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Fallece reo común

En horas de la noche de este 26 de junio el reo común Roberto Rodríguez Ramos murió de un infarto en la prisión provincial de Canaletas en Ciego de Ávila. Los funcionarios de orden interior del penal llevaron a Rodríguez Ramos al hospital provincial Antonio Luaces Iraola después de ser consultado por el médico de guardia en la cárcel según afirmó la fuente que prefiere el anonimato por temor a represalias.

La fuente añadió que el interno falleció en la clínica antes mencionada y tenía 54 años de edad al morir. Roberto Rodríguez Ramos residía en la capital cubana. Además de él, existen un grupo de habaneros que sobrepasan la cifra de 100 que están desterrados en esta provincia por indicación de la Dirección Nacional de Establecimientos Penitenciarios en contra de la voluntad de los privados de libertad y sus familiares. Roberto Rodríguez Ramos convivía en Tarea Confianza, lugar de confinamiento aledaño a Canaletas.

Así mismo hay que destacar que en 20 meses se han suicidado 5 hombres. Entre las víctimas se encuentra el invidente Rautel Fernández Prieto. Termina explicando la fuente que esta penitenciaría es una de las de mayor incidencia en todo el país en cuanto a las autoagresiones de reos y puede ser la causa fundamental de la destitución del Tte. Coronel Reinerio Díaz Betancourt , exdirector de Canaletas.

Pablo Pacheco, Prisionero de conciencia

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Crónica de una cárcel Cubana

Galera 43, explotó y, en reciclaje, dijo un preso común al colectivo. Del carajo trabajar con carne y no poder comerse un bistec, ripostó Charón al portador de la mala noticia. Aunque no lo parezca los reos se solidarizan unos a otros siempre que ocurre una adversidad a los privados de libertad. Esta crónica puede parecer graciosa pero la realidad es otra.

Las autoridades de los establecimientos penitenciarios determinaron a principios de este año seleccionar una buena cantidad de internos para trabajar en la fábrica aledaña a la prisión provincial de Canaletas en Ciego de Ávila. Todo indica que ante la inminente visita de alto rango a nivel nacional, es posible que de alguna esfera global, especialmente de la Organización de las Naciones Unidas, se disfrace la cruel realidad de este centro penitenciario. En la citada fábrica se elaboran en diversas especialidades sobresaliendo carpintería, bloques, jarros plásticos y reciclaje de ropa.

En otras ocasiones he escrito sobre las anomalías en el salario de los reclusos aunque hoy me refiero a quienes trabajan en reciclaje y según ellos hay quien ha recibido 300 pesos en moneda nacional, 12 CUC al mes. En todo este tiempo los hombres que laboran en reciclaje han sido descubiertos al sacar ropas de marcas conocidas después de ser los privados de libertad sorprendidos in fraganti son expulsados de sus puestos. El preso es preso.

En más de una ocasión he oído anécdotas sobre reciclaje. Trabajadores civiles y algún que otro militar pueden robar por la izquierda. Los sorprenden y todo quedó en casa. Ahí radica el quid del problema. No creo que sea difícil vender a los reos algunas de las prendas que ellos mismos seleccionan para después venderse en tiendas recaudadoras de divisas. El cautivo debe ser incentivado y comprar con el modesto salario que reciben indumentarias que pasan una y otra vez por sus manos. Es difícil, muy difícil, trabajar en la mierda y no embarrarse, manifestó uno.

Aunque reciclaje no es el único lugar donde suceden estas situaciones el caso más lamentable ocurrió el 14 de junio último cuando Henry Veitía Valdivia perdió una de sus piernas en la bloquera al sufrir un severo accidente en la concretera mecánica causado por las escasas medidas de seguridad en el local. Este joven estuvo varios días entre la vida y la muerte y se desconoce su actual situación de salud. Nada, la canción de Rubén Blades lo dice clarito, clarito. “Con el salario que a mí me pagan no voy a arriesgar la vida que Dios me diera”.

