Por su flanco débil

Con el desplome del “telón de acero” se pensó que nuestro grillete opresor se quebraría afectado por la corrosión económica. Al no suceder se recurrió al oráculo. Se han empleado para los vaticinios: el tablero de Orula, la tabla de Ouija, las cartas del Tarot, las Runas y el I ching entre otros. El imaginario popular vio profecías hasta en los análisis académicos serios y bien ponderados. Se ha dicho: ¡Ahora sí!, !Ahora sí! al producirse una conjunción planetaria, al paso de un cometa u otro evento cósmico. En general, el enfoque ciudadano para los cambios ha estado dirigido a factores externos.
Hoy el escenario para los cambios ya está definido. La Magna Grecia nos legó la sentencia: El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Los que han gobernado medio siglo de forma totalitaria están enajenados con su poder omnímodo. Ya iniciaron la sucesión dinástica para perpetuarse a cualquier precio. Los jóvenes de la camada gobernante, proyectados como herederos, crecieron convencidos de que el país es patrimonio familiar y sus habitantes esclavos y siervos de la gleba modernos. Fueron formados en la certeza de que su obligación es conservar las conquistas de sus padres.
Quiero la paz. Me esfuerzo por fomentar una cultura holística de respeto y paz. Es la vía para no desaparecer como nación y perpetuarnos como seres humanos en general. Pero en nuestra historia los conflictos se han resuelto con violencia. La máxima latina: después de la razón la espada, entre nosotros es “con la espada para imponer mi razón”.
Posiblemente se repitan los errores y la transición hacia la democracia pase por una etapa de violencia, para que quede claro: sangrienta. Es la única vía que quiere dejar abierta el sistema. En la enfermiza psicología de los gobernantes está dejar tras de sí el Apocalipsis. Como referencia tenemos el éxodo de Mariel en 1980. El presidente de los Estados Unidos declaró que recibiría a los refugiados con sus brazos abiertos y permitió a los cubanos radicados en los Estados Unidos venir con embarcaciones a recoger a sus familiares. Con su característica prepotencia Fidel Castro los calificó de escorias, sacó de las cárceles a los presos comunes, de los hospitales a los dementes y obligó a que se los llevaran. Así quiso demostrar que los que se marchaban de su paraíso eran delincuentes y locos.
La reconstrucción de la sociedad civil es la base que sustentará los cambios. Para eso hay que vencer las barreras psicológicas de la indefensión y recuperar la autoestima. La transición comienza de nuestra piel hacia adentro. La condición necesaria y suficiente es variar la perspectiva y autocentrarse. Tomar decisiones y ejercer los derechos ciudadanos. Realizar los actos naturales a los seres humanos de forma espontánea sin pedir permiso, ni dejarse coaccionar. Al lograr el crecimiento interior se fragmenta el molde exterior. Cada día son más los que empoderan su autoestima, fortalecen su voluntad y se agrupan en organizaciones independientes.
Una muestra es la Plataforma de Candidaturas Candidatos para el Cambio. Esta promueve a los ciudadanos independientes para que se presenten, como delegados del Poder Popular, en las elecciones de la circunscripción donde residen. Así comenzar las transformaciones desde la base y dentro de la propia legalidad del régimen.
Está demostrado que no hay aparato represivo, aunque sea muy profesional y cuente con recursos, que le pueda impedir a todo el pueblo ejercer sus derechos pacíficamente. Lo vemos cuando visitan a las personas para intimidarlas y coaccionarlas en un intento para que no se presenten como candidatos independientes. Saben que si los atemorizan y desisten se mantiene el inmovilismo.
Según la filosofía marxista para que los cambios ocurran se necesitan tres factores, a saber: 1.- Que existan las condiciones objetivas, 2.- Que se creen las condiciones subjetivas, 3.- Que aparezca el líder. Veamos cual es la situación en nuestra sociedad.
1.- Las condiciones objetivas están creadas desde la desaparición de la URSS y el llamado Campo Socialista en Europa del este. Se agudizan cada día, el régimen ya no puede satisfacer ni las necesidades básicas de la población.
2.- Las condiciones subjetivas se manifiestan cuando el ciudadano identifica los males con el sistema y no por causas externas. Por eso aumentan las críticas en público y las indisciplinas sociales. Lo pudimos constar en un sondeo realizado entre el 25 de abril y el 25 de mayo del 2009. De los encuestados el 46% consideraba que el sistema se estancó y un 52% que iba para atrás. Lo que indica que se requieren transformaciones. La frustración, desesperanza y falta de expectativas se expresa en el 52% que contestó sólo tener algunas posibilidades de realizar sus aspiraciones y el 43% ninguna.
3.- Al aflorar la sociedad civil cobran visibilidad los ciudadanos con capacidad de liderazgo. Se percibe cuando los órganos represivos impiden de forma selectiva el acceso a lugares públicos y reuniones a determinados ciudadanos. El objetivo es que los líderes emergentes no interactúen con sus seguidores. Saben muy bien que la sociedad está abocada a un estallido social o como la propia filosofía del sistema lo llama: las condiciones están creadas para una revolución. Los reaccionarios del poder se sienten amenazados por la acción pacífica de la sociedad civil y sus líderes de opinión.
El sistema ha demostrado con creces fuera, de las fronteras nacionales, su capacidad combativa y dentro la eficiencia represiva. Aún en medio de la crisis existencial que padece está preparado para aplastar, de forma sangrienta, los intentos violentos de cambio. Para contener esas acciones está en plena disposición y desea que se utilice esta vía. Pero las trasformaciones avanzan por su flanco débil. No está preparado para la lucha pacífica del ciudadano que se empodera con las tecnologías de informática y comunicación. Con urgencia se buscó apoyo tecnológico en China, reforzó estas defensas y quiere pasar a la ofensiva. Pero, en esto tienen la rigidez del ejército profesional con relación a la flexibilidad que caracteriza a una guerrilla. A lo que hay que sumar el temor de que sus capacitados jóvenes se identifiquen con los objetivos de sus oponentes.


