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Miércoles, 27 de Mayo de 2009

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  1. boringhomeutopics
    Martes, 16 de Junio de 2009 a las 07:03 | #1

    Cuento para las fotos 47-Road.

    autor>>> Juan Pollo

    Yeyo vio cómo el Toyota alquilado se acercaba despacio, y lo siguió con la mirada cuando le pasó por delante. “¿Qué carajo hace este berraco por aquí?” Había una vez cuando nadie se atrevía subir a la Loma del Burro, pero aquellos años se fueron junto con el elemento que se fue en busca de mejor vida. Ahora sólo quedaban infelices y gente como él, contentos de vivir al margen de la sociedad, no hay más ná, como pensaba a menudo. Hoy cualquier comemierda subía a tirar fotos para llevárselas de regreso a su país como trofeo. Y aquí había llegado uno.

    Observó cómo el carro se detenía, y se bajó el chofer. Otro comemierda de Miami. Con su sombrero de paja de Wal-Mart, su bolsita alrededor de la cintura y su camarita al cuello. Parecía hacer un intento por pasar como cubano de la isla con su camiseta de los Industriales, pero sus sandalias lo delataban. El tipo miraba hacia arriba de la loma y parecía buscar algo.

    Yeyo caminó hacia él. “¿Busca algo?” El hombre volvió la cabeza y le respondió: “Chico, ¿cómo se puede subir allá arriba a ver si tiro unas fotos de la ciudad?”

    ¡Ahora sí!, pensó Yeyo. “Ah, sí, cómo no. Hay un trillo por allá que lo lleva hasta arriba. Venga, yo lo llevo.”

    El yuma se volvió hacia él. “Oye, gracias, pero no quiero molestarte.”

    “No’mbre, no. No es molestia ninguna, venga por aquí.”

    Yeyo empezó a caminar y el hombre lo siguió. Pronto llegaron a lo que quedaba de la casa del carnicero y entraron al placer por el costado. Se veía claramente un sendero entre los matorrales, y comenzaron la subida. “¿De dónde es usted?”, preguntó Yeyo.

    “Yo soy de aquí, soy cubano”, le respondió el hombre, que ya sudaba copiosamente.

    “Ah, mire pa’ eso. ¿Pero vive en la isla?”

    “No, yo me fui de niño pa’ los Estados Unidos. Vivo en Miami.”

    “Vaya, qué bueno. ¿Tiene familia en la isla?”

    “No, vine de vacaciones.”

    Yeyo no podía creerlo. Le cae un comemierda del cielo, sin familia, en el país ilegalmente gracias al bloqueo. Seguro que lleva todo el dinero encima porque en el hotel no lo va a dejar. Siguen caminando y ya se ve el tope de la loma. Tiene que actuar.

    De pronto sintió como si lo hubiera partido un rayo. Todas las fibras de su cuerpo se convulsionaban y cayó al suelo. ¿Qué carajo había pasado?

    Mientras se retorcía en los matorrales, vio como el yuma se acercaba. ¡Coño, qué bueno que este tipo está aquí para ayudarme!, pensó. Trató de pedir ayuda, pero no pudo. Las convulsiones no le permitían ningún movimiento voluntario. Vio como el yuma se arrodilló y sintió como si otro rayo lo partiera de arriba abajo. ¿Pero qué cojones es esto?

    El yuma habló: “Hijo de la gran puta, llevo 38 años esperando este momento. Cuando yo era niño yo pasaba un día por aquí con un montón de postalitas que acababa de comprar y tú te me arrimaste y me dijiste que me ibas a ayudar a contarlas. ¿Te acuerdas?”

    Yeyo se revolcaba en el suelo y del pasado le vino una imagen de cuando le llevó las postalitas al comemierdita que nunca había visto antes. Pero, coño, eran chamacos de 8 o 9 años, ¿quién se acuerda de eso?

    El tipo siguió: “En lo que contabas, ibas acumulando postalitas, hasta que las separaste, me diste un paco y me dijiste: ¡Coge estas y las demás son pa’mí!, y saliste corriendo. Yo empecé a correr detrás de ti, pero nada. Ese día juré que nadie más me iba a joder, y que algún día me la ibas a pagar”.

    El tipo le zafó el cadenón de oro que Yeyo llevaba al cuello con la medallota de Santa Bárbara, y lo metió en su bolsita, junto con el Taser. “Cuídate”, le dijo. Y se fue por donde vino.