Pablo Pacheco, Prisionero de conciencia

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Samuel Bak- “Luna”

Estupefacto, atónico diría yo, quedamos todos los seres humanos que defendemos los derechos fundamentales de nuestros semejantes en los distintos puntos cardinales del planeta Tierra al conocer la noticia del nombramiento de Cuba como vicepresidenta del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas en el próximo periodo del desacreditado organismo mundial.

Reconozco y emplazo a los gobiernos que pertenecen al citado consejo que es harina del mismo costal de la desaparecida Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la cual condenó una y otra vez a las autoridades de La Habana con resoluciones que el régimen de la isla ignoró en cada oportunidad, haciendo el papel de inocentes similar a un niño de 7 años al cometer una travesura a espaldas de sus padres. Debe la Organizaciones de Naciones Unidas eliminar esta dependencia o renunciar al verdadero sentido de una organización de países unidos. Esa interrogante queda en manos de cada una de las naciones que conforman la ONU.

Es un verdadero insulto a la inteligencia del más mediocre de los humanos. No es menos cierto que en muchos países se pisotean los derechos de las personas, incluyendo el derecho a la vida que Dios nos otorga y caduca en la muerte. No me refiero a los clásicos violadores sino a los Estados Unidos y la civilizada Europa. Las cárceles de Abu Ghraib y Guantánamo y otras que la administraciones de W. Bush primero y Barack Obama en la actualidad mantienen a supuestos talibanes por tiempo indefinido. Es simpático, recuerdo que el régimen talibán no era tan perverso en la época en que enfrentaba el expansionismo comunista soviético y el aliado de Occidente como lo es ahora.

Del viejo continente surgen noticias diarias contra los inmigrantes. En fin, hay tela por donde cortar. Pero señores míos, no es lo mismo un país donde se violen los derechos humanos. Es posible que esto ocurra en la mayoría de los gobiernos de todo el mundo a otro estado donde los derechos inalienables además de violados se toleran y legalizan como ocurre en este país. Los responsables de cada absurda determinación olvidaron en su afán de contradecir a Occidente que aquí, hasta los otros días, un grupo de pacíficas mujeres que reclaman la libertad de sus seres queridos en prisión, por motivos de conciencia, eran arrastradas y ultrajadas en plena calle de la capital cubana por militares y turbas dirigidas desde las oficinas de la policía política.

A pesar de las gestiones del cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, a quien apoyo incondicionalmente, aún quedamos en condiciones difíciles, la mayoría con enfermedades graves adquiridas en cautiverio, muchos presos políticos y de conciencia. Incluso el único que liberaron del grupo de los 75 hasta hoy, 22 de junio, y después de las conversaciones y de lo cual me alegro infinitamente, ha sido Ariel Sigler Amaya. El mundo a través de la prensa extranjera, amigos y familiares que le han visto se percatan del guiñapo de hombre en que lo han convertido. Por supuesto, hablo del dolor físico pero la firmeza de sus ideas continúa tan firmes y seguras como el acero.

El colega con el cual comenté sobre el tema cree, no lo descarto, que este nombramiento puede ser un arma de doble filo para el gobierno del general de ejército Raúl Castro Ruz pues teniendo la vicepresidencia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU lo compromete en la cruzada que todos tenemos el compromiso moral de defender: nuestros derechos naturales. En honor a la verdad manifiesto mis dudas respecto a la interpretación y cumplimiento de La Habana referente al tema y la confianza que los países protagonistas de la elección le han otorgado. Aún espero por el cumplimiento, ¿qué cumplimiento? Espero por la publicación oficial de los acuerdos políticos, económicos y sociales que las autoridades gubernamentales rubricaron hace más de dos años. Tiempo al tiempo es el mejor y eficaz testigo de los hechos.

Pablo Pacheco, Prisionero de conciencia

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Del MP4 al Silencio

Hoy puede ser un día especial, de hecho lo es. Además del pabellón matrimonial mi inigualable pareja me entregó una emotiva misiva del presentador de televisión en Holanda, Sebastián Lebriel, la cual responderé pronto a través del blog Voz tras las rejas.

