Arroz para el Octavo Ejército
Y también es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. Eclesiastés 3:13
La primera función de teatro la vi en mi localidad natal, en un escenario improvisado en el parque. Era una obra china interpretada por actores cubanos. La trama se desarrollaba en torno a la cosecha, recogida y el suministro de alimentos para el frente de batalla. Quede cautivado por el hechizo y la magia de su representación.
Al dejar la vida nómada los humanos incluyeron en sus labores la agricultura. Para poder desarrollar, de forma satisfactoria, los cultivos es necesaria el agua. De ahí que se asentaran donde había abundante suministro del preciado líquido. Es por eso que las civilizaciones de la antigüedad se originaron en torno a ríos caudalosos. Junto al Nilo en Egipto, el Ganges en la India y el Yang Tse en China florecieron tres grandes culturas de la humanidad.
Nuestros antepasados descubrieron el valor nutritivo de las gramíneas y las plantaron. A través de un largo proceso de selección mejoraron el rendimiento y la resistencia a las plagas de las plantas de avena, trigo, maíz, cebada, arroz y centeno, las que se les conoce por cereales (de Ceres, la diosa latina de la agricultura). Según la región del planeta se desarrolló uno u otro cultivo. En Asia se generalizó la siembra del arroz y en América la del maíz. Por eso, en los estudios antropológicos la alimentación es una valiosa información.
En nuestro país algunos alimentos y formas de elaborarlos provienen de la tradición española. Muchos de los que llegaron de la Península Ibérica procedían de regiones donde había predominado la cultura islámica durante siglos. Posteriormente, con la incorporación de los africanos llegaron sus hábitos nutricionales. La posición geográfica de la Isla hizo que fuera un lugar de reabastecimiento, entre Europa y Sudamérica, por lo que recetas de la cocina francesa, inglesa, norteamericana, Yucatán y el Caribe enriquecen nuestro acervo culinario.
Al seleccionar y preparar cuidadosamente lo que consumimos aseguramos una felicidad doble: el disfrute al ingerirlo y gozar de una buena salud con una alimentación balanceada. El equilibrio viene dado por un triángulo equilátero, cuyos catetos lo forman los alimentos: energéticos, constructores-reparadores y reguladores. La buena nutrición es de suma importancia, las sustancias son transformadas y convertidas en parte constitutiva de nuestro cuerpo, de ahí que se diga: somos lo que comemos.
En nuestro entorno geográfico predominan los platos en base al maíz. Sin embargo, desde hace siglos el arroz está arraigado como patrón alimentario en nuestra sociedad. Para muchas personas éste cereal es un símbolo. Al no estar en la mesa el resto de la comida no les parece alimento y quedan psicológicamente insatisfechos. Aunque lo consumido sea adecuado.
En el mes de abril comenzaron los comentarios y las manifestaciones de desasosiego a crecer en la población, se había suspendido la venta liberada del arroz. Ya desde principio de año diferentes empresas no le ofertan al trabajador almuerzo, en su lugar recibe 15 presos diarios. Ahora tiene que comprar, elaborar y llevar lo que va a comer en el descanso a mitad de la jornada. Como el estipendio no está en correspondencia con los precios, muy poco puede hacer para satisfacer sus necesidades alimenticias básicas.
Imaginen mi sorpresa, el sábado 29, al llegar al Mercado Agropecuario Estatal de 27 y A en el Vedado, Ciudad de La Habana y encontrar que vendían 10 libras de arroz por persona. Al regresar a la casa, después de 2 horas de fila al sol, mi esposa me preguntó: ¿Qué conseguiste? Recordé el título de la obra teatral en la pubertad y le contesté: Arroz para el Octavo Ejército.


