica situación de salud de Ariel. ”Está postrado, parece un cadáver”, denunció su hermano.

Martha Beatriz Roque describió como “deprimente” el estado de Ariel Sigler Amaya. ”Es un asesinato lo que están cometiendo con él”. La líder opositora dijo que la Seguridad del Estado tuvo que llevarlo al velorio en una camilla y luego sentarlo en una silla de ruedas.

“Cuando se iban, lo tuvieron que volver a acostar. Fue entonces cuando los presentes empezaron a gritar ¡Ariel, no estás solo, estamos contigo! Eran las 4:30 de la mañana y había unas 50 personas en la casa gritando ¡Libertad!, ¡Abajo los Castro! y otras frases contra el régimen”, relató Martha Beatriz.

De acuerdo con Roque, la Seguridad del Estado no permitió que Guido y Ariel, los dos hermanos presos, coincidieran en el velorio de su progenitora, ya que fueron llevados a la casa familiar en diferentes horas.

Ariel Sigler lleva más de un año internado en el hospital Julito Díaz, de La Habana. “Fue campeón nacional de boxeo en su peso, es licenciado en Cultura Física y dominaba varias artes marciales. Era deportista y mantuvo durante sus primeros años en prisión mantuvo buena condición física. Sorprende a toda la familia que de repente haya caído en ese estado de salud tan crítico. Mi hermano, que era un hombre corpulento y bien parecido, pesa menos de cien libras, no puede caminar, sus piernas parecen disecadas”, contó su hermano Miguel.

Josefa López, esposa de Miguel Sigler y enfermera de profesión, dijo que Ariel padece hemorroides sangrantes, múltiples infecciones en la garganta, polineuropatía, quistes en ambos riñones y la vesícula, osteoporosis, artritis, neumonía, enfisema pulmonar, gastritis, dolores intensos en músculos, huesos y articulaciones, hipotensión y problemas circulatorios, entre otros males.

En el momento de su arresto en 2003, Ariel Sigler era presidente del Movimiento Independiente de Derechos Humanos Opción Alternativa, de Matanzas, del que también formaban parte Guido -recluido en la Prisión de Agüica, Matanzas- y Miguel. Juan Francisco, otro de los hermanos, ocupa ahora la presidencia interina de la organización opositora.

Guido y Ariel cumplen 20 años de prisión cada uno. Miguel, excarcelado en marzo de 2005, vio a su madre por última vez hace cuatro años, cuando partió exilio. “Las veces que hablé con ella por teléfono, mantenía su espíritu y nos daba ánimo. Somos 36 miembros de la familia Sigler Amaya consagrados a la causa de la libertad de Cuba, y mi mamá era la principal”, recordó.

“Ella siempre fue patriota. Fue una madre que es un ejemplo a seguir para todos los cubanos, por su dignidad. Fue una mujer que siempre estuvo a favor de la democracia, que mantuvo una actitud contestataria al régimen y por esta razón fue reprimida y condenada al ostracismo por parte de la dictadura. Pasó mucho trabajo para criarnos porque no le daban empleo por las ideas que tenía. Cuando empezamos a crecer, comenzó a inculcarnos esas ideas de democracia, de libertad”, relató el exiliado.

Y aseguró que su madre “sufrió muchos actos de repudio, fue golpeada brutalmente en varias ocasiones en su propia casa, le rompieron la columna vertebral y estaba de por vida en una silla de ruedas. A pesar de su edad y de su sufrimiento, participaba en vigilias y conferencias, mucha gente iba a la casa a escucharlas. Para nosotros era un estímulo verla siempre luchando”, concluyó su hijo Miguel Sigler Amaya.

El entierro de Gloria Amaya González estaba previsto para el sábado 9 de enero a las 16:30, hora de Cuba (20:30 hora europea).

Tomado de http://www.ddcuba.com