Demasiado bueno para ser verdad, pensé. Treinta minutos después de regresar del pabellón, el funcionario del orden interior del destacamento 3 me informó que debía acompañarlo a la planta ubicada en la entrada del penal. Algo anda mal, pensé. Olvidé por completo el diálogo de la iglesia católica cubana y el gobierno a favor de los presos políticos cubanos. Quizás estos más de 7 años de encierro sufriendo y padeciendo el lado más oscuro del ser humano activaron mi intuición. El olfato a bol de moda en estos días de la Copa Mundial de Futbol no me falló. Fui conducido al cuarto de los abogados y quedé a merced nada más y nada menos que del Mayor de la Seguridad del Estado, Agustín, encargado de cárceles y prisiones en esta provincia de Ciego de Ávila. Además del tristemente célebre Tte. Coronel, José Mariño, Jefe de Operaciones de la Policía Política y máximo responsable de los aparatosos operativos y registros en los domicilios de Pedro Argüelles Morales y mío los días 18 y 19 de marzo de 2003.

Si digo que no me asusté soy un reverendo mentiroso. Así mismo, si digo que no presagié algo maligno me engañaría a mí mismo. El resultado de mi imaginación fue positivo. Los oficiales de la Seguridad del Estado me comunicaron que gracias a diversas fuentes de información conocían de la tenencia por mi parte de una memoria y estos equipos son prohibidos en las prisiones cubanas. Por tanto debía entregarlo y ellos se responsabilizaban en devolverlo a Oleidis. Accedí sin reproche, aunque la torpeza colocó en mí una risa irónica que sorprendió a mis principales verdugos.

Es increíble para la comunidad internacional creer que en los centros penitenciarios de esta isla se prohíban además de las cámaras de video o fotográficas, radios, DVD, grabadoras, ventiladores, móviles o celulares y los teléfonos que funcionan para los reclusos están restringidos y monitoreados constantemente. A esto se agrega las memorias, IPod, MP3 y MP4.

Lo curioso de esta historia radica es que mi MP4 de 4 GB solo sirve para escuchar música, jugar juegos de habilidad mental y archivar el álbum de fotos de mi querida familia. Tendré que prescindir, a partir de hoy, de lo más anhelado por mí en este tétrico lugar. Hasta esta insignificancia preocupa a los informantes desde el Departamento Técnico de Investigaciones, Orden Interior, Control Interno, Seguridad del Estado, en este destacamento B de la prisión provincial de Canaletas en Ciego de Ávila, principalmente en la galera 43.

Es posible que el responsable de tanta delación necesite día tras día de mí, incluso para denunciar a sus fans cuando violan arbitrariamente sus derechos. Quizás mientras grabo esta crónica el artífice de tan valiosa información la escuche y aplauda. Su falta de valor humano deja mucho que desear. Aún así estoy dispuesto a ayudarlo en todo lo que pueda, pero por favor, no acepto que nadie pueda engañar mi inteligencia. Soy por naturaleza solidario y si algo he aprendido en estos 87 meses de cautiverio es a perdonar a mis semejantes. De lo contrario pierde su sentido a tanta miseria humana. Máxime si tenemos en cuenta que esta especie de hombre no pasan de ser simples peones en el juego político del actual gobierno, muy común en las cárceles cubanas.

Tiene mucha razón Sebastián Larie cuando me dice en su carta que es terrible que tenga que apuntar en esta vida una lucha tan injusta. Pero, mi querido amigo, si no soy yo, serán otros mientras exista maldad en este mundo habrá hombres y mujeres dispuestos a combatirla. De eso no tengo la menor duda.

Ahora estoy además de privado de libertad, privado de jugar, privado de escuchar música y privado de ver diariamente las fotos de mi Odeilis y de mi único hijo, Jimmy. Pero no importa, tendré más tiempo para continuar realizando lo que me llevó a prisión: escribir lo que dicta mi conciencia y denunciar las constantes violaciones de los derechos humanos en Cuba.