  2. Fransis Frans
    Jueves, 4 de Junio de 2009 a las 08:36 | #2

    UN CUENTO O CRÓNICA CUBANESCO:

    —Yuma, si me das un fula te enseño mis cicatrices para que las retrates —dijo un hombre con un muñón en una pierna y úlceras en la otra.
    —Sí, ellos solo vienen a retratar la miseria —contestó una señora que hacía buen rato se había parado a mirar al fotógrafo.
    Yo ya estaba nerviosa. Como una chiquita mala, yo le había pedido al desconocido que encontré con una cámara una foto de mi casa.
    —¿Puedes tomar una foto de esa casa para mí?
    El muchacho me sonrió amablemente.
    —No puedo, querida, estoy advertido por la policía cubana. Precisamente por hacer fotos de esquinas y casas de La Habana —me dijo con un acento lejano que no reconocí.
    —Es mi casa y la veo todos los días —le dije con los ojitos llenos de agua—, pero anoche soñé que yo era grande y ya no estaba en Cuba —y me corrieron dos lagrimones grises hasta la punta del mentón.
    Él miró al hombre que se acercaba en silla de ruedas a proponer nuevamente sus úlceras y a la mujer que con una mueca de asco descolgaba un teléfono quizás con intenciones de llamar a la policía. Me cogió una mano y la enganchó en su pulóver y me dijo que lo halara para avisarle cuando estuvieran cerca. Entonces tomó la cámara con las dos manos, era grande, y empezó a disparar. Al frente, al costado, arrastrándome con él colgada a la espalda de su pulóver.
    Las sirenas comenzaron a escucharse.
    La señora mostraba su boca desdentada imitando una risa.
    El muchacho se agachó.
    Yo milagrosamente quedé más alta que él. Ahora parecía una princesita churrosa y asustada en medio del asfalto blanco-sol con su lente a mis pies.
    Las sirenas doblaron la esquina. Me había entretenido en mi cuento de hadas cubano. Lo halé con toda mi desesperación, pero ya era tarde.
    —¡Suelte el arma! —gritó ridículamente la Policía Nacional Revolucionaria.
    Él, de espaldas a ellos, levantó un brazo con la cámara y la colocó suavemente en el polvo.
    No dejábamos de mirarnos. Los dos sabíamos que había sido una aventura suicida.
    Con la otra mano, subió suavemente su pulóver y, sin que nadie más que yo lo notara, me dejó ver una Polaroid colgada a su cuello.
    No dejábamos de mirarnos. Este era el fin de la historia y a pesar de eso apuntó con la nueva cámara a la casa y, suavemente, zigzagueando como una hoja, cayó al polvo nuestra última foto.
    —¡Vírese, ciudadano! Ponga las manos en la cabeza y aléjese de la chica —gritaban ridículamente por un altoparlante a menos de tres metros.
    Dos guardias se acercaron. Lo tiraron fuertemente al piso. Lo esposaron y lo condujeron dentro del carro.
    Yo, inmóvil.
    Arrancaron.
    Yo, inmóvil.
    Comenzó a alejarse para siempre sin parar de mirarme, con el rostro sucio y dañado por el golpe y una sonrisa cómplice que nunca olvidaré.
    Al regresar por mi tesoro, la señora le pegaba con la cámara en la cabeza al inválido, hasta quitársela, y salir corriendo con La Habana del muchacho perdida entre sus manos de delatora.
    El inválido se lamentaba y trataba de alcanzarla desde su silla de ruedas.
    Yo me agaché, hundí los dedos en el polvo de Cuba y salvé de allí nuestra foto: mi casa, inmortalizada por aquel ojo extraño de muchacho deportado al otro lado del mundo.

    _______________
    Fransis Frans,
    3 de junio 2009.
    P.D.: Quiero mi foto de La Virgen del Camino que tú todavía no has hecho. Este cuento no relata ninguna de tus fotos del blog, pero es parte de mis imágenes sobre ti retratando nuestra ciudad perdida. Ojalá sirva para el concurso.

  3. boringhomeutopics
    Miércoles, 27 de Mayo de 2009 a las 20:36 | #3

    A STORY FOR MY PICTURES

    You are invited to create your own story for my pictures.

    Select your best picture from BORING HOME UTOPICS and let me know a story about it, inside it, around it…

    Just send me a mail (orlandoluispardolazo@gmail.com) with your writing and the picture name.

    All stories will be published in BORING HOME UTOPICS.

    Open until Saturday July 4th, 2009.

    Cuban writers Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD) & Orlando Luis Pardo Lazo (OLPL) will choose a number of distinctions and 3 special awards.

    Winners will receive an autographed 30×40 cm copy of your/my/our best picture (plus surprises).

    I want to read more about you, inside you, around you…

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