Pablo Pacheco, Prisionero de conciencia

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Cuídense


The Long Road- Chad Elliott

La política es el arte de lo posible. Razón por la cual decidí apoyar desde el primer momento el encuentro entre el General de Ejército Raúl Castro y el Cardenal Jaime Ortega Alamino. Este último apeló a la inteligencia y buena fe, intercediendo por las Damas de Blanco y los presos políticos y de conciencia. El Arzobispo de La Habana, máximo representante del Vaticano en la Isla ha ignorado las críticas hechas desde dentro y desde fuera del país. En honor a la verdad, cualquier ataque a esta iniciativa podría hacerla terminar en resultados estériles, sin la liberación de los presos políticos y de conciencia y eso Jaime Ortega lo sabe perfectamente.

Su compromiso con Cuba es una orden de Dios y nace también de un fuerte llamado de su propia conciencia. Simpatizo con el Cardenal, no lo niego. Confío plenamente en Ortega Alamino. Si por esto me gano algunas críticas, bienvenidas sean. Si me equivoco lo reconozco y punto. Además tengo ese derecho y no voy a renunciar a ejercerlo para complacer a nadie. Siempre he dicho que primero debo quedar bien con mi conciencia y después con la de mis semejantes. Por supuesto que sin dañar o afectar mis principios. En política a veces parece que se está muy lejos de alcanzar un objetivo y sin embargo el horizonte de su solución está frente a nuestras propias narices. También es cierto que en los momentos de mayor fragilidad y tensión pueden estar muy cerca de concretarse las metas que soñamos.

Pero el traslado de Antonio Díaz Sánchez primero, de Adolfo Fernández Saínz y Félix Navarro Rodríguez después, me ha dejado un sabor agridulce difícil de explicar. A pesar del férreo control sobre nosotros, los presos políticos y de conciencia manteníamos una fluida comunicación, burlando el asedio de los militares. Ahora solo quedamos Pedro Argüelles Morán y yo, el futuro de ambos es incierto, pero sea cual sea el destino de cada cual, será difícil –muy difícil- volver a tener un equipo como el que formamos en esta cárcel provincial de Canaleta en Ciego de Ávila. No dudo que en otras prisiones suceda lo mismo, pero nuestra camaradería nos permitió sobrevivir y protegernos.

Estos han sido mis amigos durante estos largos siete años: Tony, indomable e incomparable a la hora de buscar iniciativas; Félix Navarro, único por su inteligencia y ecuanimidad e imposible de igualar en la tolerancia de cualquier idea. Adolfo Fernández Saínz, dueño de sí mismo y con un criterio de mucho peso a la hora de tomar una decisión colectiva. Pedro, contestatario por naturaleza pero noble de corazón y lector a la máxima potencia, a pesar de la escasa visión que le queda por la enfermedad que padece en sus ojos. Nadie puede imaginarse la influencia que cada uno ha tenido en mí y cuánto me aportaron sus siempre sabios consejos.

Mañana puede suceder cualquier cosa, pero mientras quede en cautiverio un solo preso político y de conciencia, no hay nada –absolutamente nada- que celebrar. Además, si nos guiamos por las propias leyes vigentes muchos de ellos deberían estar en régimen de mínima seguridad o en libertad. Del lobo un pelo, me suena a conformismo. No dudo que las autoridades cubanas, aún guardan bajo la manga su última carta. El As de oro, quizás. Aunque a estas alturas del juego no creo que nada de eso les ayude a ganar a partida.

Hoy doy más valor a las sabias palabras de Adolfo Y Félix “paciencia Pablito, paciencia, pero siempre firme pues ante nuestros verdugos eso nos aporta poder”. No sé cuándo pueda volver a ver a estos excelentes y dignos hombres, cada uno de ellos dejó su huella en su corazón. Espero que también ellos recuerden mi frase favorita “cuídense, que aún es mucho lo que debemos y podemos hacer por Cuba”

Pablo Pacheco

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Tuberculosis


The Storm- Greg Chappell

Médicos y laboratoristas de la prisión provincial de Canaleta realizaron -este 5 de junio- a cerca de 140 reclusos la prueba para detectar tuberculosis, según pudo verificar este reportero en cautiverio. Otras fuentes agregaron que la pesquisa se debe a que se supo que el reo común Orlando Rivero Rodríguez, de la galera 44 en el destacamento 3, de la mencionada penitenciaría estaba contagiado con ducha enfermedad pulmonar. Las fuentes añadieron que Rivero Rodríguez fue aislado inmediatamente de descubrírsele la enfermedad muy frecuente en las cárceles cubanas. Terminan explicando las fuentes que siempre que aparece algún caso con esta contagiosa enfermedad, se realiza un trabajo profiláctico para detener la propagación de la afección o un posible contacto con el bacilo de Koch, causante del mal y promotor de la muerte de cientos de seres humanos en países subdesarrollados, principalmente.

Pablo Pacheco Avila

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Con qué Derecho


Hecha por Anne Rosenvald

Es tarde, muy tarde en la noche. Apenas dos de mis compañeros de infortunio se mantienen despiertos aquí en la galera 43 del destacamento 3, en la prisión provincial de Canaleta en Ciego de Ávila, donde me tienen recluido por motivo de conciencia las autoridades de este país al cual amo y me debo incondicionalmente.

Esta noche me resulta imposible dormir sin escribir estas líneas que responden absolutamente a mi percepción de la vida, relacionadas con Cuba y todos los cubanos. Cuando hablo en estos términos renuncio a palabras huecas o a la acostumbrada retórica intolerante de algunos que se creen dueños absolutos de una verdad inexistente a ambas orillas de La Habana y la Florida. Disentir es un derecho, criticar también, pero ni lo uno ni lo otro es sinónimo de atacar. Nunca he dudado que mis compatriotas en la diáspora son parte indisoluble del pueblo cubano, divididos por un sistema y un pedazo de mar, que en el futuro no dudo pueda unirse por un puente que va más allá del tránsito de automóviles. Hablo de la unión de culturas similares y diferentes a la vez, arraigadas a cuestiones relacionadas con el modo de vida del exilio y nosotros pero, cubanos todos.

A raíz de la buena voluntad, la cual aplaudo, del cardenal y obispos de La Habana, Jaime Ortega Alamino, sus gestiones a favor de las Damas de Blanco y los presos políticos y de conciencia, han surgido disímiles criterios divergentes, lo cual considero hasta cierto punto normal, debido a las características naturales de nosotros los cubanos, con una diversidad de culturas arraigadas al carácter de uno y de otro. Ahora bien, dónde radica el sacrilegio de las más de treinta mujeres emparentadas con los hombres de la causa de los 75 que piden, con todo derecho, el receso por unas semanas de las también valerosas Damas de Apoyo en los desfiles por las calles de la capital cubana.

Espero que nadie, con el más mínimo raciocinio critique el proceder de esta treintena de féminas, que simplemente discrepan de las principales líderes del grupo de mujeres que visten de blanco impulsando la paz y a las cuales respetamos y admiramos todos los presos políticos y de conciencia cubanos. Nadar fuera del agua es tan fácil como absorber un refresco congelado de coca-cola en pleno verano, lo mismo en Varadero que en Miami Beach. Acaso los casi 90 meses, unos 2 700 días no significan algo para los valientes defensores de la libertad detrás de un micrófono, en cualquier emisora de radio en la Florida o La Habana. Sí, respetemos el trabajo, dolor, sufrimiento y otras cosas más de nuestra familia. Y si no piensan igual, no las conviertan necesariamente en enemigas. A esto se agrega el testimonio casi extraterrestre de los presos políticos y de conciencia en reclusión.

Hemos llegado a un punto sin retroceso en el futuro de esta nación. Otorgar un voto de confianza a Jaime Ortega Alamino, en nombre de la iglesia católica cubana, es un signo de inteligencia, tolerancia y, sobre todo, significa la esperanza de quienes llevamos la cruz mayor, con mucho orgullo y dignidad.

También está latente un dato importantísimo a la hora de ser objetivo. Nunca antes en los últimos 50 años, el gobierno acude a los católicos para hacer público la necesidad de desterrar un conflicto interno con el presidio político y el protagonismo de las Damas de Blanco, que le ha dado como resultado las críticas de la comunidad nacional e internacional, aunque la primera no se desprende del miedo que muchos cubanos llevan dentro.

Estoy dispuesto al diálogo dentro y fuera de mi país pero si esto implica ataque, odio y difamación es mejor no perder el tiempo pues, es preferible tener oídos sordos a la porquería que nos han obligado por más de cinco décadas.

Pablo Pacheco Avila

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En el Piso

Al menos 9 reclusos duermen en el piso en el destacamento 3 de la prisión provincial de Canaleta en Ciego de Ávila, según pudo comprobar este reportero. Varios internos aseguran que este fenómeno es usual en esta cárcel y en la mayoría de los destacamentos hay reos pernoctando en el suelo. En las galeras 41 y 42 del citado destacamento 3 existen 8 convictos sin camas de una población superior a los 100 reclusos. Es necesario destacar que en las galeras mencionadas hay capacidad para 36 hombres en 12 camas de 3 literas cada una, en un espacio inferior a los 12 metros de largo por 5 de ancho, incluyendo los baños turcos y las canoas para bañarse, limpiar, descargar los baños al hacer las necesidades fisiológicas los cautivos, donde Canaleta tiene capacidad para unos 1 200 internos.

Pablo Pacheco Avila

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¡Gracias New York!


¡Bravo! Extraordinario diría yo. Las casualidades no están escritas, pero la acogida que dieron los neoyorkinos a los artistas cubanos Alicia Alonso y Silvio Rodríguez –casi simultáneamente- demuestran una vez más que las relaciones entre ambas naciones pueden dar un salto y que el conflicto de hoy puede quedar superado por la historia. No tengo un pelo de tonto y reconozco el tira y encoge que ha dado como fruto un clima negativo entre ambas naciones, especialmente en los últimos 50 años y del cual no tenemos culpa quienes apenas llegamos a esa edad. Hablo de los de allá y de los de aquí. Indudablemente el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y su vecino del Norte significan para los cubanos algo más que soñar y que defender.

Tengo el presentimiento que las palabras de Alicia Alonso publicadas en la prensa oficial, denotan que el homenaje otorgado en New York supera al que le hemos dado los que aún continuamos viviendo aquí. Alicia, te admiro, a pesar de ser yo algo ignorante en los detalles del ballet, pero valoro en alto grado esa danza que tú llevas por dentro y que te identifica como una eximia figura también más allá de nuestras fronteras. Si alguna vez has atacado lo que yo defiendo y has denigrado la causa que me llevó a prisión, olvídalo. También eso te lo respeto y acepto. Pues se trata de un derecho que yo sería incapaz de vedarte. ¡Gracias señora! Siempre estaré muy feliz de que tu arte se derrame sobre esta Isla y en los escenarios de todo el mundo.

Hemos estado al tanto también del viaje de Silvio Rodríguez. Que no piense nadie que por identificarse este trovador con el gobierno cubano, lo he dejado en un segundo plano. Muchos coincidirán conmigo en reconocer su valor artístico y sus innegables dotes de compositor. El público de la ciudad que no duerme le demostró a Silvio que para ellos cultura y política resulta un arma de doble filo. En caso de no usarse con honestidad, pueden terminar en contra de cualquier buena intención. Le aplaudieron, le elogiaron, cantaron junto a él y respetaron incluso las notas que dedicó a los 5 hombres encarcelados en Estados Unidos y que él considera héroes.

Silvio, no puedo ni debo dejar de recordarte que a pesar de ser fanático de tus canciones –en las que a veces dices mucho o no dices nada- aunque te comprendo y sigo tus temas, el 25 de enero de 2008 se me privó de disfrutar del concierto que ofreciste, junto a otros artistas, en la prisión provincial de Canaleta, en Ciego de Ávila. ¿Sabes por qué Silvio? Por ser un preso político y de conciencia, las autoridades del penal no me permitieron salir de mi celda a escucharte. No quiero ocultártelo. Aprecio mucho tu talento y admiro tu creación poética. Por cierto qué quisiste decir al manifestar que hay que eliminar la “r” de Revolución. ¿Los años te quieren convertir en un ser inconsecuente? O en un arribista que nada hacia donde lo impulsa la corriente.

Al pueblo de New York, gracias, muchas gracias, por su amabilidad con Alicia y Silvio. Hoy puedo llorar de felicidad, no de tristeza como lo hice aquel fatídico 11 de septiembre de 2001 al derrumbarse las torres gemelas tras un terrible atentado terrorista. Cuando el odio, el fanatismo y la equivocación cercenaron la vida de muchos de sus compatriotas. Gracias, sí, gracias de corazón por la gentileza con esos dos cubanos.

Pablo Pacheco Avila

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Mi Confianza

Las conversaciones entre el Cardenal Jaime Ortega y el presidente de la república Raúl Castro, han comenzado a brindar los primeros frutos. Es posible que este criterio muy particular desate sobre mí una cacería de brujas dentro y fuera de la Isla. En honor a la verdad esto no es un motivo para quitarme el sueño. Tampoco lo son los veinte años de privación de libertad que me impuso un tribunal de Ciego de Ávila precisamente el día de mi cumpleaños 33, y que no lograron trastocar mi buen dormir. Incluso desde acá adentro sigo escribiendo las barbaridades que se cometen en cada una de las celdas de este penal, tratando de reflejar siempre lo que me dicta mi conciencia. Con este tema de las negociaciones entre la iglesia y el estado cubano no haré una excepción.

Según fuentes dignas de confianza las autoridades le aseguraron a la Iglesia católica cubana que pondrían fin de los terribles actos de repudio. Esas muestras de intolerancia que no tienen cabida en el mundo civilizado de hoy y que levantaron la repulsa nacional e internacional al ejercerse sobre las valientes y pacíficas Damas de Blanco. Así mismo se informó a la prensa del acercamiento hacia sus provincias de origen a los presos políticos y de conciencia, que desafortunadamente el odio y el autoritarismo ha mantenido –desde hace 7 años y 3 meses- desterrados lejos de sus casas para castigar a sus familiares. La lejanía de los suyos se ha convertido también en una herramienta de presión sobre estos hombres para tratar de doblegarles, infructuosamente, su dignidad además de intentar romper con esto la estabilidad de sus familias.

El primero de junio seis presos de la causa de los 75 fueron trasladados hacia sus provincias de residencia, a cárceles de mayor o menor severidad. Me alegro por el traslado de algunos de estos colegas de causa, aunque también sé que estamos transitando por un camino muy delicado en el que cualquier tropiezo puede conspirar contra los resultados. Le doy toda mi confianza a la iglesia católica cubana. Sería bueno que otras asociaciones de nuestra sociedad, sigan el ejemplo de esta milenaria institución.

No puedo terminar sin hacer un énfasis en los presos de conciencia que están en peor estado de salud y que han adquirido como mínimo una enfermedad en cautiverio. Soy de los que piensa que la libertad de ellos debe ser incondicional para todo el grupo de la 75 que queda en prisión, pues la cárcel para nosotros no sólo ha sido injusta sino que sólo ha servido para consolidar nuestros principios políticos. Hemos aprendido a ser mucho más humanos entre estas rejas.

Pablo Pacheco Avila

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